La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

sábado, 17 de octubre de 2015

Apuntes introductorios a la lectura de Los Presupuestos metafísicos de la ciencia moderna de Edwin Burtt: algo más que un filósofo político: Henry More, el platónico de Cambridge.



Por José Antonio Gómez Di Vincenzo

Continuamos con el desarrollo de estos apuntes incursionando en la obra de los ingleses del siglo XVII, otros contemporáneos de Descartes, que aportaron al debate sobre el espacio, el tiempo y la causalidad, influenciando luego a los grandes científicos de la Royal Society.

Henry More (1614 - 1687) se dejó influenciar por el neoplatonismo mientras desarrollaba sus trabajos en Cambridge. Es conocida su creencia en una cuarta dimensión espacial en la que habita la espiritualidad. Spissitude es el término que designa la magnitud de un cuerpo en esta cuarta dimensión. Veamos.

More representó el costado más espiritual del movimiento de Cambridge, objetando el pensamiento de Hobbes y su rechazo del alma. Para este filósofo, el alma es tan real como el organismo.

Pero More se  hallaba en una permanente contradicción. Tanto para él como para el Hobbes las cosas no pueden existir sin la extensión.  La cosa sin extensión es un punto matemático. No hay punto medio, se es o no se es. Como los cuerpos existen, ellos deben existir en la extensión. Pero esto mismo es lo que aleja al filósofo de la posición de Hobbes puesto que el escocés atribuye la extensión a la materia como su cualidad esencial. No habría lugar para el espíritu.

El espíritu, según More, es también extenso. Sus otras cualidades son diferentes a las del resto de la materia. El espíritu es libremente penetrante, es capaz de penetrar y producir movimiento, puede contraerse y dilatarse, ocupar mayor o menor espacio. El alma se localiza en el cuarto ventrículo del cerebro. Es allí donde se da la percepción, la imaginación, el razonamiento. Pero ella puede dilatarse ocupando todo el cuerpo y yendo más allá como los “efluvios espirituales”.

Es este tipo de creencia la que lleva a More a sostener la existencia de una cuarta dimensión espiritual denominada condensación esencial o esencial spissitudes.

More creía que los fenómenos del mundo no pueden explicarse apelando sólo a cuestiones materiales o mecánicamente sino que debe verse que necesita de lo incorpóreo espiritual. El inglés creía que así como había una sustancia incorpórea en los seres humanos, también la había pero mayor en la naturaleza. Observaba que si bien las causas inmediatas y suficientes pueden describirse mecánicamente, la razón última de por qué las partes del universo están en movimiento debe abordarse apelando a otro tipo de explicaciones. Había movimientos como los que se producían por el magnetismo que no podían ser reducidos mecánicamente ni explicarse materialmente. Se preguntaba cómo era posible explicar los hechos de la gravitación a través de principios mecánicos.

More sostiene que siguiendo los principios mecánicos expuestos por Hobbes o por Descartes en sus respectivas mecánicas, las piedras lanzadas en caída libre nunca viajarían en línea recta hacia la tierra.  Según este filósofo inglés, la gravedad repugna las leyes mecánicas. Sostenía que debía haber algo más, algo así como un “espíritu de la naturaleza”.

La creencia de More roza la idea de fuerza expresada en la famosa saga de la Guerra de las Galaxias. Se trata de un principio hilárquico vital que penetra la materia y cuyos poderes se expresan en los fenómenos físicos. Una forma de ver muy común en la Baja Edad Media y muy presente en pensadores como Képler.

Para More, este orden que lo penetra todo y brinda armonía a la naturaleza explica la existencia de una sustancia incorpórea superior a dicho espíritu del mundo. Es una sustancia espiritual y racional que realiza los fines. El filósofo está seguro de la existencia de dios, un creador sabio y gobernador del universo cuyo medio para lograr sus propósitos es este incorpóreo inferior denominado el espíritu de la naturaleza.

A diferencia de Descartes, para quien el espacio y la materia eran la misma cosa porque un cuerpo es una porción limitada de extensión, More se acerca a Hobbes que diferencia espacio y extensión sosteniendo también que la materia puede ser aniquilada sin que el espacio necesariamente quede eliminado. Es espacio sería un sustrato inmóvil e ilimitado en contraste del cual todos los movimientos pueden ser mensurados. Hay un espacio absoluto, homogéneo e invariable. Pero ese espacio es real y no un fantasma. Aquí se aparta de Hobbes.

Este espacio absoluto, en la concepción moriana, debe tener una existencia real, debe distinguirse de la materia, no tiene características corpóreas salvo la extensión. En More, dios y el espacio no son más que uno, simple, inmóvil, eterno, perfecto, independiente, existente por sí mismo, subsistente por sí mismo, incorruptible, necesario, inmenso, increado, ilimitado, inabarcable omnipresente, incorpóreo, penetrante y abrazante de todas las cosas, ser esencial, actual, pura actualidad.


Desde aquí, More junto a otros espíritus religiosos pudieron adaptar todas las investigaciones científicas sobre el espacio a la filosofía aristotélica de la forma pura y la absoluta actualidad. 

No hay comentarios: