La Persistencia de la Memoria

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Salvador Dalí

martes, 4 de agosto de 2015

Notas tangenciales a los apuntes sobre los fundamentos metafísicos de la ciencia moderna: El oso Ursus y el sistema de Tycho.

Por José Antonio Gómez Di Vincenzo

Este escriba viene emprendiendo un esfuerzo por acercar al lector un poco más que una síntesis de aquel fantástico libro de Edwin Burtt, Los fundamentos metafísicos de la ciencia moderna. En su afán por ir un poco más allá que la mera exposición de contenido se ha topado con la necesidad de tratar temas tangenciales, importantes o imprescindibles para sacarle mayor jugo a la excelente obra del filósofo devenido historiador de la ciencia norteamericano.

Hemos visto en nuestro encuentro anterior cómo Képler echa mano y luego resignifica ciertos adelantos geométricos antiguos para ajustarlos a sus fines. En esta ocasión nos concentraremos en la exposición de lo que podríamos considerar un hecho lateral pero con interesantes notas filosóficas y ciertas curiosidades desopilantes del proceso que se inicia con la publicación de De revolutionibus orbium coelestium, la revolución científica de los siglos XVI y XVII. Se trata de la aparición de modelos explicativos del funcionamiento del sistema solar que si bien rompen con Ptolomeo, en algunos aspectos, no pueden correrse del geocentrismo.

El más famoso de estos sistemas es el geoheliocéntrico de Tycho Brahe. En este modelo la Tierra se halla detenida en el centro, no rota. Alrededor de ella giran la Luna y el Sol. Las órbitas del Sol y de Marte se cruzan. Todos los planetas menos la Tierra giran alrededor del astro rey.


Modelo geoheliocéntrico de Tycho Brahe                                                         

Muy bien, hasta ahí todo claro. Tycho elabora un modelo explicativo que no rompe con la tradición pero que de alguna manera salva mejor los fenómenos. Pero hay algo más, un drama paralelo, desopilante. Veammos.

Nicolaus Reimers Baer (1551 - 1600), conocido también como Reimarus Ursus, fue astrónomo y matemático. Sus investigaciones se desarrollaron bajo la tutela de Rudolf II (1552 – 1612) emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1576 y 1612, conocido por su interés por las ciencias (ocultas o no) y su apoyo a las investigaciones. Ursus había publicado un texto sobre agrimensura, bastante interesante por cierto, que había atraído la atención de los intelectuales del momento. Tal vez esto lo llevo a entrar al servicio de un noble danés, Erik Lange. 

Lange junto a Ursus visitaron a Tycho Brahe en Uraniborg. Parece que el encuentro fue todo un festín desastroso.

Cuatro años después de dicha reunión, Ursus publicó Fundamentos de Astronomía y en él su propio modelo del sistema solar. Básicamente se trataba, salvo por detalles menores, del mismo modelo geoheliocéntrico que Tycho Brahe venía trabajando en secreto.

Como el sistema de Tycho, proponía una solución intermedia a la puja entre el universo tradicional y el copernicano. Dejaba tranquilos a todos aquellos intelectuales incapaces de afrontar una lucha sin cuartel contra el dogma y sus representantes pero que al mismo tiempo deseaban salvar los fenómenos de la manera más precisa.

En rigor, el denominado sistema de Tycho supuestamente copiado por Ursus fue formulado previamente un ignoto desconocido, Helisaeus Roeslin. Y la verdad es que no hay pruebas convincentes de que Ursus haya robado el modelo de Tycho.


Modelo geoheliocéntrico de Ursus

Como quiera que sea, a diferencia del sistema geoheliocentrico de Tycho en el que la Tierra no gira y las órbitas de Marte y el Sol se cruzan, en el de Roslin y Ursus, la Tierra tenía una rotación diaria y no había cruce entre las órbitas del Sol y Marte. De este modo, se evitaba sacar la conclusión de Tycho con respecto a la órbita de Marte; esto es: que no existen esferas celestes, sólidos que no pueden interpenetrarse. No obstante y a pesar de esto, en la ilustración Reimers, las órbitas de Mercurio y Venus sí cruzan la órbita de Marte. Y, de hecho, también se cruzan la órbita de Júpiter.


Fue Kepler quien descubrió que Tycho había postulado intersección de Marte y de la órbita solar debido a un error en sus cálculos de paralaje. Encontró que las observaciones de Tycho mostraron poca o ninguna paralaje de Marte, lo que implica que se encontraba más lejos que el Sol en la oposición.