La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

sábado, 1 de noviembre de 2014

Medir, clasificar y prescribir roles sociales: el control social en el discurso de la Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social, 1932-1943.

Dr. José Antonio Gómez Di Vincenzo. Centro Babini. UNSAM

Consideraciones previas

La búsqueda de una esencia humana universal cuyo correlato sería la organización social tiene una larga historia en Occidente. Tanto desde la filosofía, como más recientemente desde las ciencias, se ha intentado fundamentar o impugnar el orden social a partir de la defensa de una -supuesta, imaginaria, o biológica - naturaleza humana. (Palma, 2001)

La apelación a la ciencia como conocimiento objetivo, a salvo de cualquier contaminación de tipo ideológico, vino a legitimar, desde hace dos siglos, el discurso político elaborado con el fin de fundamentar o impugnar un orden específico. La fuerte influencia en el mundo académico de la teoría darwiniana de la evolución, la teoría celular, la antropología y el éxito de la física newtoniana marcaron una fuerte impronta en las ciencias sociales. Es en este contexto que irrumpen en escena una serie de definiciones de la esencia humana elaboradas a partir de una lectura particular de la teoría darwiniana de la evolución. El determinismo biológico vino a afirmar que tanto las normas de conducta compartidas como las diferencias sociales y económicas que existen entre los miembros de una sociedad determinada derivan de ciertas condiciones heredadas o innatas que las relaciones sociales no hacen más que reflejar. (Gould, 1988) La naturalización de las relaciones sociales anularía -o por lo menos debilitaría- el conflicto generado por la tensión existente entre la igualdad legal, que es propia del modelo contractualista moderno, y las desigualdades que surgen a partir de las características específicas que adopta la estructura socioeconómica. (Palma, 2002)

Desde esta perspectiva, la eugenesia - que consiste básicamente en promover la reproducción de los individuos o grupos considerados mejores e inhibir la de los considerados peores- y la biotipología – que sostiene que es posible establecer una clasificación de los seres humanos a partir de determinadas características corporales, anatómicas, manifestaciones de orden hormonal, humoral, factores genéticos, ambientales y aspectos neuropsicológicos y que existe una relación entre el biotipo obtenido y ciertos rasgos temperamentales, aptitudinales y morales del sujeto- se constituyeron como disciplinas científicas desde las cuales, se fundamentaron prácticas políticas tendientes a legitimar las desigualdades sociales desde la diversidad biológica.

En el presente trabajo, se amalizará cómo, la Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina social (en adelante, AABEMS), mediante una fuerte campaña de difusión de sus ideas, pretendió demostrar que era posible resolver el conflicto dado por la tensión entre desigualdad y diversidad, mediante la aplicación de un programa eugenésico que incluyera, como una de las tantas tecnologías asociadas, la confección de fichas biotipológicas de alumnos y trabajadores.

El esfuerzo de los eugenistas argentinos por otorgar un papel preponderante a la confección de fichas biotipológicas de alumnos y trabajadores se inscribe en algunos de los principales rasgos de la mentalidad eugenésica argentina. El principal propósito de dicha tarea era elaborar un diagnóstico preciso a partir del cual, poner en marcha las tecnologías asociadas, delinear las acciones pedagógicas acordes a las cualidades relevadas y prescribir roles laborales en función de las aptitudes demostradas.

La Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social

La AABEMS fue fundada en 1932 en Buenos Aires por un grupo de médicos y ciudadanos preocupados por difundir los desarrollos teóricos de las tres disciplinas que le dan nombre a la institución e interesaros por promover la aplicación de las tecnologías asociadas al programa eugenésico en la Argentina.

Entre los principales objetivos de la AABEMS se encontraba la realización de investigaciones en el campo de la medicina constitucional para determinar los biotipos de la población argentina y obtener de este modo, un diagnóstico a partir del cual, llevar a cabo un programa eugenésico que permitiera “depurar la raza”. Además, sus integrantes se proponían, entre otras cuestiones, crear organismos e instituciones para contribuir a la solución de problemas propios del campo educativo, los problemas sanitarios, la educación dietética y la medicina laboral. Desde la mirada del Dr. Mariano Castex, primer presidente de la asociación, entre los principales propósitos de la asociación, se planteaba la necesidad de “formar la conciencia eugenésica de las clases dirigentes de la sociedad y de todos los tramos sociales”. Castex proponía hacerlo “infiltrando en las Universidades, colegios, hogares y clases laboriosas, los postulados de la eugenia, en su rol modelador de la raza del porvenir”. (Castex, 1933a: 2)

En definitiva, se trataba de lograr que la sociedad en su conjunto – pero fundamentalmente la clase dirigente- tome conciencia acerca de la importancia de plasmar sus propuestas eugenésicas en políticas públicas.

La ficha biotipológica como tecnología social asociada a la práctica eugenésica

Una de las tecnologías asociadas a la eugenesia y tal vez, la principal herramienta para llevar a cabo un diagnóstico previo a la puesta en marcha de otras tecnologías asociadas a la eugenesia fue la ficha biotipológica. La ficha tenía distintas aplicaciones: desde la selección de personal y la orientación profesional, hasta la clasificación de alumnos en las escuelas. La ficha biotipológica se constituía, desde esta perspectiva, en una de las herramientas que permitirían llevar a la práctica los objetivos planteados desde la fundación de la asociación; esto es: “proyectar la arquitectura estructural de una obra nacional de Eugenesia práctica y científica” para “reformar las bases fundamentales de nuestra sociedad embrionaria en su primera faz de evolución cultural”. (Castex, 1933a: 2) 

Anales de la AABEMS (en adelante, Anales) fue el medio oficial de difusión de la institución. Su primer número vio la luz el 1 de abril de 1933. En esta publicación, exponían sus puntos de vista los más destacados miembros de la asociación junto con otros importantes intelectuales alineados con el pensamiento del movimiento eugenésico argentino. Por sus páginas, pasaron importantes miembros de la comunidad médica, educadores y políticos quienes encontraron un espacio para exponer sus ideas y transformar sus propuestas en mecanismos concretos de diagnóstico y control social. Entre ellos encontramos muchos de los apellidos ilustres con los que hoy nombramos calles, hospitales públicos e instituciones educativas. [1]

La AABEMS buscó, muy insistentemente, mediante la publicación de artículos en los Anales, programas radiales, conferencias y entrevistas en distintos ámbitos instalar su discurso en la comunidad y en los ámbitos de gestión. Tal vez, la apuesta más fuerte de la asociación haya sido la confección de fichas biotipológicas; siendo esta, una de las propuestas que ocupara la mayor parte de los artículos relacionados con las aplicaciones de la Biotipología en el campo pedagógico y laboral. [2]

El valor asignado por parte de los representantes de la asociación a la divulgación y concientización de la comunidad puede comprenderse mejor si tenemos en cuenta el análisis y evaluación que realizara el Dr. Arturo Rossi, tal vez el más importante representante de la corriente biotipológica argentina, con motivo de celebrarse el primer aniversario de Anales. En el número 21 de la revista, ocupando el cargo de director de la asociación, publica una nota en la que da cuenta de los importantes pasos dados desde los comienzos de la AABEMS con el propósito del logro de los objetivos planteados desde su fundación, otorgándole un lugar central a la revista en la consecución de dichos fines. Además de analizar lo realizado hasta entonces, en dicho artículo, se expone una descripción de los pasos a seguir. Rossi cita la evaluación del Dr. Nicolás Lozano, presidente de la asociación, acerca del rol cumplido por la institución hasta ese momento y su desarrollo futuro:

“… terminada su necesaria faz de organización y de preparación, recién ahora está en condiciones de dar sus primeros frutos en el campo de la medicina, de la educación y de la sociología, y yo creo que no ha de tardar mucho tiempo para que el lema que nos une: “POR LA SUPERACIÓN DE LA VIDA HUMANA”, pierda hasta el último vestigio de su concepción teórica y doctrinaria, para convertirse en realidad tangible y sentida y para que de nuestra labor surja fortalecida la salud física, espiritual y moral de aquel mismo pueblo, que en la epopeya de Mayo diera su primer grito de Libertad y que en nuestros días, quiere y exige de sus mejores hijos, la tutela de sus más caros ideales, que se concretan en el plan de acción que nos hemos trazado, y que fatalmente deberá ser cumplido en su totalidad, aunque, como es natural, para ello deba ser menester la acción conjunta y armónica del tiempo y de los hombres. Pues, solamente así, conseguiremos que nuestros hijos y nuestros nietos, no nos tilden en el mañana de grave culpa de indiferencia, que les haga decir, volviéndose hacia nuestra generación, que no supimos aprovechar de las avanzadas conquistas de la ciencia de la hora presente, y que, cuando debimos hacerlo, nos encogimos de hombros, dejando para un mañana indefinido, lo que debe ser para todo hombre de ciencia, para todo ciudadano honrado, y para todo corazón noble y generoso, un sagrado deber.” (Lozano citado por Rossi, 1934: 2)

Resulta interesante destacar el lugar que ocupan en los argumentos de la asociación la fe que sus miembros depositaban en los avances de la ciencia en general y de la medicina en particular, puestos a funcionar como sustento del desarrollo y el progreso de la sociedad, el sentido del deber y el compromiso con la construcción de la sociedad futura a partir de los principios e ideales propios de la institución.

En muchos artículos publicados en la revista, audiciones radiales y congresos, los representantes de la AABEMS se presentan a sí mismos como un grupo de estudiosos avanzados o científicos responsables, sumamente ilustrados y actualizados en todo lo que tiene que ver con los nuevos paradigmas científicos. Se ven a sí mismos como a cargo de una tarea “apostólica” cuya consigna sería convencer al mundo que gracias a la capacidad intelectual que detentan, estarían no sólo en condiciones de evaluar cabalmente hacia dónde debe ir el desarrollo social sino también, de imponer el camino a seguir para llegar a dicho fin.[3]

Los miembros de la AABEMS pensaban que sólo con la ciencia y desde la ciencia sería posible avanzar hacia el futuro y que implementando los descubrimientos de la biotipología y la eugenesia sería posible evitar la degradación social y progresar hacia una sociedad mejor.

Sin embargo, en el discurso de la asociación, existe una contradicción entre un cientificismo de corte positivista autóctono, el liberalismo, la creencia de un progreso sostenido por los avances científicos y un conservadurismo que se expresa en cuestiones tales como la reproducción de los valores tradicionales, etc. Esta mixtura hace que el programa político de la AABEMS adquiera características particulares: mientras desde una mirada progresista, los médicos de la asociación apelan a la ciencia y al progreso tecnológico para fundamentar el recorrido hacia una mejor sociedad, basado en las tecnologías sociales asociadas a la eugenesia, el planteo de dicha meta y su concepción de sociedad reproduce el orden establecido concordando con la postura conservadora. Al mismo tiempo, como sugiere Palma (2008), una gran contradicción transita la historia de la asociación de la que dan cuenta muchos de los trabajos publicados en Anales y que está dada por el marcado optimismo que surge de la fe en el progreso y el pesimismo que se instala como consecuencia de la creencia en que la sociedad se está degenerando.

Como quiera que sea, para la divulgación de estos ideales y de estos avances en la biotipología, la eugenesia y la medicina social, la asociación contó con los Anales que desde la mirada de Rossi, al cumplir un año de su edición, ha permitido resignificar la percepción de la comunidad médica con respecto a la postura de la AABEMS.

“Es muy interesante observar la evolución del orden psicológico que experimentara el cuerpo médico argentino, determinada por la lectura de nuestra revista, que a mi entender, puede sintetizarse así: al principio, desorientación y escepticismo, luego verdadera avidez por conocer los secretos de la medicina constitucional, y en la actualidad, imperiosa necesidad de profundizar los mismos, para poder deducir aplicaciones de nuestro nuevo género científico, en el campo de la medicina diaria. Es que nuestros colegas se han inmediatamente percatado de que en la hora en que vivimos, la ciencia médica atraviesa un período de intensa y proficua evolución, y que dicha evolución está dada por la doctrina constitucionalística; de ahí que el interés considerable que despierta la lectura de nuestras páginas, no es más que la necesaria y lógica consecuencia, que experimenta todo médico que tenga verdadero espíritu vocacional por su arte, y que se sintetiza por la imperiosa necesidad de renovarse, pues tanto en medicina como en sociología, el que hoy no se renueva está fatalmente condenado a desaparecer. La renovación se impone, porque ella es el fruto de la larga y sapiente labor de los mejores maestros que en el campo médico y en el campo social han sabido encontrar finalmente la verdadera vía que ha de conducirnos al progreso gradual de la especie humana, en su doble e indesglozable faz: biológico-social.” (Rossi, 1934: 2)

La cita es extensa pero permite dar cuenta de algunas cuestiones que nos parecen importantes. En principio, el lugar que ocupaba la publicación de los Anales entre los propósitos de la asociación en tanto medio de difusión y concientización de la sociedad acerca del valor de las prácticas eugenésicas; pero además, tal como se expresa en la cita, la idea de que los nuevos descubrimientos en medicina constitucional o los más modernos aportes de la Biotipología superaban ampliamente los anteriores estudios médicos. Existe, en el discurso de Rossi, una mirada muy particular sobre el progreso científico que considera que la historia de la ciencia transcurre en forma lineal y recorre un permanente camino de superación que permite transitar progresivamente el camino hacia una sociedad más evolucionada, siempre entendiendo este grado de evolución mayor que se postula como meta desde la ideología propia de la asociación. Pero también, tenemos en el discurso del Dr. Rossi, muy claramente expresada, la idea de que la medicina ha logrado un avance significativo al encontrar la manera de vincular lo constitucional con lo psíquico y lo social. Este cambio de perspectiva, su difusión en la sociedad, su entendimiento por parte del resto de la comunidad médica y de los responsables de la gestión de políticas públicas, resultaba fundamental para la asociación puesto que permitiría avanzar en la puesta en práctica de las propuestas eugenésicas para la construcción de lo que sus miembros entendían sería una sociedad más evolucionada basada en el progreso social de la especie humana.

Permítasenos realizar aquí una breve digresión para dar cuenta del poder de influencia de la asociación sobre la clase dirigente argentina. En un artículo publicado en el número 86 correspondiente a los meses de junio y julio de 1939 de Anales con el objetivo de presentar las conclusiones adoptadas en las llamadas Jornadas Biotipológicas en Función de la Asistencia Social, la dirección de la asociación expone un informe en el que describe en detalle los resultados de una interesante entrevista mantenida con el Presidente de la Nación Dr. Roberto Ortiz. Dicha entrevista tuvo el objeto de hacer entrega al Presidente del “memorial sobre las conclusiones adoptadas durante las jornadas Biotipológicas en función de la Asistencia Social realizadas a fines de 1938 y organizadas por la AABEMS. La dirección de la asociación expuso en la nota su “mejor impresión, por el conocimiento que demostró poseer el Dr. Ortiz de la obra que esta Insitución ha realizado y sigue realizando en el campo de la Asistencia Social. Los representantes de la AABEMS no dudaban que el programa presentado al Sr. Presidente sería aprobado. A pesar de todo, la fuerza de la AABEMS fue perdiéndose a medida que muchos de sus miembros fallecían o se comprometían más fuertemente con sus propias áreas de investigación. Así, los últimos números de Anales, básicamente, eran sostenidos por el trabajo de su director, el Dr. Arturo Rossi, quien básicamente firma la mayoría de los artículos publicados allí. Es así que en 1943, la AABEMS fue absorbida por la Secretaría de Salud Pública.

Conclusiones

A partir de la sanción de la igualdad humana operada en la modernidad - al menos desde el discurso de la filosofía política- la justificación de la desigualdad social tomando como punto de partida la diversidad, comenzó a ser un tema biológico y biomédico, principalmente, a partir del siglo XIX. Manifestaciones científicas como la craneometría, la frenología, la antropología criminal, la medición de la inteligencia mediante los test de Cociente Intelectual y la eugenesia constituyen claros ejemplos, no sólo de determinismo biológico sino también y por sobre todo, de intentos de medir y sancionar científicamente la desigualdad - una cuestión social y política- a partir de la diversidad - una cuestión biológica-.

La confección de fichas biotipológicas no fue solamente un discurso en el que, se expresaba la ideología de algunos grupos interesados por mantener o reproducir el statu quo apelando al discurso eugenésico sino una práctica académica, basada en el estatus científico, que reproducía el mito de la objetividad de las ciencias apuntando, entre otras cuestiones, a tornar más eficiente el control de las masas.

Los miembros de la AABEMS, invocando el prestigio de la ciencia como conocimiento objetivo, a salvo de cualquier corrupción provocada por intereses sociales y políticos, han legitimado un discurso para nada neutral y, en algunos casos, han logrado plasmar sus teorías en acciones concretas. En efecto, la biotipología intentó contribuir a saldar la tensión entre desigualdad y diversidad y anular los conflictos sociales surgidos a partir de las características propias de la estructura económica mediante una apelación a ciertas características esenciales del ser humano definidas desde el discurso biomédico. El control y la tipificación de la población mediante el intento de aplicación de fichas biotipológicas desempeñó una función central a la hora de relevar aptitudes, delinear una acción pedagógica acorde a las cualidades mostradas por el alumno y a la vez, prescribir roles laborales y determinados lugares en la jerarquía social a partir de los datos obtenidos.

Sin embargo, cabe señalar que la historia del movimiento eugenésico y su maridaje con la biotipología en Argentina es la historia de un rotundo fracaso. Un rotundo fracaso que comenzó siendo presentado - si el historiador pone el oído sólo del lado de la campana que tañe los sones de la AABEMS- como una gran promesa de progreso, como la solución a las penurias sociales y a la “degradación de la raza”. Pero, que no logró institucionalizar por ley el uso de la ficha biotipológica en todo el país, ni pudo construirse el grandilocuente edificio en el que funcionaría el Instituto de Biotipología, émulo del Instituto de Génova. Anales que comenzó contando con artículos de los más variados (no sólo se publicaban allí trabajos sobre biotipología sino también, se editaban sobre nipiología, nutrición, higiene mental, psicotécnia, psicopedagogía, etc.), finalizó siendo sostenido sólo por Rossi con sus publicaciones sobre biotipología, meras repeticiones de su tratado. Conflictos, tensiones, intereses encontrados y distintos puntos de vista sobre la cuestión, aún dentro de la comunidad de eugenistas, hicieron que el proyecto fuera languideciendo hasta perderse definitivamente en los pliegues del tiempo.

Bibliografía

Castex, M., (1933a): “A la prensa en general.” En Anales de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social. Año 1 N 1 pp. 2. Buenos Aires.
Gould, S., (1988): La falsa medida del hombre. Buenos Aires, Ediciones Orbis.
Molinari, A., (1934): “La Biotipología”. En Anales de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social.  Año 2 N 32  p. 19. Buenos Aires.
Palma, H. (2001): Conexiones. “Ciencia, política y orden social.” Proyecto Editorial. Buenos Aires.
                 (2002): “Gobernar es seleccionar”. Buenos Aires, Baudino Ediciones.
          (2008): “Las dialécticas diversidad/desigualdad y decadencia/ progreso como fundamento biopolítico en el pensamiento eugenésico (argentino)” en Marianne Wiesebron; Raymond Buve; Neeske Ruitenbeek (eds.) Actas del XV Congreso Internacional de Ahila “1808-2008: Crisis y Problemas en el Mundo Atlántico” Universidad de Leiden, Radio Nederland, Holanda, 26-29 de agosto de 2008.
Pende, N., (1947): Tratado de Biotipología Humana Individual y Social. Salvat Editores, Barcelona.
Rossi, A., (1933): “La ficha biotipológica escolar. Sus fundamentos.” En Anales de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social.  Año 1 N 1  pp. 14-16. Buenos Aires.
                   (1934): “Los Anales de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social en su primer aniversario.” En Anales de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social.  Año 2 N 21  pp. 2-3. Buenos Aires.
                   (1936): “La Ficha Biotipológica Ortogenética Escolar.” En Anales de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social.  Año 3 N 60  pp. 3-7. Buenos Aires.



[1]  Por ejemplo: Mariano Castex quien estuviera al frente de la cátedra de Clínica Neurológica de la Facultad de Medicina de la UBA y publicara un significativo número de trabajos en distintas áreas; Carlos Bonorino Udaondo considerado el precursor de la gastroenterología en Argentina, el Hospital Nacional de la especialidad lleva su nombre; Alberto Peralta Ramos, quien dirigiera el Hospital Rivadavia y se desempeñara como tocólogo; Gonzalo Bosch, uno de los más importantes alienistas argentinos; Enrique Romero Brest, reconocido impulsor de la Educación Física; Víctor Mercante, que fuera designado Inspector General de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública de la Nación en 1910 y se desempeñara en otros importantes cargos en la gestión educativa; Pablo Pizzurno, quien fuera tal vez uno de los principales referentes pedagógicos de la época; Nicola Pende, principal corresponsal extranjero en Anales cuyos estudios en Biotipología, llevados a cabo en el Instituto Biotipológico Ortogenético de Génova, influenciaron fuertemente a sus principales discípulos y representantes en nuestro país, los Drs. Arturo Rossi y Octavio López y otros.

[2] El modelo de ficha biotipológica es presentado por el Dr. Rossi en el número 60 de la revista Anales, correspondiente a los meses de febrero-marzo de 1936, con el objeto de ilustrar al lector sobre los alcances de la misma y sus principales características. Para llevar a cabo esta tarea, se solicitaba la respuesta a 298 cuestiones a las que se agregaban en el caso de los anormales psíquicos otras 60.
[3] Sin embargo, no encontramos en Anales ninguna referencia a la Teoría Sintética, ni a los trabajos en Genética que se estaban llevando a cabo por entonces, etc.

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