La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

viernes, 1 de agosto de 2014

Apuntes: ¿Cómo pensar el rol y el diseño e implementación de tecnologías desde las universidades nacionales y su transferencia para el desarrollo económico?

Por José Antonio Gómez Di Vincenzo

Desde una perspectiva que considera a la universidad pública como una institución articuladora entre las políticas sociales emanadas del Estado con el contexto sociocultural en el que se inserta  (sociedad civil como ámbito ideológico y político en términos gramscianos), adquiere un significado especial la capacidad de transferir la innovación tecnológica, surgida como producto de la investigación llevada a cabo en la universidad misma, a la sociedad para mejorar las condiciones de vida de quienes, con su esfuerzo, sostienen la institución. En este sentido, un importante producto de esa transferencia debería materializarse en la fabricación de artefactos o productos tecnológicos que además de mejorar la vida de las personas posibiliten un tránsito hacia una sociedad más justa. Esta perspectiva acerca de la forma de transferir el producto de la investigación tiene la ventaja de hacer visible el esfuerzo llevado a cabo por la universidad y a la vez, permite poner en movimiento una serie de cuestiones relacionadas con el diseño, la producción, distribución, generación de empleo, formación y política social.

Resulta evidente que para asumir esta postura es necesario rescatar lo mejor de la tradición crítica y humanista en la filosofía de la tecnología y dejar  un poco de lado tomando sólo tangencialmente los aportes más interesantes de la filosofía ingenieril. Es decir, pensamos en términos de una dialéctica entre el diseño, la producción y distribución de tecnología, en sentido relacional y específicamente contextualizando los procesos dentro de las relaciones sociales, más que como cosas u objetos aislados que entran en contacto en el mercado.

La universidad y las demás instituciones de investigación y desarrollo públicas también se constituyen como protagonistas centrales a la hora de gestionar la producción industrial de cualquier artefacto tecnológico (para la tv digital, por ejemplo) y al mismo tiempo, como actores fundamentales a la hora de pensar una implementación práctica acorde con el proyecto político del Estado al cual mira como modelo de intervención. Dicho de otro modo, la universidad es quien debe articular el proyecto porque piensa qué moviliza dicho emprendimiento, qué se necesita para llevarlo a cabo, qué actores juegan y qué roles juegan dichos actores, articular sus intereses y mentar cómo hacerlos jugar para generar:

- Recursos propios para promover nuevos proyectos de innovación y desarrollo.

- Un impacto en la comunidad que promueva equidad, mediante la creación de fuentes de trabajo y mejoras de las condiciones de vida.

- Y articular el trabajo de investigadores, tecnólogos con políticos y encargados de la gestión pública. Todo esto sin perder de vista el proyecto político que enmarca todas estas acciones (el cual por supuesto jamás debe cristalizarse o agotarse en una sola instancia).

Es así como las universidades nacionales profieren la política social encarnada en el proyecto político y la praxis concreta. Puntulmente, de lo que se trata es de lograr que el desarrollo de una tecnología X permita al mismo tiempo, producir el artefacto tecnológico en nuestro país, formar recursos humanos, crear los puestos de trabajo y generar financiamiento para nuevos proyectos. En este sentido, la investigación y el desarrollo adquieren un sentido fuertemente ligado a la praxis política y el desarrollo social puesto que, gracias a la puesta en marcha de empresas dedicadas a la fabricación y comercialización de los productos tecnológicos, no sólo se cumpliría con el objetivo de acercar un bien que mejora las condiciones de vida de los ciudadanos sino que crea fuentes de trabajo, impone pautas de contratación y fabricación, proyecta modos de articulación entre empresa y universidad y sector público y universidad, permite que los recursos formados en la universidad tengan la oportunidad por medio de pasantías de poner en práctica sus conocimientos y a la vez, puedan capacitar los técnicos y tecnólogos requeridos para la producción.

Al mismo tiempo, será fundamental pensar la manera de socializar sin bastardear los logros obtenidos mediante la realización de documentales. Esto permite reposicionar a la universidad pública en la sociedad dando cuenta no sólo de lo qué se hace con los recursos del contribuyente sino también permitiendo revalorizar el conocimiento académico cuando éste moviliza el desarrollo y es puesto al servicio de la nación. Por otra parte, resulta fundamental instalar a las universidades nacionales como otra de las fuentes de transformación social en sentido amplio (no sólo mediante el aporte de tecnologías sino también, mediante la formulación de líneas de acción concretas para transitar hacia otro modo de producción). Es así cómo la comunicación social de la ciencia se constituye como una pata importante en la relación y vinculación entre ciencia, tecnología y sociedad. Pero además, esto posiciona al ciudadano desde otro lugar en la toma de decisiones acerca de hacia dónde considera que debe dirigirse el desarrollo y la innovación tecnológica del país. Porque consideramos que la evaluación de los proyectos y líneas de investigación no pueden quedar sólo en manos de científicos y tecnólogos aislados del mundo.

Será fundamental socializar y humanizar al científico para que comience a pensar como un político y acercar el conocimiento científico a la sociedad para que pueda juzgar y tomar sus decisiones políticas acerca del desarrollo tecnológico. Se trata de una articulación que rompe con las fronteras clásicas heredadas de la modernidad y su aislamiento de la razón como instrumento trascendental para el progreso. No hay progreso posible si no entendemos que esa racionalidad está cruzada por significados políticos, culturales e ideológicos.

Para que esto sea posible será necesario contar con el apoyo externo del Estado Nacional y diferenctes actores políticos de la sociedad e interno de parte de la Secretaría de Investigación, decanatos, etc. Será fundamental negociar con empresarios dispuestos a llevar a cabo la inversión (mostrando que las empresas que proponemos son lucrativas) y autoridades de los distintos niveles de gestión pública en las que se pretenda llevar a cabo la fabricación de artefactos.


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