La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

lunes, 15 de julio de 2013

La alfabetización y los alfabetizadores (tercera entrada)

De la coacción a la experiencia constructivista
“... el desarrollo mental es una construcción continua, (...) entre cuyas fases graduales de ajustamiento tendrían por resultado una ligereza y una movilidad mayor de las piezas de tal modo que su equilibrio sería más estable.” Jean Piaget
Psicogénesis de la lengua escrita
Las investigaciones de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky demuestran que para llegar al conocimiento de la lectoescritura, el sujeto organiza una lógica, una secuencia de pensamiento acerca de cómo se debe escribir o de cómo se llega a la lectura de una palabra o texto. Al escribir, el niño está poniendo en práctica una hipótesis que puede ser confirmada o no. Cuando esta hipótesis es refutada, el alumno pasa a elaborar otra hipótesis desarrollando un proceso de construcción del sistema de la lectoescritura. En determinadas situaciones, tales hipótesis que eran funcionales porque satisfacían las situaciones sufren un desequilibrio. El alumno al reequilibrar la situación mediante nuevas hipótesis accede a un nivel cualitativamente más amplio. El desequilibrio se produce cuando el alfabetizando se encuentra frente a un conflicto cognitivo.

Ciertos errores de los alumnos pueden ser considerados como errores constructivos. Son aquellos que indican la hipótesis que el alumno tiene en ese momento y los que posibilitan el paso a nuevas hipótesis, acercándose a la correcta. El docente deberá considerar y problematizar la lectoescritura del alumno, para que formule nuevas hipótesis.

Según las autoras aludidas, el alfabetizando recorre varios niveles en el desarrollo de la lectoescritura, caracterizados por la presencia de diferentes hipótesis hasta llegar al dominio de la misma. A continuación, desarrollaremos brevemente cada uno de estos niveles. Estos son los siguientes: presilábico, silábico, silábico alfabético y alfabético.

En el nivel presilábico, los aprendices consideran a la escritura como un objeto sustituto: no es solamente una marca o un trazo sino la representación de algo externo, lo cual no significa que conciban la escritura como una representación del lenguaje. En esta etapa, se presentan momentos con diversas características. Aparece el dibujo como la forma de representación gráfica fundamental, lo cual no significa que el niño confunda escritura con dibujo. Escribir corresponde con reproducir trazos aleatorios entre los cuales, encontramos tanto letras como garabatos. En este período, el chico se mueve siguiendo dos hipótesis fundamentales. Estas son la de cantidad y variedad. Podemos señalar como ejemplo de la hipótesis de cantidad el hecho de que un alumno utilizará un gran número de grafemas para designar a un referente cuyo tamaño es grande y pocos, para los pequeños. Ahora bien, siguiendo la hipótesis de variedad, el alumno utilizará grafemas diferentes y no repetirá ninguno de ellos. Más allá de todas sus incorrecciones, sus hipótesis nos permiten comprobar que el niño sabe perfectamente que escribir es construir un significado y que leer es reconstruirlo.

Es importante que el docente cree un ambiente alfabetizador rico en materiales, proponga actividades de lectura y escritura para que el alumno tenga un contacto permanente con los textos significativos.
En el nivel silábico, la escritura de las palabra ofrece partes bien diferenciadas. Las primeras particiones que los alumnos realizan sobre la escritura son en términos de sus sílabas. Dentro de este nivel, podemos encontrar una subclasificación. La primera de ellas corresponde a una hipótesis silábica sin valor sonoro y la segunda con valor sonoro. El alumno va descubriendo que la escritura tiene que tener una estrecha relación con la articulación oral.

Mientras que el alumno construye distintas estrategias e hipótesis que le permiten transitar el camino que lo lleva del nivel silábico al alfabético, atravesará un estadio intermedio correspondiente al nivel silábico alfabético. En este nivel, el alumno percibe que es necesario escribir más de una letra para construir una sílaba.

El último escalón en el proceso de la construcción de la lectoescritura, es el que corresponde a la hipótesis alfabética. Esta se desarrolla cuando los alumnos establecen una relación en la cual, atribuyen a cada grafema un fonema. El alumno reconstruye la lengua escrita y se va apropiando de este objeto de conocimiento a través de la construcción de hipótesis cada vez más complejas.

Durante todo el proceso, es fundamental la tarea del docente alfaberizador para que, a través de distintas propuestas y actividades, logre tender puentes hacia el conocimiento generando conflictos cognitivos. Estos conflictos posibilitan la superación y el avance a un nivel superior, más elaborado y más complejo, de producciones de lectura y escritura.

Hasta aquí el planteo de las estrategias. Retomaremos en una próxima entrada la crítica a las prácticas de alfabetización llevadas a cabo en las instituciones educativas formales. 

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