La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

domingo, 1 de julio de 2012

Apuntes sobre las Notas críticas al “Ensayo Popular de Sociología” elaboradas por Antonio Gramsci. (Décima parte)



En esta entrada, la décima referida a las críticas de Gramsci al Ensayo Popular de Bujarin, veremos el rol que para el marxista italiano juega o debería jugar el concepto de “ortodoxia” en el materialismo histórico y haremos referencia, muy brevemente, al uso del de “materia”.
Según Gramsci, el concepto de ortodoxia debe renovarse y volverse a referir a sus fuentes originales. En vez de buscarse la ortodoxia en tal o cual marxista o en tal o cual tendencia ligadas a corrientes extrañas al materialismo histórico , ésta debe sondearse “en el concepto fundamental de que la filosofía de la praxis se basta a sí misma, contiene en sí misma todos los elementos fundamentales para construir no sólo una concepción del mundo total e integral, una filosofía y una teoría totales de las ciencias naturales, sino también para vivificar una organización práctica integral de la sociedad”. (p. 51)
Así, “ortodoxia” se asocia mejor al concepto de “revolucionario” que al de “conservadurismo dogmático”. Para Gramsci, una teoría es revolucionaria si permite una separación y distinción consciente de dos campos, siendo inaccesible para un adversario. Si se considera que la filosofía de la praxis (recordemos que con estas palabras Gramsci designaba al materialismo histórico) no es autónoma de otras filosofías o religiones tradicionales no se ha roto entonces los lazos con el viejo mundo o se ha capitulado. La filosofía de la praxis no necesita apoyos externos.
Gramsci sostiene que en el manual de Bujarin, la filosofía de la praxis queda subordinada al materialismo vulgar del mismo modo que otros intelectuales la subordinan al idealismo clásico. Para el marxista italiano el error se da porque se confunde la cultura filosófica personal de Marx con los orígenes y las partes constitutivas de la filosofía de la praxis. Si bien el estudio de la cultura filosófica de Marx es interesante no debe olvidarse que dicho estudio forma parte de la reconstrucción de su biografía intelectual en los que elementos del spinozismo, feuerbachismo, hegelianismo y demás no son esenciales de su propia posición filosófica ni el materialismo histórico puede reducirse a aquellas influencias. En palabras de Gramsci: “La filosofía de la praxis no se confunde con, ni se reduce a ninguna otra filosofía: no sólo es original, por cuanto supera las filosofías precedentes, sino especialmente por cuanto abre una vía completamente nueva, es decir, renueva totalmente el modo de concebir la filosofía misma”. (p. 53)
Según el marxista italiano, a la hora de evaluar la filosofía de la praxis, debe cargarse las tintas en el término histórico más que en materialismo. “La filosofía de la praxis es el historicismo absoluto, la mundanización y la terrenalidad absoluta del pensamiento, un humanismo absoluto de la historia.” Es por este camino que debe profundizarse en el materialismo histórico. (p. 54)
A continuación, Gramsci trata de entender cómo se utiliza el término “materia” en el Ensayo Popular. Se preocupa por la falta de rigurosidad a la hora de precisar el término. Resulta claro que en el materialismo histórico, materia no debe entenderse como se entiende en las ciencias naturales ni en el sentido que utiliza el término la metafísica materialista clásica. Desde la mirada tradicional las propiedades de la materia son consideradas sólo en la medida en que se convierten en un producto económico. Por el contrario, la materia debe considerarse como un producto social e histórico. La ciencia natural es un producto histórico también, una relación humana. En efecto, las propiedades que la ciencia ve en la materia van apareciendo y cambiando según los requerimientos del proceso de producción y del tipo de relaciones sociales históricamente dadas. En este sentido, es más preciso hablar de creaciones humanas que de descubrimientos de propiedades preexistentes en la materia. Las propiedades mecánicas del vapor no preexistieron a la máquina de vapor. A partir de la praxis históricamente determinada fue que por ejemplo, la electricidad pasó de ser una fuerza natural abstracta a convertirse en una fuerza productiva  y a operar en la historia.
“En realidad, la filosofía de la praxis no estudia una máquina para conocer y establecer la estructura atómica de su material, las propiedades físico-químico-mecánicas de sus componentes naturales (objeto de estudio de las ciencias exactas y de la tecnología) sino que loa estudia como momento de las fuerzas materiales de producción, como objeto de propiedad de determinadas fuerzas sociales, como expresión de una relación social que corresponde a un determinado período histórico.” (p. 55)
Gramsci utiliza para la crítica el ejemplo de cómo se da tratamiento a la física atómica en el Ensayo Popular. Allí, Bujarin sostiene que la nueva teoría atómica destruye el individualismo. Según el marxista italiano proceder argumentalmente de ese modo lleva a un “idealismo abstracto”. Gramsci se pregunta cómo es que la realidad atómica no ha operado siempre aún durante el auge del individualismo y en cambio tuvo que esperar a que los hombres descubran las leyes y teorías del átomo para ejercer su influencia destructora. Cabría sostener que los hombres se dejan influenciar u obedecen las leyes naturales que conocen como se muestran  sumisos frente a las sancionadas por el parlamento y publicadas en el boletín oficial. Cualquier ignorante de las leyes de gravitación estaría a salvo si tomara la decisión de tirarse de un décimo piso.
En rigor, según Gramsci, “este no es más que uno de tantos elementos del Ensayo popular  que demuestran la superficialidad del planteamiento del problema de la filosofía de la praxis y que demuestran también que no se ha sabido dar a esta concepción del mundo su autonomía científica y la posición que le corresponde frente a las ciencias naturales o, peor aún, ante el vago concepto de ciencia en general propio de la concepción vulgar del pueblo”. (p. 57)
Ahora bien, hay algo más aun… ¿Cómo es posible que una ley natural que por su propio carácter es inmutable como reflejo de una realidad natural de cuenta de aquello que sucede en la sociedad humana históricamente cambiante? Parece que lo que Bujarin pretende es que o bien las revoluciones sociales tales como el paso del corporativismo medieval al individualismo capitalista son anticientíficas o abortos de la naturaleza. En la historia natural opera una lógica diferente que en la historia de las sociedades humanas. La historia de las sociedades deber abordarse dialécticamente. No es la teoría atómica, ni ninguna teoría científica, la que explica la historia humana sino precisamente al revés, es la historia la que condiciona las teorías científicas.

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