La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

sábado, 1 de octubre de 2011

Las palabras, las cosas, la epistemología, la historia y Foucault. (Quinta parte)

Por José Antonio Gómez Di Vincenzo

Algunas críticas a la propuesta foucaultiana



Tal vez, uno de los mayores problemas que deba afrontar el enfoque foucaultiano tiene que ver con una falta, una falencia. En efecto, no hay en él un salto teórico que permita ira hacia una praxis transformadora. El dispersar el poder por todas partes no hizo posible explicar cómo surge una resistencia y la oposición que vaya más allá que aquella que puede ejercer cada individuo por separado en cada punto donde el poder lo toca. Así, con el poder, se dispersa también la resistencia, cosa que no hace mella al poder centralizado el cual, como sabemos desde Marx, es ejercido por los representantes de la clase más revolucionaria de la historia. En definitiva, no nos quedarían más que espíritus libres, muchos de ellos todavía sometidos.


El enfoque del francés es importante pero debe complementarse con una mirada totalizadora que permita comprender las causas del surgimiento del capitalismo y las regularidades de su funcionamiento en las distintas etapas de su desarrollo. El cambio en las formas de poder debe abordarse considerándolo siempre en tránsito en paralelo con el desarrollo del modo en que se pauta el proceso de trabajo y su relación dialéctica con las relaciones de producción en el modo de producción capitalista. Como ya sugería Marx en los Grundrisse, es imprescindible articular la lógica de funcionamiento del sistema y la historia de las categorías; o como más recientemente sostuvo Poulantzas en Estado, Poder y Socialismo, la crítica de la teoría del Estado capitalista no puede aislarse del estudio de la historia de su constitución y su forma de reproducción.


Desde esta perspectiva, no puede perderse de vista que el poder se basa en la explotación que ejerce una clase propietaria de los medios de producción hacia otra de proletarios. El modo en que se complejizan las cosas, el hecho de que hasta los proletarios contribuyan a reproducir la lógica capitalista, que el poder se distribuya en microfibras y demás cuestiones claramente mostradas por el intelectual francés, se fundamentan en ese hecho. Pero por momentos, leyendo a Foucault (y ni qué hablar a algunos foucaultianos) parece que el poder, así sea entendido como relación, se fundamenta en sí mismo. Lo que debe emprenderse necesariamente para completar o complementar las concepciones foucaultianas es el análisis de las fuentes de poder. Lamentablemente, cuando hurgamos en la obra del gran intelectual francés, sólo encontramos ciertos atisbos de este tipo de emprendimiento en el monumental Vigilar y Castigar.


En síntesis, Foucault no nos dice como emprender una lucha contrahegemónica. Sólo indica, a mi juicio genialmente, los grandes rumbos. No es un tema menor. Tampoco es este el lugar para achacarle a Foucault las cosas que no hizo, para juzgarlo por no haber sido Gramsci. Tal vez deba ser nuestra tarea continuar profundizando sus análisis. Por otra parte, existe un costado de la propia producción foucaultiana que debe ponderarse. Ese costado aflora en algunas entrevistas o conferencias. En varias oportunidades, Foucault mismo da cuenta de la relación que existe entre el poder y la explotación económica.


No obstante, el gran problema que surge de la exageración del carácter omniabarcador del poder no es resuelto y trae, como decía, tremendas consecuencias para el enfoque. Como sostiene nuestro ya conocido Acanda en su excelente De Marx a Foucault: poder y revolución apelando al poder de síntesis de Poulantzas y citándolo,


“Si no se puede fundamentar el poder fuera del poder mismo, si no se devela la contelación compleja entre dominación y explotación, entre lo político y lo económico, el poder acaba por ser esencializado y absolutizado, se convierte en una ‘esencia fagocítica’ que todo lo devora, y no sólo la resistencia queda sin posibilidades de ser explicada, sino que queda también sin explicación la propia existencia de un sujeto capaz de entender la existencia de la dominación, de desmontarlo racionalmente y de exponerlo teóricamente.” [1]


Dicho en otros términos, la ontologización del poder y su carácter omniabarcador no posibilitan desnaturalizar la lógica mediante la cual se produce y reproduce el modo de producción capitalista y la dominación en él, no permite la lucha contrahegemónica.


En futuras entradas trataré de enfocar el análisis en la episteme del francés y las críticas que se le han formulado desde distintos ámbitos.


[1] Tomo la cita de Acanda (2000): “De Marx a Foucault: poder y revolución” en AA VV Inicios de partida. Coloquios sobre la obra de Michel Foucault, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana.

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