La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

miércoles, 25 de agosto de 2010

Los estúpidos funcionales y los funcionales estúpidos: un safari por la selva gorila

Este breve artículo nos alejará por un momento de la historia y la filosofía de las ciencias con el objeto de promover una reflexión. Si se me permite, quisiera plantear algunas críticas que surgen de la indignación. Porque la política es cosa seria y porque el bastardeo a que viene siendo sometida no sólo impide teorizar una perspectiva mejor en cuanto a las estrategias a seguir para mejorar las circunstancias sino también clausura toda posibilidad de emprender una praxis transformadora que supere lo dado y nos lleve hacia una sociedad más justa.
De un tiempo a esta parte, una serie de medidas puestas en marcha por el Gobierno Nacional vienen promoviendo la reacción de las corporaciones; reacción que toma cuerpo en el discurso de un grupo de funcionarios e íconos mediáticos poco proclives a razonar y entender la lógica de las medidas tomadas y muy atentos a defender los intereses corporativos, intereses de clase, posiciones ideológicas y rezongos paranoicos. El envío al Congreso del proyecto de ley que procura dar un marco legal a la cuestión del papel prensa, la presentación judicial realizada por el Poder Ejecutivo relacionada con la modalidad en que se realizó la compra de acciones de la empresa en cuestión anunciada por la Presidenta de la Nación con la anterior medida mencionada, junto con la cuestión de Fibertel produjeron la reacción automática de un grupo de legisladores que sobresaltados por tal jugada del gobierno salieron automáticamente a defender “su posición”.
Junto a los habituales discursos demonizadores, las frecuentes invocaciones al más allá, apelaciones al temor por la falta de institucionalidad o rezongos y caprichos provocados por la modalidad de presentar las propuestas de parte del gobierno, la “oposición” da cuenta de un marcado ensimismamiento y cerrazón claramente justificada por la falta de una capacidad de análisis, cuestión que deja ver claramente cómo de lo que se trata es simple y jodidamente de destituir y conseguir poder. La oposición tiene una y sólo una posición tomada: destruir toda iniciativa política tendiente a proteger los intereses del Estado para defender los intereses particulares de las corporaciones. Lamentablemente, hoy, no contamos con una oposición que critique con fundamento el rol del gobierno y esté pensando en propuestas superadoras.
De frente a la jauría de predicadores de la verdad ningún periodista atinó a decir algo como: “señores diputados, ¿acaso no se dan cuenta que la estrategia del Poder Ejecutivo fue justamente jugar con los dos poderes restantes del Estado y que no pueden ir otra vez por el lado de la acusación de autoritarismo y avance sobre los poderes públicos?” En fin… Un solo discurso y ninguna pregunta. La cosa queda cerrada. Nada más lejano a la política.
La jugada del Gobierno Nacional es inteligente, deja una vez más a los representantes políticos del poder económico sin otra alternativa que dar cuenta de su idiotez, falta de iniciativa, esclerosis intelectual e incapacidad para hacerse cargo de la toma de medidas que busquen fijar políticas en pos del bien común, dando cuenta de ser una alternativa mejor a la que hoy lleva las riendas del poder del Estado. Los adalides de la institucionalidad olvidan qué rol juegan las instituciones democráticas en el juego y éticamente hacen agua cuando en su praxis defienden intereses particulares que atentan contra el bien común.
En el marco del capitalismo las reglas del juego tiende a ponerlas el mercado. Eso es tan claro que no vamos a extendernos aquí para plantear una crítica al sistema, cuestión de más justificada y necesaria pero que nos apartaría del análisis de la coyuntura que tenemos. El gobierno no hace más que tratar de jugar con las estrategias que tiene a mano (siempre en el marco de las instituciones democráticas) buscando poner límites a las corporaciones económicas. A veces, da en el clavo y lo hace para defender los intereses del Estado. Pues bien, que eso sea posible sin cambiar la estructura de la producción es otro cantar. Esta claro que este no es un gobierno ni totalitario ni revolucionario. El problema es que apenas es posible introducir ciertas políticas en procura de la tan apreciada justicia social justicialista haciendo uso de cierta racionalidad con los instrumentos que el sistema brinda. Enseguida los funcionarios estúpidos bajan de los árboles y se deslizan por las lianas de la selva gorila para salir al paso y reclamar la palabra. Uso de la palabra que los monopolios aseguran, voces que no callan ni siquiera para dejar paso a la reflexión. A esta altura está claro que de lo que se trata es de defender intereses corporativos más que de gobernar respondiendo al mandato cívico.
Pues bien, esto es grave y en tanto no se democratice la comunicación tendremos que seguir soportando el monopolio de la boludez, escuchando los discursos desprovistos de sentido de una runfla de políticos que ni siquiera se detiene a reflexionar acerca del carácter de las medidas tomadas por el Ejecutivo. Mientras, el grupo político en el poder (no sé si llamarlo partido) da cuenta de una gran inteligencia para armar, construir y manejar parte del aparato (esto que se relaciona con la modalidad de construcción de poder en el corto plazo puede y debe discutirse en otro lugar) cosa que no alcanza para doblegar una estupidez peor a la de los políticos agentes del poder económico (en última instancia son libres de dilapidar lo poco que les queda de credibilidad para defender intereses particularísimos). En efecto, una fauna de idiotas funcionales a los intereses del poder económico también acapara gran parte de la comunicación en los medios. Digo estúpidos e idiotas porque no se dan cuenta a quiénes son funcionales ni tampoco cómo desde sus discursos alimentan prácticas que en definitiva los perjudican a ellos mismos. No son ya políticos profesionales sino panelistas de programas, mortales que llegan a los medios en procura de unos minutos de fama (llamados mediáticos) bobos opinadores con escasa formación y responsabilidad civil, etc. que desde la impunidad que da la ignorancia reproducen defensas a la corporación y machacan desde el prejuicio enunciados tales como que la Presidenta es autoritaria, soberbia y cosas por el estilo. Por supuesto tenemos también los opinadores pagos pero de ellos ya se han encargado otros espacios. Esta manada de rezongadores mediáticos antes mencionada, lejos de plantear en sus discursos los típicos reclamos típicos de la clase de la que forman parte y dar cuenta de la ideología propia, parece necesitar urgentemente un analista.
Es que la cosa se está poniendo fea para el pequeño burgués y el burgués preocupado por mantener cierto statu quo. La política empieza a salir de las alcantarillas en las que había caído después de la década del 90. Empieza a practicarse, a tomar cuerpo, a utilizarse como instrumento en procura del cambio. Esto altera a quienes prefieren seguir manteniendo vigente la idea de la política como demonio, como cosa sucia, como cosa de unos pocos “profesionales de la política” (justamente aquellos que fácilmente pueden ser comprados) en fin como algo muy lejano a lo que puede hacerse todos los días, en los puestos de trabajo, en las universidades, en los barrios, etc. El burguesito prefiere ser tratado como cliente y desde esa lógica plantear sus necesidades y rezongos a convertirse en ciudadano.
Puntualmente, una cuestión vino a sumarse a las medidas expuestas en la primera parte del artículo y tiene que ver con la toma de escuelas en la CABA. Furiosos los estúpidos funcionales salieron a sostener que “los pibes deberían preocuparse por estudiar”, por “estar en la escuela” en vez de “perder el tiempo haciendo política” y cosas por el estilo a la que nos tiene acostumbrados el discurso de la derecha conservadora. Difícil la cosa cuando, además de tener que lidiar con los intereses de las corporaciones, hay que enfrentar la estupidez y falta de reflexión de la gente enajenada. Algún problema debe haber en el orden psicológico (tema que habría que abordar desde la psicología social) que impide a estos sujetos realizar análisis tan simples como el de entender que con las escuelas deterioradas, sin materiales de estudio, con docentes mal pagos y una financiación que se viene a pique no se puede estudiar ni acá ni en la China. O tal vez este siendo muy rebuscado y la cosa sea simplemente producto de la imposibilidad de llevar a cabo un análisis más profundo.
Estupidos funcionales y funcionarios estúpidos cierran la posibilidad de hacer crecer la política. Unos la bastardean en pos de la defensa de sus amos otros la convierten en una relación comercial, enaltecen figuras como la del jefe de gobierno - digno representante del empresariado berreta- y son incapaces de ver que existe una diferencia fundamental entre la política y los intereses clientelares. Paradójicamente, son estos últimos los primeros en quejarse cuando la práctica política se realiza apelando al intercambio de favores, mediante la entrega de chapas y choripanes. Claro está, desde su mirada eso es soez propio de las clases populares poco refinadas e incapaces de valorar una conexión por banda ancha a internet.
José Antonio Gómez Di Vincenzo. 25/8/10

viernes, 13 de agosto de 2010

La teoría figurativa del significado de Ludwig Wittgenstein



“Todo aquello que pude ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede hablar, mejor es callarse”. Ludwig Wittgenstein


El Tractatus Logico-Philosophicus es el primer y único libro que vio la luz durante la corta vida de Ludwig Wittgenstein (1889 – 1951).[1] Una primera publicación de la obra se encuentra en un ejemplar de la revista alemana Annalen der Naturphilosophie de 1921 (XIV, 3-4, págs. 185-262) bajo el título Logisch-Philosophische Abhandlung. Un año más tarde, aparecería una edición bilingüe (alemán-inglés) en Londres. Dicha publicación (que aparece bajo el título en latín con el que la conocemos actualmente) cuenta con una introducción de Bertrand Russell. Allí, Russell no sólo intenta anticipar todas aquellas conclusiones a las que llegará Wittgenstein en su trabajo sino también mostrar la importancia del Tractatus en la filosofía contemporánea puesto que para el maestro, el alumno “partiendo de los principios del simbolismo y de las relaciones necesarias entre las palabras y las cosas en cualquier lenguaje, aplica el resultado de esta investigación a cualquier rama de la filosofía tradicional, mostrando en cada caso cómo la filosofía tradicional y las soluciones tradicionales proceden de la ignorancia de los principios del simbolismo y del mal empleo del lenguaje”.
El Tractatus es un texto sumamente complejo que entre otras cuestiones trata de explicar el funcionamiento de la lógica instalándola como el andamiaje o la estructura sobre la cual se levanta nuestro lenguaje descriptivo, en particular, el de las ciencias naturales, y el mundo que el lenguaje describe. La tesis fundamental del Tractatus es que existe una vinculación estructural entre el lenguaje y el mundo. Wittgenstein llevará esta relación al límite, sosteniendo que “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”. En efecto aquello que comparten el mundo, el lenguaje y el pensamiento es la forma lógica gracias a la cual podemos hacer figuras del mundo para describirlo. Es por esto que el filósofo austríaco sostendrá que “todo aquello que pude ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede hablar, mejor es callarse”.
En el Tractatus, el mundo es la totalidad de los hechos. Los hechos son “estados de cosas”, objetos en cierta relación. Por ejemplo, si un hecho es que una taza de mate cocido esta sobre mi escritorio lo que este hecho muestra es que existe una relación entre la taza de mate cocido y mi escritorio. Según Wittgenstein, los hechos poseen una estructura lógica que permite la construcción de proposiciones que representen o figuren ese estado de cosas. En lógica puedo escribir T R E para dar cuenta del hecho de que la taza de mate cocido se encuentra sobre mi escritorio. Pero no vayamos tan rápido. Veamos en detalle cómo, desde esta perspectiva, Wittgenstein presenta toda su teoría de la figuración o teoría figurativa del significado.
Tanto con el lenguaje como con el pensamiento podemos, al mismo tiempo, referirnos a las cosas o decir algo acerca de ellas. Decimos entonces que nuestro lenguaje tiene dos propiedades o capacidades: la referencia y la de sentido o significado. Las proposiciones “José construyó una avión de papel” y “José estudió epistemología” tienen el mismo referente (en este caso José) pero distinto significado. La teoría figurativa del significado intenta explicar cómo es posible que con el lenguaje podamos al mismo tiempo hacer referencia a las cosas y darles sentido. Básicamente, lo que la teoría postula es que nuestro lenguaje y nuestro pensamiento tienen sentido y referencia porque son pinturas, figuras o representaciones de las cosas del mundo.
Wittgenstein sostendrá que existen hechos en el mundo, que estos hechos pueden ser afirmados o negados, que el mundo no es un mundo de objetos sino un mundo de hechos. La cuestión fundamental es comprender cómo es posible un lenguaje que pueda dar cuenta de los hechos. El hecho mínimo irreductible o no conformado por otros hechos es un hecho atómico.
Un hecho es una combinación de objetos que se realiza de un modo determinado. Este modo determinado en que se realiza la combinación de los objetos para conformar un hecho constituye la estructura del mismo. Con el lenguaje, los seres humanos nos hacemos figuras de los hechos. Veamos esto más detenidamente.
Una figura es un conjunto de elementos combinados de un modo particular. A su vez, habíamos dicho que un hecho es un conjunto de objetos combinados de un modo particular y que este modo de combinarse era su estructura. Pues bien, hechos y figuras poseen una estructura común o análoga. Dicho de otro modo, tenemos hechos atómicos conformados por objetos combinados según una estructura y tenemos figuras conformadas por elementos también combinados según una estructura. Los elementos de la figura son modelos de los objetos. Figura y hecho comparten una estructura análoga. La figura es un modelo de la realidad. Ser una figura de una situación es lo mismo que describirla o que ser un modelo de ella.
La estructura puede formarse o no. Si la estructura puede formarse, entonces es posible. Esto se denomina forma de figuración. Si no puede formarse es imposible. Decimos entonces que la forma de figuración, al pertenecer tanto al hecho como a la figura, los liga y relaciona mutuamente. Esto tiene una importante implicancia gnoseológica: sabemos de los hechos a través de las figuras, tenemos la capacidad de hacernos figuras de los hechos.
Existen distintos tipos de formas de figuración. Las tenemos presentes, por ejemplo, en las partituras musicales, en las obras pictóricas, en las esculturas, en las maquetas, en el pensamiento y en el lenguaje.
Las figuras son representaciones, nos sirven para representar algo distinto a ellas mismas, están en lugar de otras cosas y además son representaciones isomórficas. [2] Sus características son las siguientes:
Están constituidas por elementos.
Cada elemento representado corresponde un elemento en la representación.
A las relaciones que hay entre los elementos del hecho corresponden relaciones entre los elementos de la representación.
En toda representación isomórfica, Wittgenstein distingue dos aspectos: la forma y la relación figurativa. La forma de representación es el modo que tiene una figura de representar la realidad. Por ejemplo una maqueta tiene un modo de representar la realidad distinta que una pintura o una partitura. Y en función de la forma de representación la figura podrá expresar o reflejar distintos aspectos de la realidad. Una foto de una galaxia representa un aspecto distinto que una imagen de los rayos gama que emana la misma. La relación figurativa da cuenta del modo en que la figuras están vinculadas con la realidad a la que sustituyen.
Todas las formas de figuración son lógicas. No hay figuras ilógicas. El lenguaje es una figura del mundo o no tiene nada que ver con él. Dependerá de la forma de figuración con la que se construye. Es por esto que la lógica constituye un andamiaje a partir del cual podemos describir el mundo y otorgarle sentido.
El pensamiento es una figura lógica de los hechos. Lo pensable es entonces lo posible. El pensamiento se expresa en proposiciones. Una proposición está compuesta por “signos simples” (las palabras) y una estructura denominada “articulación”. Tal como habíamos visto hay una analogía entre los hechos y las figuras. Pues bien, también la hay entre ambos y la proposición. La proposición es una figura con sentido. Este sentido está dado por su capacidad de bosquejar y diseñar el mundo más que por ser una copia del mundo. El lenguaje es para Wittgenstein la totalidad de las proposiciones.
A partir de lo expuesto surgen dos cuestiones: una ontológica y otra gnoseológica. El mundo puede ser representado y el lenguaje puede representarlo. La proposición representa el mundo según la lógica, lo reproduce a partir de su forma lógica de figuración. Si la proposición es una figura del mundo entonces el mundo puede ser descrito por proposiciones verdaderas. Tal es la función de las ciencias empíricas.
A partir de lo expuesto y siempre siguiendo al Wittgenstein del Tractatus, lo que tenemos es que existen proposiciones con sentido, proposiciones que si bien no son sinsentidos, carecen de sentido como las de la lógica y las matemáticas y por último, pseudoproposiciones. Veamos algunos ejemplos:
Proposiciones con sentido:
La pared es roja.
Marte es el cuarto planeta del sistema solar.
El oro se dilata con el calor.
Proposiciones que carecen de sentido tales como las tautologías y las contradicciones en lógica y las proposiciones matemáticas:
p o no p
no (p y no p)
La suma de los ángulos interiores de un cuadrilatero es igual a dos llanos o cuatro rectos.
Proposiciones sinsentido:
La nada nadea
Mi taza de mate cocido está encima del número pi.
Hay un genio maligno en mi cabeza que me hace pensar que todo esto tiene sentido.
La fuerte influencia de la teoría figurativa del significado de Wittgenstein en el pensamiento de los principales miembros del Circulo de Viena permite comprender las principales características del empirismo lógico como perspectiva epistemológica fuertemente prescriptiva y fundacionalista.

Bibliografía


Wittgenstein. L., (1980): Tractatus Lógico-Filosophicus. Alianza, Madrid.



[1] Las tesis planteadas en el Tractatus fueron retomadas y criticadas por el propio Wittgenstein en Los cuadernos azul y marrón y en sus Investigaciones filosóficas, ambas obras publicadas tras la muerte de su autor.
[2] Es decir: representaciones que tienen la misma forma que lo representado.

lunes, 2 de agosto de 2010

François Bouvin, entre la máquina y la teoría social.

En 1975, un raro manuscrito fue hallado dentro de un torno mecánico en una metalúrgica del partido de San Martín. Se trataba de un conjunto de cuadernos empaquetados firmados por un tal François Bouvin y guardados junto con otros documentos (cartas, fotos, panfletos y postales). Bouvin era un inmigrante francés. Un típico galo arribado a estas pampas a comienzos del siglo XX. Trabajó en esta y otras fábricas metalúrgicas y fundiciones y pasó por la vida sindical sin pena ni gloria. Nadie se acordaba de él hasta que un día, en pleno proceso de deshuese de una vieja máquina corroída y abandonada, condenada a la fundición, alguien encontró escondido en el tanque de soluble, bien protegido para evitar el deterioro, el extraño manifiesto escrito por nuestro joven inmigrante. Bouvin apenas escapó al analfabetismo. Sólo fue a la escuela primaria en Francia. Con todo, era un entusiasta lector de material político. Lo poco o mucho que sabemos sobre su vida llega a nosotros gracias a las cartas a su madre y amigos franceses encontradas con el manuscrito. Creemos que bien vale la pena cederle a nuestro viejo joven intelectual un espacio para que sus palabras puedan ver la luz. El salto del manuscrito a la internet puede ser abismal, tan abismal como el salto hacia el futuro que pretendió ejecutar François antes de ser borrado de la faz de la Tierra.
Bouvin pertenece a una rara especie, la de aquellos que quieren cambiar el mundo y para lograrlo desean basarse en sólidos conocimientos de lo social. No sabemos cuánto aprendió a lo largo de sus años de militancia. Pero es obvio que François leyó mucho. En el manuscrito encontramos huellas de autores decimonónicos, críticas a la economía clásica y una verborragia bien del estilo del militante revolucionario. Reproducimos pues parte de sus escritos con el fin de abrir un portal al pasado, para tratar de comprender cómo pensaban aquellos que querían seguir pensando más allá de todo dogmatismo, estancamiento teórico y anulación de la praxis; aquellos que aún con poco recorrido por la universidad, podían dar cátedra de política.
José Antonio Gómez Di Vincenzo. Agosto de 2010.
Apunte II, Volumen 3. De los diferentes modos de ser en la sociedad capitalista.
La forma en la que los individuos organizan sus relaciones con otros a la hora de producir lo que necesitan para reproducirse material y espiritualmente condiciona en gran medida su manera de pensar, lo que dicen acerca de eso que hacen y el modo en que justifican la forma de ser de las instituciones en que todo esto puede ser reproducido día a día. El proceso de trabajo, aquel mediante el cual transformamos la naturaleza a nuestro beneficio y transformándola nos transformamos como sujetos resulta central para comprender cómo en cada fase de la historia de la humanidad hemos trabado distintos tipos de relaciones con el fin de sobrevivir. (Remember and always keep in mind throughout the writing)
En efecto, en sociedad, los sujetos traban relaciones unos con otros. Sin embargo, hoy en día y la mayoría de las veces, uno es totalmente inconsciente de la existencia de los demás, salvo cuando nos encontramos en el mercado. Nunca como hoy somos tan dependientes de nuestros semejantes (pense que le nombre de personnes qui ont travaillé pour nous d'écrire ce livre) y estamos al mismo tiempo tan convencidos de que somos como un mar de Robinson viviendo cada cual en su islita, consiguiendo adquirir bienes gracias al mérito realizado y logros bien alcanzados sobre la base del esfuerzo personal. El système capitaliste disuelve todo tipo de relación y crea individuos aislados, un mar de somnambules viviendo sueños dorados, creyendo que todo depende de uno mismo. (No olvidar Les Manuscrits économiques et philosophiques)
La persona nace con un bagaje, una herencia importante, económica, cultural o simbólica sin lugar a dudas. Pero no menos importante es el hecho de que eso que somos hoy es producto de un proceso. Algunos sociólogos llaman a dicho proceso, socialización. La persona llega a ser tal, precisamente porque crece en una sociedad. Tanto la naturaleza (el medio, lo heredado) como la educación actúan en la socialización de la persona. Entonces, la socialización es el proceso mediante el cual la sociedad transmite la cultura a las personas que la conforman. (Consider how this is central to reproduce the capitalist mode of production) Este, es un proceso de influencias que se da desde los comienzos de la niñez, que continúa el resto de la vida y hace del individuo un ser único permitiéndole asimismo formar parte de la sociedad. La sociedad ejerce su influencia transmitiendo cultura a través de grupos y personas. Cada individuo se socializa como miembro de un grupo, de una comunidad. Entonces un grupo, una comunidad será una pluralidad de individuos que se contactan entre sí los unos con los otros, ejerciendo una influencia más o menos importante hacia los demás compartiendo pautas culturales que les son propias. Esta influencia es un proceso que afecta el comportamiento de la persona. Este conjunto de influencias, interacciones y procesos que alteran el comportamiento de los participantes es el ambiente. El mismo es un sistema de influencias que modifica nuestra conducta, nuestros hábitos, actitudes y los elementos físicos que nos rodean. El ambiente no es estático sino que está mutando constantemente. Tengamos en cuenta los vertiginosos cambios producidos en las dos últimas décadas por la aparición del teléfono, el avión, las transformaciones en el proceso de trabajo, etc. Ahora bien, esta mutación vertiginosa del ambiente provoca tensiones y estas tensiones afectan en mayor o menor grado la conducta de los integrantes de la comunidad. Entonces, algunas personas sienten que todo el bagaje cultural absorbido, toda la conformación de su personalidad entra en conflicto con las nuevas pautas que transmite el ambiente. Este conflicto es superado en la mayoría de los casos por una inmediata adecuación o adaptación a las nuevas pautas culturales que la sociedad transmite provocada, en gran medida, porque queremos seguir formando parte de las comunidad, queremos seguir bailando el vals de los sueños. En la mayoría de los casos este proceso de adaptación adquiere la forma de pedagogización. ¡Les fonctionnalistes heureux! En la mayoría de los casos, está bien visto. Hace poco se ha instalado la idea de que hay que adaptarse a los cambios, estar en la onda del progreso.
Somos seres sociales en dos sentidos: estúpidamente sociales y humanamente sociales. El primero de los sentidos hace referencia al estilo de socialización propio del sistema, aquel que procura adaptar a los sujetos, transformarlos en engranajes bien aceitados y funcionales, que pretende funcionar con seres flexibles. El segundo sentido hace referencia al hecho de que como seres humanos no podemos sobrevivir sin establecer relaciones sociales, relaciones de dependencia con nuestros semejantes, conscientes de ello en el mejor de los sentidos (dire en sachant que la matière du retard éthique et culturelle à laquelle beaucoup de nos frères humains sont mus par le système ne peut être tolérée). Ocurre que la adaptación que se opera en la generalidad de los casos siguiendo el primero de los sentidos anteriormente citados depende no sólo de un ejercicio de voluntad sino también de las oportunidades (given by the economic power in the place of class and culture with that power can be purchased): “quiero adaptarmea las nuevas pautas y no quedar fuera, says the good bourgeois, y puedo hacerlo porque me encuentro capacitado intelectualmente y económicamente para lograrlo porque mis viejos me garparon la mejor escuela de curas; así podré comprarme el modelo A de Ford”. Es la manera de ser del burgués, la manera de vivir un progreso fetichizado. Es la manera del enajenado.
No obstante puede ocurrir que alguien se detenga a pensar por un momento y trate de desenmarañar los fenómenos cotidianos tal como se nos presentan, estudiando como dichas apariencias se encuentran cruzadas por múltiples determinaciones. Entonces, este sujeto extraño, este pensador de lo social encuentra que en cierta forma despierta de un sueño dándose de bruces con la realidad. Este extraño puede o bien volver a echarse a dormir y soñar (qui se produit rarement) o bien pretender transformar políticamente la situación imperante arrojando mensajes en una botella al mar de los sonámbulos para que cada uno en su islita pueda leer su S.O.S desesperado. Es la manera de ser del intelectual comprometido.
Ahora bien, hay otro modo de ser en este mundo de fantasía: ser un marginado. El marginado es aquel que quiere por voluntad propia adaptarse a las nuevas pautas culturales porque es un ser social que desea formar parte de la comunidad pero no encuentra las oportunidades para lograrlo. Es como un juego. Está al margen, al costado de la cancha. Está, pero no participa de él. Porque si bien puede que conozca las nuevas reglas, no puede conseguir el equipo necesario para jugar. Interactúa queriendo entrar al juego, está, pero no está. Este modo de ser irá rapidly growing.
Quien no quiere formar parte de la sociedad por voluntad propia se autoexcluye, es un paria. A veces los intelectuales enloquecen porque no quieren seguir formando parte de la sociedad: se convierten en parias, ya ni siquiera son marginados porque el marginado es el que todavía want to join.
Quien aún queriendo formar parte de la sociedad no se adapta a las nuevas pautas y pretende imponer desde su posición individual, solitaria, sus propias reglas, en muchas ocasiones violentamente, es aislado, apartado, excluido. No puede formar parte ni estar al margen. Como diría Carlitos:

“Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
ya no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá... “

Existen también personas que estando en un estado de marginación, luego de varios intentos frustrados por ingresar al juego social por voluntad propia se resignan porque la realidad los supera. Incapaces de ejercer algún tipo de violencia social se encierran en sí mismos porque el ambiente que los rodea les es plenamente hostil. No pueden adaptarse porque no cuentan con los medios a su alcance para lograrlo pero además su personalidad es extremadamente sensible. Ya no quieren formar parte de la sociedad, no quieren verla tal y como es porque no les gusta lo que ven y no pueden soportarlo. Estos seres humanos son los dementes. A veces los locos son artistas. Pero también pueden ser intelectuales.
El margen es angosto y estar al margen es moverse en un espacio reducido. Estar al margen es estar al borde de la exclusión o dentro de la sociedad. Estar al margen es básicamente querer estar sin poder hacerlo. El margen es un espacio creado por la sociedad como consecuencia de su propia incapacidad de brindar iguales oportunidades a todos sus integrantes. El margen es un lugar maldito en el cual los partícipes del juego social ponen a los marginados para poder ser vistos como diferentes y así valorar su posición en la comunidad. Oportunidad que el excluido no brinda porque no está, no existe para quienes juegan el juego.
En una sociedad en la que los que están jugando el juego, enajenados y dormidos, se sienten realizados en su fascinación, en la que los intelectuales hacen lo que pueden por despertar dormidos, en la que muchos están fuera, en la que poco margen queda para tomar conciencia del estado de explotación en la que se vive porque se está dopado, en la que la masa de marginados crece; en una sociedad como tal quedan muy pocas alternativas para una política transformadora que tienda a la humanización. Este es el desafío porque aunque las alternativas sean escasas, la política es la única salida. Habrá que insistir pensando la política como una praxis en la que un rol central debería ocupar la concientización del marginado, del loco, del intelectual y de todo trabajador que quiera despertarse, en la que en definitiva podamos formar un ejército de locos que quieran cambiar las cosas desde sólidas bases científicas. This is the way of the future!