La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

miércoles, 16 de junio de 2010

La totalidad concreta en la filosofía de Karel Kosík

Lic. José Antonio Gómez Di Vincenzo
Esta entrada tiene por objeto comenzar a plantear algunos de los aportes más significativos para la discusión dentro del materialismo histórico llevados a cabo por Karel Kosík (1926 – 2003), el gran filósofo checho. En su famoso trabajo titulado “Dialéctica de lo concreto” publicado en 1963, Kosík desarrolla su concepción de la totalidad. Sin muchas vueltas, Kosík plantea la cuestión marcando una fuerte distinción entre el modo de concebir el todo propio del materialismo clásico y el empirismo (luego emprenderá una crítica al mecanicismo y al individualismo metodolótico) y la totalidad concebida desde la dialéctica. Desde el punto de vista dialéctico, la totalidad es el conjunto de leyes internas, de conexiones internas entre categorías que constituyen el fenómeno mientras que para el empirista clásico, la totalidad está dada por una serie de manifestaciones fenoménicas y causales. Para Kosík, desde esta perspectiva, nunca se llega a la comprensión de los procesos de desarrollo lógico de las conexiones internas que hacen a cada fenómeno dentro de esa serie causal.
En el materialismo histórico y desde la mirada de Karel Kosík, el concepto de totalidad es por una parte, la respuesta a la pregunta acerca de qué es la realidad y luego, por otro lado, una exigencia metodológica y un principio epistémico. Como la realidad es considerada desde el punto de vista ontológico un todo dialéctico, la episteme necesariamente debe seguir el mismo orden lógico en el que se van determinando las categorías en un momento dado. Dicho en otros términos, el conocimiento de la realidad implica una concepción de la realidad, una ontología que concibe a la realidad como una totalidad. Por supuesto, esto debe ser complementado con el estudio del desarrollo histórico de las categorías.
La realidad es concebida, entonces, como una totalidad concreta que se convierte en estructura significativa para cada hecho o conjunto de hechos. El empirista ve la realidad como una totalidad de fenómenos, como una suma de hechos unidos causalmente. Como siempre es posible añadir nuevos fenómenos o aspectos apartir de nuevos abordajes, en otros términos, nuevas facetas al todo constituyendo un nuevo todo más amplio; en consecuencia, la realidad en su concreción es incognoscible, inalcanzable. Como sostendrá Popper, en desde la mirada estándar, la verdad es una meta inalcanzable puesto que siempre pueden introducirse nuevos fenómenos y hechos. Para Kosík, en cambio, realidad significa un todo estructurado y dialéctico en el cual puede ser comprendido cualquier hecho particular. Los hechos deben comprenderse como hechos de un todo dialéctico, como partes de una estructura que se relaciona dialécticamente y no como átomos inmutables del conjunto. En consecuencia, desde el punto de vista ontológico, la realidad posee su propia estructura, se desarrolla y se va autocreando, es un todo estructurado y dialéctico.
En futuras entradas veremos qué consecuencias tiene esta concepción de totalidad en la epistemología, concretamente en la metodología y el lugar que ocupa el conocimiento en la desnaturalización o, en términos de Kosík, en la “destrucción del mundo de la pseudoconcreción”.

martes, 1 de junio de 2010

Mesmerismo: La revolución frustrada. Segunda Parte

Lic. José A Gómez Di Vincenzo
El tráfico metafórico que alimenta la doctrina mesmérica

Mesmer se apoya en el postulado de que existe un fluido universal que interactúa con los cuerpos celestes y otros cuerpos animados. Desde su punto de vista, existe entonces una influencia recíproca entre los cuerpos celestes, la Tierra y los seres vivientes. Esta influencia mutua tiene como resultante un flujo y un reflujo energético que actúan sobre los hombres, siendo posible detectarse en la sustancia de los nervios. Dicha influencia se extiende a través del universo sin dejar espacios vacíos.
En la teoría de Mesmer, pueden encontrarse influencias platónicas y aristotélicas. Efectivamente, la influencia del platonismo, con su idea del alma del mundo y la materia prima universal, y del aristotelismo, con la inexistencia del vacío y el postulado de la existencia del éter, son claves en la doctrina mesmeriana. Dichas tesis, que también se encuentran presentes en el hermetismo y la alquimia, pudieron haber llegado a Franz Mesmer durante su formación filosófica. Los alquimistas consideraban que la materia prima es un caos, una sustancia absoluta y omnipresente y que la energía universal, al unírsele, forma al mundo y a todos los seres que lo habitan transformándose en principio vital. Paracelso (1493 -1541) que además de ejercer la medicina era alquimista sostendría, desde una posición semejante, que la luz tiene actividad y su acción se ejerce sobre el caos primitivo. Argumentaba, además, que en el aura, desdoblamiento psíquico del cuerpo humano, puede verse una manifestación del principio vital universal. Por su parte, como nota de color, podemos agregar también que el espiritismo otorga un lugar importante a la noción de fluido, ya que éste llega a ser el agente intermediario del que se sirven los espíritus para manifestarse al mundo sensible. Todas estas doctrinas e ideas circulaban en el contexto en el que Mesmer elabora sus hipótesis formando parte del folclore de época.
Como quiera que sea, desde la perspectiva de Mesmer, todas las enfermedades provienen de una mala repartición de este fluido al interior del cuerpo. Al ser la unión entre el hombre y el universo del mismo tipo que aquella que existe entre los objetos imantados, sólo se necesita drenar dicho fluido por medio de un imán (magnetismo mineral) para restablecer el equilibrio en el organismo provocando una “marea artificial”. Mesmer entendió a la salud como el flujo libre del proceso de la vida a través de cientos de canales eléctricos que recorren el cuerpo humano. La enfermedad sería causada por obstáculos que interpuestos, impiden la libre circulación de este flujo vital. Superando aquellos obstáculos y restaurando el flujo se producían crisis que restauraban la salud. Cuando la Naturaleza fallaba en hacerlo, simultáneamente, el contacto con un magnetizador conductor de magnetismo animal era necesario y un remedio suficiente. Mesmer se propuso ayudar a la naturaleza provocando artificialmente los actos que la misma realizaba pero que, en el caso de los pacientes, se veían interrumpidos por una serie de obstáculos. Para lograr sus propósitos, Mesmer comenzó a tratar a sus pacientes mediante la aplicación de minerales magnetizados. Posteriormente, sostuvo que el mismo cuerpo del terapeuta podía influir magnéticamente y actuar sobre el enfermo. [1]


El derrumbe de la doctrina. La revolución que no fue.


En 1784, sin que Mesmer lo hubiera pedido, el rey Luis XVI designó a cuatro miembros de la Facultad de Medicina para que investigaran el magnetismo animal que practicaba D’Eslon. A pedido de estos comisionados, el rey designó a cinco más, de la Academia Real de Ciencias, entre quienes estaba el químico Lavoisier, el médico Joseph Ignace Guillotin, el astrónomo Jean Sylvain Bailly y el embajador estadounidense Benjamin Franklin. Esta junta de notables sostuvo que no había evidencias empíricas que verificaran la doctrina mesmérica. El magnetismo fue de este modo desacreditado y prohibido su práctica en el territorio francés. Es así que la doctrina mesmérica constituye un ejemplo clásico en la historia de las ciencias de lo que puede denominarse idea revolucionaria que no pasa la etapa de presentación pública puesto que si bien ganó gran popularidad entre los legos y algunos médicos, la comunidad médica en general terminó por rechazar sus conceptos por hallarlos faltos de mérito científico y por no poder verificarse la existencia del fluido magnético animal. (Cohen, 1989)

Algunas conclusiones provisorias


Siguiendo a Montiel (2008), las principales novedades que trae aparejada la obra de los magnetizadores en, por ejemplo en Alemania – país donde la doctrina contó con numerosos adeptos en la medicina oficial tras su proscripción en Francia- son:
Una respuesta a la demanda social muchas veces no formulada en forma explícita por parte de los pacientes y que la medicina hegemónica no podía satisfacer al menos en la época. Demanda surgida de la necesidad de los pacientes de ser escuchados o de ser tenidos en cuenta como algo más que un conjunto de células, tejidos y órganos.
La idea de que el cuerpo se conoce a sí mismo y puede autocurarse (vis naturae medicatrix). Que no es sólo aplicable al mesmerismo y que puede encontrarse hasta en el psicoanálisis.
Una perspectiva ecológica de la salud, la enfermedad y la medicina tal como la que tenemos presente también en otras alternativas como los métodos homeopáticos de Haneman o las Flores de Bach.
La anulación de la frontera médico paciente, dada por la ruptura en la asimetría de saber poder que se opera en la medicina occidental. O al menos una frontera que comienza a tornarse difusa y que permite un intercambio simbólico que desde la medicina clásica era imposible.
La aparición en las publicaciones médicas de testimonios en los que se da cuenta de la actividad psíquica inconsciente y su relación con la salud y enfermedad.
Una profundización en los estudios metodológicos dada la presión que ejercían las instituciones médicas oficiales y organismos gubernamentales con el objeto de fundamentar sus prácticas apelando a la objetividad científica.
Habría que analizar si esta anulación y autocuración propias del mesmerismo decimonónico no anticipan algunas de las características presentes luego a fines del siglo XIX en el psicoanálisis y hoy en día, pero con características diferentes, en las medicinas denominadas alternativas. Por otra parte, habría que ver si los médicos magnetizadores alemanes, pero también los franceses, no iban a contrapelo de lo que parecía comenzar a instalarse como práctica común hacia fines del siglo XIX y principios del XX, esto es: el avance del biopoder y las tecnologías sociales asociadas por ejemplo a programas de investigación como la eugenesia aplicados con todo el rigor y la coerción estatal por sobre los individuos. Porque lo que parece haber en el mesmerismo, además de ruptura de fronteras y autocuración es la necesidad de darse una cura hecha a la medida de la necesidad del individuo tal como hoy ocurre con las medicinas alternativas y todo lo relacionado con la new age tan en boga desde los 90, la época del individualismo a ultranza. Es interesante destacar que en dichos discursos tenemos soluciones que apuntan al recogimiento, la búsqueda de uno mismo gracias a la ingesta de altas dosis de “agua mineral, tecitos de yerbas y yogurt” que parecen apuntar a la revalorización del individuo por sobre cualquier imposición (sea esta estatal en forma de ley o discursiva en cuanto poder del saber médico estándar), a su aislamiento, a poner la enfermedad como consecuencia de un desajuste propio de una incapacidad del individuo por adaptarse al nuevo ritmo de vida ya sea desde el lugar de la crítica (cuando desde estas doctrinas se sostiene de modo pesimista que el mundo está yendo hacia su fin) ya desde una postura acrítica funcional al sistema (como cuando se recomienda tomar un té para seguir yendo al trabajo aunque la gripe sea devastadora). Desde esta perspectiva, no es casual que los principales exponentes del movimiento mesmérico alemán, en los primeros treinta años del siglo XIX, hayan sido denominados como sostiene Montiel (2008) “románticos”.

Bibliografía


Cohen, I., (1989): Revolución en la ciencia. Gedisa. Barcelona.
Judge W., El Mesmerismo. Directorio de sitios de en internet. (Acceso: 21 de marzo de 2010) http://www.upasika.com/docs/teosofia%20varios/Judge%20William%20-%20El%20mesmerismo.pdf
Kartsev, V., (1974): Tres milenios del imán. Mir. Moscú.
López Piñero, J. M. (2002). Del Hipnotismo a Freud. Orígenes históricos de la psicoterapia. Madrid: Alianza Editorial.
Montiel, L., (2008): La primera “rebelión del sujeto”: la medicina magnética del romanticismo alemán. En: La experiencia de enfermar en perspectiva histórica. Editorial Universidad de Granada. Granada.
Mesmerismo http://lycophon.blogspot.com/2007/04/mesmerismo.html
Rozo Castillo J., (2007): Franz Anton Mesmer. ¿Hereje, charlatán o pionero? En: http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologiapdf-288-franz-anton-mesmer-hereje-charlatan-o-pionero.pdf

[1]Para profundizar acerca de las metáforas y presupuestos que aparecen en la doctrina mesmérica puede consultarse Mesmerismo http://lycophon.blogspot.com/2007/04/mesmerismo.html. o cualquier enciclopedia virtual.