La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La tensión entre lo universal y lo particular en la epistemología de las ciencias sociales. Los aportes de Marx y Weber. (Segunda parte)

José Antonio Gómez Di Vincenzo
En la anterior entrada de esta saga habíamos tratado de enfocarnos en el modo en que Weber y Marx buscan resolver la tención entre lo universal y lo particular. El problema es que todavía nos quedan algunas cosas por decir tanto de uno como del otro intelectual en cuanto a sus modelos epistemológicos. Por otro lado, aprovecharemos el espacio para anticipar algo de lo que va a decir Durkheim. Veamos…
Resulta fundamental, antes de seguir, introducir una breve digresión para analizar qué entendemos por totalidad. Entonces surgen dos puntos de vista diferentes: por un lado, la realidad puede ser concebida como la totalidad de los fenómenos; por otro, como un conjunto de elementos que estructuran y organizan lo social. Nosotros vamos a sostener aquí la tesis de que, en rigor, es el segundo de los sentidos es el que permite dar cuenta de la totalidad y no el primero, más cercano a la idea de realidad entera o completa.
Comencemos por la totalidad concebida como la totalidad de los fenómenos. En ese sentido, como la realidad es infinita e inabarcable, el investigador debe acotar o limitar, seleccionar una parte para construir conocimiento de los fenómenos naturales o sociales. Pues bien, para Weber es imposible dar cuenta del todo como la totalidad de los fenómenos sociales o como la realidad entera. Weber achaca a la filosofía especulativa de corte hegeliano el aspirar al todo como realidad completa pero construyendo sus conocimiento por la vía metafísica. Marx coincidirá en la crítica sosteniendo que la dialéctica hegeliana, el idealismo, su visión del espíritu absoluto desplegándose en la historia, debe ser puesta de cabeza.
Dicho sea al pasar y sin ánimo de extendernos demasiado en el punto. Otra crítica que corre por el mismo andarivel que la que Weber formula a la filosofía especulativa es la que enarbola Popper al marxismo. Para el sir inglés no podemos describir ni explicar el todo entero de la naturaleza ni de la sociedad. No es casual que el método propuesto por el epistemólogo para las ciencias sociales, método que toma como modelo a la economía marginalista, se encuentre tan cerca del individualismo y en cierto sentido, del comprensivismo. Hay una coherencia formidable en la mirada popperiana.
Ahora bien, la pregunta que quedaría boyando y sería pertinente que nuestro buen Weber responda es cómo hacer un buen recorte del todo, qué fenómenos tener en cuenta para ser estudiados. Aquí es donde el alemán se mete en un brete. Porque para realizar un buen recorte todo la cuestión dependerá del buen tino, de los valores del investigador. Si asumimos que no hay criterios objetivos para definir qué recorte realizar entonces debemos admitir que la postura weberiana va rumbo al precipicio del subjetivismo y el relativismo.
¿Cómo pretende Weber convencernos de que nuestros rezongos contra su renuncia a la objetividad no tienen fundamento? Pues bien, sosteniendo que una vez fijado el recorte sobre la base de determinados valores, el estudioso debe seguir un riguroso camino de investigación y operar neutralmente.
Marx se aparta de la concepción de totalidad como realidad toda o como la totalidad de los fenómenos sociales. Para el materialismo histórico, el conocimiento de lo social no puede ser el conocimiento de todos los fenómenos. Discutir en ese terreno sería estéril. En Marx, el todo es el conjunto de las relaciones sociales. Es un todo constituido por elementos que estructuran y organizan la realidad social. No se trata de una filosofía de la historia al estilo hegeliano sino de un conocimiento que apela a la elaboración de leyes generales poniendo en un lugar central la dialéctica. Desde esta perspectiva puede decirse que el todo es un todo constituido por elementos estructurados y puestos en relación.
Por no tener en cuenta el hecho de que es diferente la visión acerca de cómo se constituye el todo social en Marx es que decimos que Popper critica al materialismo histórico haciendo del genio de Tréveris “un hombre de paja”. Popper no comprende que es la ontología lo que diferencia a Marx del resto de los materialistas incluido él mismo, a pesar de haberse apartado de la posición inductivista.
Nos sigue quedando en el tintero un abordaje de la postura durkheimiana, el organicismo funcionalismo. Dejaremos antes de terminar esbozadas algunas notas características de este modelo epistemológico para retomar en una próxima entrada una comparación con el punto de vista marxista.
El modelo epistemológico funcionalista tiene como principal base teórica los aportes de Emile Durkheim, quien intenta elaborar una teoría social que permita el desarrollo ordenado de la sociedad desde una sociología científica alejada de la metafísica de las prenociones. Para ello recoge de la tradición empirista la necesidad de fundar la ciencia en la verificación de los hechos en datos observables. De la misma manera que no puede explicarse el funcionamiento de una célula a partir de los átomos que la componen, Durkheim plantea que no es posible entender el funcionamiento de la sociedad cayendo en la reducción al individuo. Desde esta perspectiva, la sociedad debe estudiarse como un todo.
Para construir su teoría social, Durkheim toma el par conceptual organismo-función de la biología y la fisiología para construir una totalidad abstracta en la que lo normal se define estadísticamente, por aparecer como lo propio en mayor número de casos. El resto de los fenómenos, tomados como anormales, son considerados menos valiosos y tratados como patológicos. De esta manera, Durkheim naturaliza la sociedad y construye una sociología que pretende compartir sus métodos con los de las ciencias naturales. Durkheim concibe un modelo de objetividad en términos de sensaciones accesibles por la vía de la experiencia del investigador. De este modo, reconoce que la realidad social forma parte de un continuo con la realidad física y debe analizarse de la misma manera. Los hechos sociales deben considerarse como cosas del mismo modo que opera la física al estudiar la naturaleza. Al recurrir a puntos de referencia abstractos, se pretende crear la posibilidad de formular un discurso no ideológico y así legitimarlo como objetivo. Si bien Durkheim construye una totalidad la misma queda en el plano abstracto.
En la postura durkheimiana hay funciones, no clases sociales. Los hechos sociales son aquellos en los que participan la mayor cantidad de individuos. Las conductas surgen de la interacción social. Los hechos anormales o patológicos deben ser dejados de lado. Los hechos sociales tienen su origen en el funcionamiento del organismo social y no en las relaciones de producción.


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