La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

martes, 5 de octubre de 2010

“El país crispado” o las clases media y alta entrando en pánico y las clases populares podridas de la explotación.

Últimamente, se viene escuchando y leyendo en los medios corporativos anti –k que Argentina es el país de la crispación. Frente a tal descripción de la situación difundida por cuanto medio informativo pro-corporaciones en el aire o en papel prensa, el receptor precavido trata de entender el significado de semejante término. Efectivamente, uno no puede dejar de preguntarse qué es estar crispado y luego, indagar por qué se dice que este es “un país crispado”. Antes de ir a buscar el diccionario, el escucha o lector (que también es un eficiente hablante de la lengua castellana) trata de comprender el significado que se busca transmitir apelando a una buena lectura del contexto en el que la palabra está actuando. Entonces, lo que parece surgir de tal análisis es el hecho de que este es el país de la crispación porque la Presidente y el gobierno en general avanzan tratando de imponer sus políticas en franca y permanente lucha sin cuartel, instalando permanentemente conflictos allí donde todo estaba calmo como si quisiera en realidad llevar a este país hacia una digresión total. Entonces nos enteramos que este gobierno “subversivo” viene a traer el conflicto a esta, una sociedad apacible tranquila y ordenada según las normas naturales y el espíritu cristiano, instalando discusiones que ya nadie quiere escuchar y que tienen que ver con un pasado que mejor sería barrer debajo de la alfombra. Así parece que la historia se diera vuelta y en lugar de ser esta una sociedad en la cual los conflictos son inherentes al sistema y en la que una serie de determinaciones y particularidades propias de la praxis política hicieron que triunfe un gobierno que, dadas las circunstancias, pretende paliar (al menos un poco y bueno sería que mucho más) los conflictos que ya estaban presentes. De algún modo, lo que se deduce de esos mensajes es que este gobierno lejos está del progresismo del que pretende hacer gala dado que en realidad siempre está volviendo al pasado en vez de pensar en la Argentina del siglo XXI. Se progresa hacia el futuro no mirando atrás diría un atento opinador pro. Curiosa forma de análisis la que surge cuando el receptor de estos discursos comienza a analizar un poco la cuestión. Veamos un poco más hacia dónde nos lleva el análisis.
¿Qué significa estar crispado? Según el diccionario de la Real Academia Española, estar crispado es como estar irritado, exasperado. Ésa es una de las acepciones para la palabra según algunos doctos con ansia de prescribirlo todo; esos que nos dicen cómo tenemos que hablar. El ingenuo lector supone (y en esto consiste el truco mediante el cual los magos mediáticos ocultan sus verdaderas intenciones) que esta pléyade de opinadores con licencia para ametrallar al público con categorías sabe de qué está hablando o al menos utiliza el idioma tratando en lo posible de emplear los términos que expresan los significados que pretende transmitir. ¿Será así sabrás cómo están empleando el concepto y qué alcance tiene? ¿Cuántas cuestiones son subsumidas por el concepto? ¿Quiénes están crispados, irritados, enojados, exasperados? ¿Frente a qué cuestiones uno se crispa?
Haciendo un poco de memoria uno puede recordar que, por ejemplo, en plena crisis del 2001, había todo una clase verdaderamente crispada, cuya crispación se plasmaba en una sinfonía de cacerolas acompañada de una batucada de martillos golpeando las puertas de cuanta institución bancaria salpicara las calles del microcentro porteño. La clase media que se había crispado por el corralito y aplaudía desde los balcones el paso de las organizaciones sociales (nunca en la calle o en donde está el fragor de la lucha como en la época de oro en que la burguesía peleaba contra el feudalismo haciendo uso y abuso de la guillotina); hoy piqueteros que crispan los nervios de la misma clase media por impedir el tránsito vehicular impidiendo llegar a los trabajos, impidiendo trabajar o impidiendo transitar la ruta hacia la costa para disfrutar de las merecidas vacaciones. Mucha de esa gente, votó la promesa de mantener la convertibilidad en la década del noventa y se hubiera crispado si algún delirante manipulaba el tipo de cambio haciendo que las cuotitas se pongan en órbita, mucha votó a la Alianza para que la cosa siga del mismo modo en lo económico pero con la ética que trasmitía un sujeto como el expresidente de la nariz orgullosa. Antes, durante y después muchos sujetos tuvieron motivos de sobra para estar crispados. Algunos hasta murieron de un ataque al corazón.
Mientras tanto, miles de obreros que viajaban y viajan colgados en los trenes no tienen tiempo para crisparse y si se comienzan a irritarse, pueden acudir al parador de la estación a la salida del labura a chuparse 15 cervezas para después anestesiarse con los culos que bailan por un sueño o crisparse por no poder cogerse ninguno. Muchas trabajadoras están irritadas porque se les paga menos que a un par varón, porque tienen que laburar y no pueden estar con sus hijos o porque tienen que hacer el servicio doméstico por monedas de las señoras crispadas que están o bien tocando la cacerola o bien despotricando contra esta Presidenta monto.
A nosotros, nos crispa pensar que tanto parlanchín mercachifle de la información y opinión tenga razón. En efecto, es un país crispado. Nos crispa que por amparos judiciales no pueda salir la ley de medios, que los grupos económicos utilicen las corporaciones mediáticas pasando por sobre la democracia monopolizando la comunicación, deformando opinión y reproduciendo el balance de poder en una sociedad en la que de por sí la cosa es sumamente inequitativa e inherentemente desigual. Nos crispa que lo hagan con el apoyo de ciertos exponentes de la justicia injusta a la cual nadie puede criticar por ser considerada por algunos embrolladores idealistas una especie de institución supra-terrenal. Nos crispa que haya un conjunto de poderosos tratando de conspirar aquí y en otros países de Sudamérica. Nos crispa, exaspera, emputece que se pretenda que estar crispado, enojado, podrido sea algo que está mal o que debe evitarse. Por último, nos crispa los nervios tener que escuchar boludeces en la boca de personajes como Grondona para quienes la complejidad de lo social puede comprenderse tan simplonamente al punto de pretender que con un slogan como que la Argentina es un país crispado se ponen de manifiesto las problemáticas sociales y políticas de esta sociedad.
Sí, una parte del país está crispada porque no se banca ciertas medidas tomadas por el gobierno nacional y otra parte país está crispada porque todavía no se ha podido avanzar desarticulando ciertos mecanismos de poder que hacen que los primeros crispados que no comprenden que la cosa cambió, que en la democracia hay que bancarse las decisiones de los gobiernos votados por la mayoría, oponerse en las instituciones políticas (no judicializándolo todo) y ganar elecciones para una vez en el gobierno llevar adelante sus políticas; decimos que esa parte crispada con las medidas del gobierno se la banque. Sí, efectivamente, hay crispación y conflicto. ¿Podría ser de otro modo en una sociedad capitalista?
José Antonio Gómez Di Vincenzo

2 comentarios:

lu dijo...

muy bueno!

lu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.