La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

jueves, 9 de septiembre de 2010

De Juvenilia, la juventud divino tesoro y los muñequitos acartonados a los pibes de hoy, rápidos, inteligentes, críticos e impertinentes.

Uno de los peores miedos de la derecha recalcitrante, hiperconservadora y con olor a naftalina y una de las más terribles amenazas de la nueva derecha, ágil, proactiva, marketinera pero al mismo tiempo, esclerótica e incapaz de embarrarse en el lodo de la política ha tomado cuerpo y tomado las calles. Los pibes de las secundarias de Buenos Aires hacen pasear la política por las calles. No sólo desempolvaron la práctica política en el ámbito de la escuela. No contentos con ello, estos mocosos impertinentes haciendo gala de una verborragia ilustrada, inteligente, inquisitiva y crítica sacaron la política a la calle, manifestaron, aparecieron en los medios y le pusieron la tapa a cuanto estúpido periodista corto de mente y nutrido de malas intenciones los abordó desde el lugar común de la derecha histérica y afligida. Pero la lección no fue sólo para los periodistas, un gremio bastante vapuleado (con razones de sobra) en estos últimos tiempos. La ligaron, también, los psedopolíticos que gobiernan la CABA, esa suerte de gestores, CEOs, gerentes del poder económico que, claro está, por la vía del voto, lograron ganar las elecciones en la región más derechosa del país y apelando a sus grandilocuentes cualidades de administradores “serios” desfinanciaron la educación pública para llenar a los habitantes de la Reina del Plata de veredas posmodernas (las baldosas no son baldosas sino dibujos en el cemento) y plazas estériles a los que los pibes del barrio ya no pueden ir a jugar a la pelota porque están llenos de esos canteros que a las viejas de Barrio Norte les encantan. Estos advenedizos no tuvieron reflejos para salir adelante e imponerse dado el supuesto apoyo mayoritario de un ciudadanía poco proclive a la reflexión, más propensa a dejarse llevar por una propaganda marketinera como la que presentaba a la Vice del gobierno en un afiche negro sin lema, sin slogan, vacío de contenido. Frente a la lección política de los estudiantes reaccionaron con amenazas en una suerte de revival peligroso o paseando a su ministro de educación (pituco representante del establishment empresarial) para justificar lo injustificable o prometer que se hará lo que hace mucho este gobierno debería haber hecho.
Curiosa situación la que vive por estos días la ciudad que hizo la revolución o la casi revolución allá por mayo de 1810. ¡Con qué poco estos pibitos geniales hicieron mucho! Porque la verdad, si analizamos detenidamente la cuestión, los pibes están casi solos. No vayamos a creer que después de 42 años y pico después estamos frente a una suerte de revuelta como la de los franceses. Falta mucho para eso y la verdad es que no podemos aspirar a repetir una cuestión como esa en el contexto actual. La historia es otra aunque el conflicto entre los que tienen y los que no tienen los medios de producción se repite. Aunque la verdad es que desde cierto punto de vista, esto pinta ser tanto o más interesante. Justamente porque se da en otro contexto. Porque con las tomas de escuelas y manifestaciones se aspira a resolver problemas concretos claramente circunscriptos al ámbito de la educación porteña y al mismo tiempo se muestra que es posible hacerlo con la política. Porque esto permite ver que se pueden cambiar las cosas de a poco, haciendo política desde una praxis transformadora que no busca cambiar el mundo a los martillazos pero sí con estrategias certeras, que no saca a relucir consignas impracticables sino que juega con la realidad posible, que da en el centro de las cuestiones con planteos claros , conductas coherentes y actitudes que no caen en las mediatintas.
Todo eso hicieron los pibes. Una lección para tanto machito erecto, verborrágico, progre con escasa influencia sobre la realidad. Está claro que desde esta perspectiva el susto para la derecha va cobrando significativas dimensiones. Está claro que no está tratando con un grupo de trasnochados, con una suerte de “revival de los 70”. Esto es algo nuevo, una posición superadora de aquella situación histórica. Una forma de política con mayúscula, que toma lo mejor de los años dorados e introduce toda la fuerza de la realidad y las condiciones actuales. No vamos a discutir aquí para quién es la educación de la ciudad de Buenos Aires, quiénes son los que pueden acceder a las escuelas de Palermo, Barrio Norte, a las escuelas públicas históricas, etc. Tampoco haremos referencia a ninguna categoría sociológica como capital cultural y económico de quienes pueden acceder a estas casas de estudio ni nada por el estilo. Está claro que falta mucho para que todos los estudiantes del país puedan demandar lo mismo, eso sin duda se hará siguiendo la lucha, este puede ser un punto de partida. Igual, los estudiantes de la ciudad mostraron que hay esperanza para aquellos que creemos que con la política y desde la filosofía de la praxis se puede cambiar el mundo. Demostraron que después de tanta demonización de la política comenzó el deshielo, comenzó sin importar lo que digan quienes pretenden mantenernos dormidos. Dieron cuenta de que saben un montón de cosas y que pueden poner sus saberes a funcionar dentro de una práctica concreta. Los pibes dieron lección. Nos sacamos el sombrero ante estos mocosos impertinentes. Tal vez haya esperanza.
José Antono Gómez Di Vincenzo

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