La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Conexiones: ciencia, tecnología y sociedad (primera entrega)

Lic. José Antonio Gómez Di Vincenzo

Ciencia y tecnología como claves para comprender el desarrollo capitalista y el surgimiento y consolidación del capitalismo como eje para comprender el desarrollo científico-tecnológico.

La producción científico-tecnológica en el mundo contemporáneo adquiere ciertas características que le son propias y que se hallan fuertemente relacionadas al modo en que se lleva a cabo el proceso productivo en la sociedad capitalista. En efecto, tanto ciencia como tecnología forman parte de un conjunto de procesos productivos mediante los cuales, los seres humanos transforman la naturaleza para satisfacer sus propias necesidades. Esto es así desde tiempos antiguos. Sin embargo, hoy en día, la producción de teorías científicas y tecnologías se haya fuertemente condicionadas por la lógica propia del sistema capitalista. Sería uno ciego si no advirtiera cómo la producción de ganancia orienta el desarrollo de ciertas tecnologías y traba ciertas investigaciones. Las empresas de telecomunicaciones, sólo por poner un ejemplo más que gráfico, nos inundan con celulares cada vez más atractivos y pequeños, con más cantidad de funciones y “chirimbolos” conjurando una suerte de argumentos en pos del reemplazo de las viejas unidades, seduciendo al consumidor compulsivo y haciendo que nos sintamos unos perfectos idiotas aquellos que seguimos portando en nuestros bolsillos modelos con los que bien podemos llamar y hablar con nuestros amigos, amantes, esposas y deudos pero que no sirven para navegar por internet. Está claro que de lo que se trata es de crear nuevas necesidades. De eso se encarga esa suerte de nuevos brujos, los agentes de marketing. Pero de inventar las nuevas tecnologías y los aparatos en los cuales ésta se plasma se encargan los científicos y tecnólogos. Frente a esta vorágine, a duras penas un científico social consigue financiamiento para un PICT relacionado con el estudio del impacto ambiental en el desarrollo de la niñez en las costas del Riachuelo, con mucho sudor un grupo de biotecnólogos, biólogos y bioquímicos lucha por conseguir dinero para estudiar el impacto negativo de los agroquímicos en el crecimiento de ciertas especies vegetales y animales, etc. La lista de lamentos es muy larga y da cuenta de cómo si son la empresa y el mercado quienes eligen pues entonces el mercado y la empresa capitalista eligen aquello que permite el aumento de la productividad y deja ganancias. Y es en este contexto, por la presión de ciertos grupos por dejar todo librado al mercado, en el que el Estado debe intervenir y moverse para promover la investigación y el desarrollo de ciertas líneas con fuerte impacto en lo social y poco en el bolsillo de los empresarios fijando la agenda de políticas de ciencia y tecnología. Hasta dónde puede llegar dicha intervención es harina de otro costal. No tenemos el espacio para tratar cómo la política de ciencia hoy está condicionada por el mercado y otras problemática semejantes. Lo que queremos es dejar sentado que todos estos problemas deben ser analizados siempre teniendo en cuenta que la producción científico-tecnológica alimenta, la vez que se empapa, de las características que son propias de la estructura productiva del capitalismo. Desde aquí será posible, entonces, comenzar a desnaturalizar ciertas prácticas y discursos.
Partimos entonces de la base de que existe una naturaleza transformada por la intervención del ser humano y que esa intervención se realiza gracias al trabajo. Los seres humanos, a su vez, al transformar la naturaleza, transforman su propio modo de situarse en el cosmos y su propia percepción de sí mismos.
Los hombres se diferencian del resto de los animales a partir del momento en que pueden comenzar a producir sus medios de subsistencia. Produciendo sus medios de subsistencia, producen indirectamente su propia vida material. Pero además, los hombres no producen aislados unos de los otros sino en sociedad. Al producir sus propios medios de subsistencia establecen una serie de relaciones sociales: relaciones de producción, de consumo, de intercambio, de propiedad, etc. A su vez, esto condiciona lo que los seres humanos y las sociedades piensan de sí mismos, su cosmovisión, su cultura.[1]
Es gracias a la dialéctica entre teoría y práctica o práctica y consciencia, esto es la praxis[2], proceso en el cual los dos polos constituyen una totalidad, que los seres humanos son capaces de transformar su entorno y transformar su conciencia. Teoría y práctica irán desarrollándose en la praxis y adquiriendo cada vez superiores grados de complejidad permitiendo a los seres humanos el logro de un mayor y más complejo dominio de la naturaleza.
En definitiva, todos los progresos de la humanidad están determinados por la posibilidad de generar excedente gracias al aumento en la productividad del trabajo. Pensemos que si la labor de un grupo alcanza sólo para reproducir su existencia día a día, dicho de otro modo, si no existe sobrante por encima de lo necesario para mantener la subsistencia, resulta imposible la división del trabajo, la aparición de tareas artesanales, el desarrollo de la técnica y los requisitos fundamentales para la aparición de la ciencia. Con el excedente aparecen no sólo la lucha por la distribución sino también la necesidad de administración y de producción de nuevos excedentes.
Ahora bien, decíamos que la producción científico-tecnológica actualmente adquiere ciertas características que le son propias y se halla fuertemente relacionada al modo en que se lleva a cabo el proceso productivo en la sociedad capitalista. Para comprender cuáles son dichas características, deberemos emprender un rodeo y estudiar qué características tenía el proceso de producción científico-tecnológico antes de la modernidad. De la comparación con el modo de producir ciencia y tecnología en la antigüedad y del estudio de los problemas y dificultades que llevan al reemplazo del modelo antiguo por uno moderno pueden surgir las características de la producción científico-tecnológica moderna.
Pero esto nos lleva a otro punto: si la producción científico-tecnológica se encuentra inserta en la producción en general[3] entonces tendremos que explicar genéricamente qué características asume el proceso productivo antes de la modernidad para entonces sí poder establecer ciertas conexiones entre dicha forma general de producción y la actividad científica y tecnológica antigua concretamente. Luego, tendremos que explicar los cambios que se dan en el proceso productivo con el ascenso y consolidación de la burguesía operados en el tránsito hacia la modernidad para dar cuenta de cómo, en dicho movimiento, no sólo cambian las leyes y las instituciones en general sino, particularmente, la ciencia y la tecnología y cómo juega un rol central el desarrollo científico-tecnológico en el proceso productivo.
A esta altura, caben dos aclaraciones. Primero, presionados por la necesidad de exponer rasgos generales con el objeto de dar cuenta de los aspectos más relevantes y centrales de la cuestión, tendremos que dejar de lado todas las mediaciones y detalles riquísimos que hacen del proceso histórico que trataremos de presentar un complejísimo tema de estudio. Dicho de otro modo, es preciso tener en cuenta que existen mediaciones y complejidades y que para nada queremos sostener aquí una lectura mecánica de la relación entre producción en general y científico-tecnológico particular, entre la estructura social en cada modo de producción y todos los procesos culturales.[4] Esto nos lleva al segundo punto. Si bien, sostendremos que el estudio del proceso productivo es la mejor manera de acceder a la complejidad de lo social es preciso volver siempre sobre los rastros y atender las especificidades y notas características. La idea es presentar aquí sólo los grandes trazos o hacer un relevamiento de los amplios pliegues de la historia siempre teniendo en cuenta que tanto ciencia como tecnología no se producen aisladas del contexto social, político y económico.
Para una prolija presentación del tema que nos convoca y dados los condicionamientos del formato preferimos dividir el trabajo en varias presentaciones sucesivas. En esta oportunidad, junto con las aclaraciones meta históricas que acabamos de presentar más arriba, dejaremos planteadas sólo las tesis más fuertes que sostendremos a lo largo de las futuras entradas del artículo.
En este breve artículo, decíamos, vamos a sostener básicamente dos tesis. La primera de ellas, que en rigor podría dividirse en dos, propugna por una parte que la revolución científica del siglo XVII no representó solamente la aparición de nuevas teorías sino también y principalmente, un cambio en la imagen metafísica del mundo, modificaciones profundas en la forma de concebir y fundamentar el conocimiento y una reflexión sobre el método adecuado para construir conocimiento. Por otro lado, dicho cambio en la cosmovisión surge condicionado por la impronta de una nueva forma de pautar la producción dada la influencia de la burguesía en su ascenso y a la vez, refuerza, alimenta y promueve nuevos cambios y transformaciones no sólo en la producción material sino también espiritual, estableciendo así una dinámica que en definitiva revolucionará las relaciones sociales siendo funcional a los intereses burgueses. La segunda tesis ya ha sido expuesta más arriba y dice que la producción científico-tecnológica en el mundo contemporáneo adquiere ciertas características que le son propias y se hallan fuertemente relacionadas al modo en que se lleva a cabo el proceso productivo en la sociedad capitalista. Dichas características tienen su génesis en las transformaciones que se operan en el tránsito del feudalismo a la modernidad.
En la próxima entrega discutiremos las características que asume el proceso productivo en las formaciones sociales precapitalistas [5]
[1] Seguimos el modelo epistemológico propio del materialismo dialéctico el cual puede encontrarse resumido, a riesgo de caer en una suerte de simplificaciones peligrosas, en el famoso Prólogo a la Contribución a la Critica de la Economía Política editado por Marx en 1859. Para ampliar es preciso estudiar otros trabajos marxianos como los Grundrisse, Miseria de la Filosofía y El Capital.
[2] Una buena aproximación al concepto de praxis puede encontrarse en Dri, Rubén: Los modos del saber y su periodización. México D. F., Ediciones El Caballito, México D. F, 1983.
[3] Entendemos la producción como producción ampliada, es decir, no sólo de bienes materiales o mercancías sino también de ideología, ciencia, tecnología, arte, etc.
[4] Sobre este asunto pueden consultarse en contralemetodo.blogspot.com una serie de artículos que tienden a complejizar la mirada criticando la apelación a la metáfora estructura-superestructura propia de la mirada mecanicista del marxismo dogmático.
[5] Una suerte de bolsa de gatos que forzosamente debemos elaborar con fines pedagógicos y la necesidad de exponer esto en un espacio limitado; bolsa en la que deberemos incluir un sinnúmero de formaciones sociales y los modos de producción esclavista, asiático y feudal.