La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

lunes, 2 de agosto de 2010

François Bouvin, entre la máquina y la teoría social.

En 1975, un raro manuscrito fue hallado dentro de un torno mecánico en una metalúrgica del partido de San Martín. Se trataba de un conjunto de cuadernos empaquetados firmados por un tal François Bouvin y guardados junto con otros documentos (cartas, fotos, panfletos y postales). Bouvin era un inmigrante francés. Un típico galo arribado a estas pampas a comienzos del siglo XX. Trabajó en esta y otras fábricas metalúrgicas y fundiciones y pasó por la vida sindical sin pena ni gloria. Nadie se acordaba de él hasta que un día, en pleno proceso de deshuese de una vieja máquina corroída y abandonada, condenada a la fundición, alguien encontró escondido en el tanque de soluble, bien protegido para evitar el deterioro, el extraño manifiesto escrito por nuestro joven inmigrante. Bouvin apenas escapó al analfabetismo. Sólo fue a la escuela primaria en Francia. Con todo, era un entusiasta lector de material político. Lo poco o mucho que sabemos sobre su vida llega a nosotros gracias a las cartas a su madre y amigos franceses encontradas con el manuscrito. Creemos que bien vale la pena cederle a nuestro viejo joven intelectual un espacio para que sus palabras puedan ver la luz. El salto del manuscrito a la internet puede ser abismal, tan abismal como el salto hacia el futuro que pretendió ejecutar François antes de ser borrado de la faz de la Tierra.
Bouvin pertenece a una rara especie, la de aquellos que quieren cambiar el mundo y para lograrlo desean basarse en sólidos conocimientos de lo social. No sabemos cuánto aprendió a lo largo de sus años de militancia. Pero es obvio que François leyó mucho. En el manuscrito encontramos huellas de autores decimonónicos, críticas a la economía clásica y una verborragia bien del estilo del militante revolucionario. Reproducimos pues parte de sus escritos con el fin de abrir un portal al pasado, para tratar de comprender cómo pensaban aquellos que querían seguir pensando más allá de todo dogmatismo, estancamiento teórico y anulación de la praxis; aquellos que aún con poco recorrido por la universidad, podían dar cátedra de política.
José Antonio Gómez Di Vincenzo. Agosto de 2010.
Apunte II, Volumen 3. De los diferentes modos de ser en la sociedad capitalista.
La forma en la que los individuos organizan sus relaciones con otros a la hora de producir lo que necesitan para reproducirse material y espiritualmente condiciona en gran medida su manera de pensar, lo que dicen acerca de eso que hacen y el modo en que justifican la forma de ser de las instituciones en que todo esto puede ser reproducido día a día. El proceso de trabajo, aquel mediante el cual transformamos la naturaleza a nuestro beneficio y transformándola nos transformamos como sujetos resulta central para comprender cómo en cada fase de la historia de la humanidad hemos trabado distintos tipos de relaciones con el fin de sobrevivir. (Remember and always keep in mind throughout the writing)
En efecto, en sociedad, los sujetos traban relaciones unos con otros. Sin embargo, hoy en día y la mayoría de las veces, uno es totalmente inconsciente de la existencia de los demás, salvo cuando nos encontramos en el mercado. Nunca como hoy somos tan dependientes de nuestros semejantes (pense que le nombre de personnes qui ont travaillé pour nous d'écrire ce livre) y estamos al mismo tiempo tan convencidos de que somos como un mar de Robinson viviendo cada cual en su islita, consiguiendo adquirir bienes gracias al mérito realizado y logros bien alcanzados sobre la base del esfuerzo personal. El système capitaliste disuelve todo tipo de relación y crea individuos aislados, un mar de somnambules viviendo sueños dorados, creyendo que todo depende de uno mismo. (No olvidar Les Manuscrits économiques et philosophiques)
La persona nace con un bagaje, una herencia importante, económica, cultural o simbólica sin lugar a dudas. Pero no menos importante es el hecho de que eso que somos hoy es producto de un proceso. Algunos sociólogos llaman a dicho proceso, socialización. La persona llega a ser tal, precisamente porque crece en una sociedad. Tanto la naturaleza (el medio, lo heredado) como la educación actúan en la socialización de la persona. Entonces, la socialización es el proceso mediante el cual la sociedad transmite la cultura a las personas que la conforman. (Consider how this is central to reproduce the capitalist mode of production) Este, es un proceso de influencias que se da desde los comienzos de la niñez, que continúa el resto de la vida y hace del individuo un ser único permitiéndole asimismo formar parte de la sociedad. La sociedad ejerce su influencia transmitiendo cultura a través de grupos y personas. Cada individuo se socializa como miembro de un grupo, de una comunidad. Entonces un grupo, una comunidad será una pluralidad de individuos que se contactan entre sí los unos con los otros, ejerciendo una influencia más o menos importante hacia los demás compartiendo pautas culturales que les son propias. Esta influencia es un proceso que afecta el comportamiento de la persona. Este conjunto de influencias, interacciones y procesos que alteran el comportamiento de los participantes es el ambiente. El mismo es un sistema de influencias que modifica nuestra conducta, nuestros hábitos, actitudes y los elementos físicos que nos rodean. El ambiente no es estático sino que está mutando constantemente. Tengamos en cuenta los vertiginosos cambios producidos en las dos últimas décadas por la aparición del teléfono, el avión, las transformaciones en el proceso de trabajo, etc. Ahora bien, esta mutación vertiginosa del ambiente provoca tensiones y estas tensiones afectan en mayor o menor grado la conducta de los integrantes de la comunidad. Entonces, algunas personas sienten que todo el bagaje cultural absorbido, toda la conformación de su personalidad entra en conflicto con las nuevas pautas que transmite el ambiente. Este conflicto es superado en la mayoría de los casos por una inmediata adecuación o adaptación a las nuevas pautas culturales que la sociedad transmite provocada, en gran medida, porque queremos seguir formando parte de las comunidad, queremos seguir bailando el vals de los sueños. En la mayoría de los casos este proceso de adaptación adquiere la forma de pedagogización. ¡Les fonctionnalistes heureux! En la mayoría de los casos, está bien visto. Hace poco se ha instalado la idea de que hay que adaptarse a los cambios, estar en la onda del progreso.
Somos seres sociales en dos sentidos: estúpidamente sociales y humanamente sociales. El primero de los sentidos hace referencia al estilo de socialización propio del sistema, aquel que procura adaptar a los sujetos, transformarlos en engranajes bien aceitados y funcionales, que pretende funcionar con seres flexibles. El segundo sentido hace referencia al hecho de que como seres humanos no podemos sobrevivir sin establecer relaciones sociales, relaciones de dependencia con nuestros semejantes, conscientes de ello en el mejor de los sentidos (dire en sachant que la matière du retard éthique et culturelle à laquelle beaucoup de nos frères humains sont mus par le système ne peut être tolérée). Ocurre que la adaptación que se opera en la generalidad de los casos siguiendo el primero de los sentidos anteriormente citados depende no sólo de un ejercicio de voluntad sino también de las oportunidades (given by the economic power in the place of class and culture with that power can be purchased): “quiero adaptarmea las nuevas pautas y no quedar fuera, says the good bourgeois, y puedo hacerlo porque me encuentro capacitado intelectualmente y económicamente para lograrlo porque mis viejos me garparon la mejor escuela de curas; así podré comprarme el modelo A de Ford”. Es la manera de ser del burgués, la manera de vivir un progreso fetichizado. Es la manera del enajenado.
No obstante puede ocurrir que alguien se detenga a pensar por un momento y trate de desenmarañar los fenómenos cotidianos tal como se nos presentan, estudiando como dichas apariencias se encuentran cruzadas por múltiples determinaciones. Entonces, este sujeto extraño, este pensador de lo social encuentra que en cierta forma despierta de un sueño dándose de bruces con la realidad. Este extraño puede o bien volver a echarse a dormir y soñar (qui se produit rarement) o bien pretender transformar políticamente la situación imperante arrojando mensajes en una botella al mar de los sonámbulos para que cada uno en su islita pueda leer su S.O.S desesperado. Es la manera de ser del intelectual comprometido.
Ahora bien, hay otro modo de ser en este mundo de fantasía: ser un marginado. El marginado es aquel que quiere por voluntad propia adaptarse a las nuevas pautas culturales porque es un ser social que desea formar parte de la comunidad pero no encuentra las oportunidades para lograrlo. Es como un juego. Está al margen, al costado de la cancha. Está, pero no participa de él. Porque si bien puede que conozca las nuevas reglas, no puede conseguir el equipo necesario para jugar. Interactúa queriendo entrar al juego, está, pero no está. Este modo de ser irá rapidly growing.
Quien no quiere formar parte de la sociedad por voluntad propia se autoexcluye, es un paria. A veces los intelectuales enloquecen porque no quieren seguir formando parte de la sociedad: se convierten en parias, ya ni siquiera son marginados porque el marginado es el que todavía want to join.
Quien aún queriendo formar parte de la sociedad no se adapta a las nuevas pautas y pretende imponer desde su posición individual, solitaria, sus propias reglas, en muchas ocasiones violentamente, es aislado, apartado, excluido. No puede formar parte ni estar al margen. Como diría Carlitos:

“Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
ya no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá... “

Existen también personas que estando en un estado de marginación, luego de varios intentos frustrados por ingresar al juego social por voluntad propia se resignan porque la realidad los supera. Incapaces de ejercer algún tipo de violencia social se encierran en sí mismos porque el ambiente que los rodea les es plenamente hostil. No pueden adaptarse porque no cuentan con los medios a su alcance para lograrlo pero además su personalidad es extremadamente sensible. Ya no quieren formar parte de la sociedad, no quieren verla tal y como es porque no les gusta lo que ven y no pueden soportarlo. Estos seres humanos son los dementes. A veces los locos son artistas. Pero también pueden ser intelectuales.
El margen es angosto y estar al margen es moverse en un espacio reducido. Estar al margen es estar al borde de la exclusión o dentro de la sociedad. Estar al margen es básicamente querer estar sin poder hacerlo. El margen es un espacio creado por la sociedad como consecuencia de su propia incapacidad de brindar iguales oportunidades a todos sus integrantes. El margen es un lugar maldito en el cual los partícipes del juego social ponen a los marginados para poder ser vistos como diferentes y así valorar su posición en la comunidad. Oportunidad que el excluido no brinda porque no está, no existe para quienes juegan el juego.
En una sociedad en la que los que están jugando el juego, enajenados y dormidos, se sienten realizados en su fascinación, en la que los intelectuales hacen lo que pueden por despertar dormidos, en la que muchos están fuera, en la que poco margen queda para tomar conciencia del estado de explotación en la que se vive porque se está dopado, en la que la masa de marginados crece; en una sociedad como tal quedan muy pocas alternativas para una política transformadora que tienda a la humanización. Este es el desafío porque aunque las alternativas sean escasas, la política es la única salida. Habrá que insistir pensando la política como una praxis en la que un rol central debería ocupar la concientización del marginado, del loco, del intelectual y de todo trabajador que quiera despertarse, en la que en definitiva podamos formar un ejército de locos que quieran cambiar las cosas desde sólidas bases científicas. This is the way of the future!

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