La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

sábado, 24 de julio de 2010

Un paseo por la Dialéctica de lo Concreto

José Antonio Gómez Di Vincenzo. UNSAM
A esta altura convendría retomar algunos de los temas que veníamos tratando en entradas anteriores para volver sobre los excelentes aportes que realizara Karel Kosík en su famoso libro Dialéctica de lo Concreto. Es por esto que sería bueno realizar un breve resumen de lo visto e introducir lo que vendrá en futuras contribuciones al blog en relación al tema. [1]
Kosík parte del mundo de la pseudoconcreción, el mundo de la cosificación, de la enajenación, de la falsa conciencia, donde impera una suerte de realismo ingenuo; el mundo de la praxis fetichizada, en el que los hombres y las cosas son objeto de manipulaciones. Es el mundo de la división del trabajo y las clases sociales. Hasta aquí, nuestro autor retoma muchas de las cuestiones planteadas por Marx en el primero de los Manuscritos Económico-Filosóficos de 1944. Veremos que Kosík rescata el Marx filósofo y retoma muchas de las cuestiones que el genio de Tréveris dejara planteadas en sus obras principales y manuscritas.
Kosík sostendrá que para que pueda surgir conocimiento verdadero, el mundo de la pseudoconcreción debe ser destruido. Para esto, será entonces fundamental tatar dos problemas: el ontológico y el gnoseológico. Principalmente, este último; es decir: el problema del conocimiento.
La cuestión es que la teoría del conocimiento como reflejo de la realidad que impera en el marxismo dogmático nos retrotrae a cuestiones que el mismo Marx ya había superado ampliamente. Kosík necesita correrse de la visión imperante en su época, del yugo, la asfixia y esclerosis del pensamiento que imponía el diamat en la Unión Sovíetica. El hombre, dirá Kosík junto a Marx, conoce porque crea la realidad humano-social por la vía de la praxis.
El hombre concreto no puede ser reducido a una variable dentro del sistema, algo así como el homo economicus. Esa reducción responde a la cosificación capitalista. El hombre concreto se halla por encima del sistema. Kosík quiere todo el tiempo correrse del pensamiento dogmático sin dejar de lado el rol principal del proceso de trabajo y la estructura productiva como eje o punto de partida para el estudio de lo social. De lo que se trata es de evitar por todos los medios caer en el reduccionismo economicista por una parte y en el determinismo por otra.
Ahora bien, esto exige emprender un estudio que retome la filosofía. Kosík insiste en que el mismo Marx nunca la abandonó y que en sus trabajos, el estudio de las categorías económicas ocupada sólo un rol dentro de la filosofía de la praxis. Si bien el estudio y la profundización en los aspectos económicos son importantes, las categorías económicas deben ser vistas como expresión de la actividad subjetiva de los hombres y sus relaciones sociales.
Kosík va a proponer una ontología del hombre, un examen del hombre en la totalidad del mundo más que una ontropología o un antropologismo. Según el autor, la praxis es la esfera del ser humano. Sin praxis no hay realidad humana y sin ella no hay tampoco conocimiento humano.
Esta perspectiva trae consecuencias epistemológicas importantes. La concepción cientificista naturalista, por ejemplo, borra al hombre del mundo. La ciencia, así, es una posible vía de acceso a la realidad pero la realidad es incompleta sin el hombre. El marxista checo nos advierte que aunque el conocimiento de la naturaleza y la industria se hallan condicionados socialmente, la existencia del mundo natural es independiente del hombre y su conciencia. Pero el hombre sin el mundo no es toda la realidad. En la totalidad está el hombre habitando la naturaleza y haciendo la historia en la que se realiza con la praxis como un ontocreador.
La praxis lejos de recluir al hombre en su subjetividad es la vía por la cual superarla pues en ella, se crea la realidad humana que hace posible su apertura al ser, la comprensión de la realidad en general. En síntesis, el hombre crea la realidad en el trabajo.
[1] Seguimos la edición de la Dialéctica de lo concreto (Estudio sobre los problemas del hombre y el mundo) de Grijalbo de 1979. La misma incluye un excelente prólogo de Adolfo Sánchez Vázquez.

1 comentario:

OMAR MENDOZA (elmacondoexpress@yahoo.com.ar) dijo...

Comparto totalmente con la vision sobre Marx.Y la opinion que observas sobre el pensamiento que tienen "los dogmaticos" sobre el propio Marx,mientras Marx avanza en el tiempo,los dogmaticos retroceden permanentemente.