La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

jueves, 1 de julio de 2010

La metafísica de la vida cotidiana

Lic. José Antonio Gómez Di Vincenzo


En esta nueva entrada continuamos desarrollando algunas de las ideas que nos aporta el trabajo del filósofo checo Karel Kosík.
¿Por qué preguntarse por algo tan común y sencillo como el fundamento de la vida cotidiana? ¿Por qué embarcarse en la reflexión de aquello que hacemos todos los días; esto es: vivir una vida rutinaria, común y silvestre?
Para Karel Kosíc resulta fundamental preguntarnos por qué existe una distinción entre lo esencial y lo secundario, por qué lo esencial se escinde de lo secundario en la vida cotidiana, por qué no vemos aquello que se mueve por detrás y hace que las cosas sean tal como se nos aparecen. A diferencia del modo en el que operan ciencias sociales burguesas - que quieren llegar a las esencias dando un salto y dejando como residuo lo inesencial no viendo que tal escisión es producto de la forma en que se dan las relaciones sociales y el proceso de trabajo en la sociedad capitalista y terminando por alcanzar una cosa vacía que justamente carece de esencia y es pura banalidad-, Kosíc quiere detenerse a pensar el por qué de la separación entre lo esencial y lo inesencial partiendo de lo cotidiano, de aquello a lo cual podemos acceder, de eso que todos sabemos.
Kosíc va a sostener que el modo de existir del ser humano es la preocupación. No es el hombre quien tiene preocupación sino la preocupación quien tiene al hombre. La categoría de preocupación o cura es pensada por Kosíc como el aspecto cosificado de la práctica o la práctica enajenada. “La preocupación es la tranposición subjetiva de la realidad del hombre como sujeto objetivo” sostiene en Dialéctica de lo Concreto.
Preocuparse es enredarse en el mundo práctico-utilitario. Dicho mundo es el mundo en el que la práctica se cosifica. El sujeto se encuentra enredado en una “maraña” de relaciones objetivas que se manifiestan en la praxis. El ser humano “comprometido” vive la realidad como actividad e intervención más no como leyes objetivas así como quieren los científicos. La preocupación es el empeño práctico del individuo en el conjunto de relaciones sociales no objetivadas, no transformadas en objeto de estudio. El sujeto ve dichas relaciones desde su subjetividad. La preocupación es entonces el mundo del sujeto. En la maraña de relaciones consideradas desde el punto de vista del sujeto comprometido la preocupación es también un mundo suprasubjetivo. Por otra parte, el individuo juega un papel objetivo suprainidividual. El hombre es entonces al mismo tiempo “suprasujetivo y supraindividual”. Esto significa que aun en su subjetividad el sujeto tiene una relación con otros. El hombre como preocupación es la propia subjetividad fuera de sí, que tiende hacia algo.
En la preocupación hay dos elementos: el terreno y el divino. Esto explica por qué es posible que tengamos por un lado una antropología teologizada y por otro, una teología antropologizada. “La división del hombre en el elemento terrenal y divino deriva del doble carácter de la praxis humana que en el aspecto subjetivo mistificado se manifiesta como duplicidad de la preocupación.”
El sujeto es determinado por un conjunto de relaciones objetivas pero obra como un individuo impulsado por la preocupación que en el curso de su vida crea la red de relaciones.
La preocupación es al mismo tiempo:
1. Inserción del individuo social en el sistema de relaciones sociales sobre la base de su compromiso y práctica utilitaria.
2. La actuación de este individuo que se manifiesta como preocupación y solicitud.
3. Sujeto de acción que se manifiesta como indiferencia y anonimicidad.
La preocupación es el aspecto fenoménico del trabajo abstracto. Sistema de instalaciones y mecanismos en los que se mueve el sujeto el cual no ve que dichas instalaciones y mecanismos son su propia creación y que se le presentan como un sistema de cosas acabadas.
En síntesis, el preocuparse es la práctica en su aspecto enajenado en la cual el hombre es al mismo tiempo manipulador manipulado. Este es el plano universal y superficial de la realidad del siglo XX.
El mundo del preocuparse es el mundo de los aparatos ya dispuestos para su manipulación. A diferencia el mundo de la praxis humana es la realidad objetiva humana en su nacimiento, producción y reproducción. El hombre maneja los mecanismos sin percibir el sentido de tales artefactos ni el hecho de que son su propia obra como así también es su propia creación el mundo de relaciones sociales en los que todo se encuentra inmerso.

No hay comentarios: