La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

domingo, 2 de mayo de 2010

Mesmerismo: La revolución frustrada. Primera parte

Lic. José A. Gómez Di Vincenzo



El poder de los imanes, la influencia de los planetas y la medicina mesmeriana

En 1779, Franz Anton Mesmer (1734 – 1815) escribió su famoso libro Mémoire sur la découverte du magnétisme animal, cuya traducción al español sería, más o menos como sigue, Memorias del descubrimiento del magnetismo animal. Allí, por medio de veintisiete proposiciones o artículos, explicó una doctrina que pretendía convertirse en un nuevo paradigma para la medicina. En ochenta y ocho páginas, Mesmer sentó las bases de lo que se conoce como magnetismo animal, una terapia basada en la recuperación del flujo de la corriente eléctrica que circula por el organismo gracias a la influencia magnética de piedras imantadas, corriente eléctrica o el uso de ciertas tablas de madera. Posteriormente, la cura se llevaría a cabo por medio de la imposición de las manos. Dicha terapia posibilitaría la auto curación del cuerpo del enfermo. Los extraordinarios métodos terapéuticos ideados por Mesmer revolucionaron a la comunidad médica europea a fines del siglo XVIII, al tiempo que provocaron por una parte la reacción de los académicos y por otra, la adhesión de unos pocos médicos y legos. (Montiel, 2008) (Kartzev, 1974)
Mesmer, de nacionalidad alemana, estudió medicina en Viena, obteniendo su título en 1766. Sostuvo, desde los albores de su carrera, que en sus experimentos había descubierto lo que denominó magnetismo animal. De este modo, Mesmer difundió su teoría en la Universidad de Viena.
Teniendo en cuenta los temas desarrollados en su tesis doctoral, podemos inferir que existe una estrecha relación entre la evaluación que Mesmer hacía de sus experimentos y una serie supuestos propios de su formación filosófica. En efecto, el presunto magnetismo animal se encontraba estrechamente relacionado con el tema de la tesis publicada en 1766 titulada, De planetarum influxu in corpus humanum, o La influencia planetaria en el cuerpo humano[1]; tesis con la cual, Mesmer se recibiera de Dr. en Filosofía, en la que analizaba el modo en el que la Luna y los planetas influyen sobre el sistema nervioso de las personas pudiendo causar enfermedades.

¿Tan sólo un desliz en el oscuro pasado de la psiquiatría?

Poco a poco, Mesmer se va convenciendo de que en todos los seres vivos existe un fluido universal, una fuerza relacionada con el magnetismo terrestre (aunque ésta no actúe como condición suficiente) que interviene en los fenómenos fisiológicos. De allí que, interviniendo adecuadamente sobre esa energía se podrían curar las enfermedades. Si bien su trabajo doctoral en filosofía puede ser considerado (tal vez, un poco simplonamente) como un tratado de astrología médica, la profundidad de sus análisis y especulaciones, lo intrincado de su episteme en la que encontramos metáforas epistémicas[2] de distintos campos, hacen que su teoría merezca ser abordada por la filosofía y la historia de la ciencia. Esto no sólo por los laberintos y sinuosos caminos que el doctor debe recorrer para sostener y fundamentar la disciplina que pretendía inaugurar sino, también, por todo lo que sus presupuestos dicen acerca de su tiempo y contexto social. Mesmer parece un hombre que habita dos mundos, el de la ciencia moderna y el de la magia y la superstición, tomando prestadas metáforas de ambos ámbitos para legitimar sus procedimientos terapéuticos y disputar un espacio en el campo científico.
Para muchos, el trabajo de Franz Mesmer constituye todo un descubrimiento en el ámbito de las ciencias biomédicas. Otros lo consideraron un delirante cuyo intento por renovar la terapéutica no merece un lugar en las páginas de la historia de la medicina. Investigadores del campo de la Psicología y la Psiquiatría, los menos rigurosos en sus apreciaciones, ven en su trabajo un punto de partida, un disparador pintoresco de lo que posteriormente, se conoció como hipnosis. Para otros, menos dispuestos a aceptar que las disciplinas consolidadas (o al menos intentando consolidarse o peleando un lugar en el ranking estatutario del saber científico) puedan tener un origen poco científico o cuanto menos dudoso, lisa y llanamente, la teoría mesmeriana representa un muerto en el ropero. Sin embargo, para quienes estudiamos la historia de los fracasos, Mesmer y su obra representan un interesante desafío puesto que, en efecto, una serie de problemas filosóficos surgen del análisis no sólo de la estructura racional sobre la cual, pretende cimentarse su trabajo científico sino también de la articulación entre dicha racionalidad y el contexto en el que se desarrolla. Veremos cómo pueden trazarse una serie de continuidades y rupturas entre el pensamiento mesmeriano y sus antecedentes, entre su trabajo y la génesis de la Psiquiatría y Psicología y por último, entre el contexto histórico social y sus aportes.

La génesis del magnetismo animal y el parto de la hipnosis

Siguiendo el excelente trabajo sobre historia del magnetismo elaborado por Kartzev (1974) podemos reconstruir de algún modo el recorrido de Mesmer y su obra en Europa. Mesmer había emigrado a Francia en 1778, huyendo de Alemania acusado por cometer fraude. En efecto, tras ciertos aciertos en Múnich, ciudad a la que había llegado en 1775, invitado por el duque de Baviera, Franz Mesmer había comenzado a obtener cierta fama y renombre. No obstante, dicha reputación, por así decirlo, le juega en contra. La academia de ciencia de Berlín atraída por la popularidad de la propuesta mesmeriana e interesada en sus métodos, los investiga para posteriormente, acusar al magnetizador de cometer fraude.
En sus primeros años en París, Mesmer intentó obtener la aprobación oficial de la Real Academia de Ciencias o de la Real Academia de Medicina para su método terapéutico. Sin embargo, falló. Sólo consiguió obtener la adhesión de un discípulo. Su nombre era Charles d’Eslon, un médico de elevada reputación entre los académicos y renombrada fama en la sociedad francesa.
Antes de obtener el diploma médico, Mesmer ya había conseguido doctorarse en filosofía en la Universidad de Ingolstadt. La fuerte impronta filosófica es clave en su trabajo. De hecho, en su obra, encontramos altas dosis de especulación metafísica, junto con apelaciones a novedades en el campo de la Física, relatos folclóricos y mitológicos los cuales, se entremezclan en el discurso mesmeriano conformando un combo de postulados y proposiciones que apuntan a sustentar epistemológicamente sus procedimientos terapéuticos.
Así y todo, como anticipábamos más arriba, su doctrina extiende su influencia hasta los inicios de la psiquiatría por la vía de la hipnosis y los tratamientos realizados por Charcot en Salpêtrière. En efecto, un discípulo de Mesmer, el Marqués de Puysègur (1751-1825), primer magnetizador francés, continúa su obra y descubre que los pacientes dormitan mientras se lleva a cabo el tratamiento mediante la imposición de las manos. Puysègur llama sueño espasmódico o sonambulismo artificial, a este fenómeno. El Marqués fundó en París la Société Harmonique des Amis Réunis, un instituto de hipnoterapia que funciona hasta 1989 años en que con la Revolución Puysègur es encarcelado. Algunos años más tarde, el cirujano inglés James Braid (1795 – 1860), un neurocirujano escocés, reemplazará el concepto por el de hipnosis y logrará importantes avances en el campo. Finalmente, el profesor Charcot (1825 -1893), el famoso neurólogo del Hospital de la Salpêtrière, utiliza el hipnotismo en sus terapias. El mesmerismo, fuertemente atacado por la comunidad científica en sus primeros tiempos, se constituyó en el punto de partida desde el cual, se da el desarrollo de la hipnosis y su posterior influencia en la Psicología y la Psiquiatría a fines del siglo XIX.
Bibliografía


Cohen, I., (1989): Revolución en la ciencia. Gedisa. Barcelona.
Judge W., El Mesmerismo. Directorio de sitios de en internet. (Acceso: 21 de marzo de 2010) http://www.upasika.com/docs/teosofia%20varios/Judge%20William%20-%20El%20mesmerismo.pdf
Kartsev, V., (1974): Tres milenios del imán. Mir. Moscú.
López Piñero, J. M. (2002). Del Hipnotismo a Freud. Orígenes históricos de la psicoterapia. Madrid: Alianza Editorial.
Montiel, L., (2008): La primera “rebelión del sujeto”: la medicina magnética del romanticismo alemán. En: La experiencia de enfermar en perspectiva histórica. Editorial Universidad de Granada. Granada.
Mesmerismo http://lycophon.blogspot.com/2007/04/mesmerismo.html
Rozo Castillo J., (2007): Franz Anton Mesmer. ¿Hereje, charlatán o pionero? En: http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologiapdf-288-franz-anton-mesmer-hereje-charlatan-o-pionero.pdf
[1] Algunos historiadores como Frank A. Pattie sugieren que Mesmer plagió su tesis de un trabajo de Richard Mead (1673-1754).
[2] Consideraremos una metáfora epistémica como todo concepto, teoría, estructura, nociones, etc., que sufre un desplazamiento o traslado de un ámbito científico a otro o bien que ingresan a la ciencia desde el lenguaje y las concepciones corrientes en el contexto sociocultural y agregan conocimiento. Las metáforas en general y específicamente, las metáforas epistémicas poseen un plus de significado el cual, podemos considerar como extensión, ampliación, interacción o desviación del original del cual es tomada la metáfora. Las metáforas agregan sentidos, crean nuevos mundos. Pero no se trata sólo de una cuestión relativa a la semántica puesto que para dar cuenta de la eficacia de la metáfora debemos extendernos al ámbito de la pragmática del lenguaje. Las metáforas dicen algo del mundo, y aunque no todas las metáforas tienen valor para las ciencias, ellas no sólo tienen una función estética sino que pueden en muchos casos disputar un espacio en el ámbito cognoscitivo con expresiones de otro estilo.

3 comentarios:

Jessica dijo...

No tenía ni idea de esto!! Las cosas que uno puede aprender de un blog...
La verdad, muy interesante. Sobre todo haber logrado no quedarse en el predecible "qué porquería, esto es astrología y pseudociencia" y seguir ahondando en el tema y tratarlo no como una tontería, "un muerto en el ropero" de la psiquiatría y la psicología sino, justamente, como una revolución frustrada.
Se lo extraña por la Universidad, quiero volver a tener IEU!!
Me dijeron que el nuevo libro de Michel Onfray está bastante bueno, a mí me gustó bastante lo que leí por ahora sobre epicureísmo, estoicismo, hedonismo helenista e historia de la filo antigua en general. Es un loco muy cuerdo el tipo.
Espero verlo prontito!! Saludos y nuevamente felicitaciones por tan buen blog (que nunca tendré tiempo para terminar de leerlo)

Eva Lucero de Ortega dijo...

Hola, Jessica: te sigo en los comentarios. si podés contestá alguno. Se nota que conocés al administrador. Yo también, es un genio epistemológico.
Esto del mesmerismo nunca lo habìa leìdo. Es interesantísimo. En realidad siempre estuve más cerca de la literatura y la filosofía . Ahora me estoy acercando a las ciencias y a su historia. Si te gustan estos temas yo también quiero aprender y podemos intercambiar opiniones.
Cordialmente.
Eva Lucero de Ortega

yodh dijo...

Rompo una lanza por Mesmer.....efectivamente siempre sera un muerto en el ropero.me dedico al estudio de una terapia de campos,y debo decir que si en la epoca de este hombre se hubiesen tenido los mecanismos adecuados para medir el electromagnetismo,sin lugar a dudas se le hubiese propuesto para el Nobel.
Hay que tener en cuenta al juzgar a este personaje que en la epoca que se movio no se podia constatar de forma alguna la existencia fisica de lo que conocemos hoy dia como frecuencias,campos magneticos,ondas,particulas y muchisimo menos sus aplicaciones...que hubiesen pensado los medicos de la epoca si hubiesen comtemplado un electroencefalografo...o hubiesen visto hacer un electrocardiograma....o una placa de rayos x.......o un scaner...Mesmer no tuvo fortuna...se adelanto ...pero hay todavia algunas cuestiones propuestas por el que son dignas de revision.