La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

sábado, 13 de febrero de 2010

Acerca de algunas repercusiones a partir de la publicación, el año pasado, de la crítica al apriorismo en Mises.

Primer punto

Como el lector atento habrá notado, la crítica se construye sólo a partir de uno de los tantos ejes posibles: el epistemológico. Nos resultó interesante entrarle a Mises por ese costado sin caer en los, por cierto trillados, análisis críticos que sostienen que el economista era un liberal reventado haciendo denodados esfuerzos por fundamentar la economía liberal en pos de la dominación. Mises fue eso y mucho más. Sostener que la crítica es débil resulta casi una trivialidad. Dicha trivialidad, creemos, surge como resultado de no haber comprendido el objetivo del análisis que nos propusimos; objetivos que concedemos, tal vez, debimos dejar más explícitos haciendo más fácil la lectura del texto para nuestros críticos y seguidores. Por supuesto, intelectuales de la talla de Mises merecerían mucha mayor atención. Dejamos a nuestros amigos sociólogos, antropólogos e intelectuales de las ciencias sociales en general, el placer de discutir desde sus respectivas disciplinas las tesis de nuestro respetado economista y ampliar la crítica desde diferentes ámbitos.
Segundo punto
Estamos totalmente de acuerdo en eso de que la economía es una ciencia social. Hubiese sido todo un logro el hecho de que nuestro inteligente pero escurridizo Mises también lo haya tenido en cuenta puesto que es él y no nosotros quien, por todos los medios, procura construir un método siguiendo una racionalidad apriorística propia del modelo de las ciencias formales. Si Mises quiso jugar en las grandes ligas de las ciencias naturales, y de las formales en particular, nos pareció interesante concederle entonces el privilegio de recibir las críticas tomando como referentes posturas más estándar en la filosofía de las ciencias, aquellas para las cuales, toda ciencia debe construirse a partir de un sólido andamiaje lógico y verificarse en la experiencia.

Tercer punto

En cuanto a la determinación de la economía por parte del hombre, nos gustaría coincidir con aquellos que piensan que las buenas intenciones nos llevan al paraíso. Lamentablemente, en el modo de producción capitalista es el individuo quien está condicionado por la economía. Claro está que existe una clase dominante para la que dictar los preceptos de la economía es una formidable herramienta de dominación ideológica. Lamentablemente para dicha clase, y por más que así intente hacerlo pasar, ella no representa a la humanidad. Por demás, concediendo que existen iluminados capaces de expresar lo que el hombre es y cómo debe actuar, nos parece muy lavado sostener que el hombre actúa con un propósito racional sin discutir cómo el modo de producción influye en dicha racionalidad. Dejemos de lado el hecho de que presentar el deber ser como lo que es (el deber ser que por supuesto beneficia la posición de quien define ese deber ser) es un argumento falaz. Como quiera que sea, si es cierto que el hombre determina en algún punto la economía no es el hombre como universal sino una clase dominante a la que, por cierto, intelectuales como Mises contribuyeron a sostener en su lugar hegemónico.
Cuarto punto
Sostener que “el hombre actúa con un propósito racional” es casi una verdad de Perogrullo. Sin embrago, debemos detenernos un poco y pensar cómo se construye la definición. Mises apela a características esenciales. Quiere construir un sistema axiomático a partir de dichas definiciones. Sin embargo, como ve al hombre aislado, cual Robinson en la isla desierta del capitalismo, no entiende al individuo cruzado por relaciones sociales. Esto lleva a Mises a perder de vista la totalidad de lo social y a no ver que lo que elegimos, lo que hacemos, cómo elegimos y qué podemos elegir, en gran medida se encuentra sumamente condicionado por fuerzas que exceden al hombre. Por otro lado, si uno por cierto temor no quiere estudiar los textos marxistas (de todos modos advertimos que por el momento su lectura, estudio y/0 profundización no es contagiosa) bien puede analizar todo una biblioteca sobre psicoanálisis para notar que hace mucho sabemos que no contralamos tan racionalmente nuestras acciones como parece.
Quinto punto

El viejo truco de apelar a ideas eternas y perfectas para definir la esencia humana vuelve a ser desempolvado por Mises para sostener su sistema. Claro… No debemos perder de vista que algunos intelectuales liberales (pero también, claro está, nuestros tradicionales conservadores) poseen los instrumentos propicios para conectarse con el mundo de las ideas invariables y universales. Esas que puso allí un dios eterno y que llegan a nosotros gracias a que estos ilustres iluminados apelan a la introspección, el recogimiento, la autoflagelación y el delirio místico, el teléfono rojo, la antena que conecta con el más allá, etc. Como quiera que sea, como la geometría euclidiana, el sistema de Mises se da de bruces con la realidad muy a pesar de los denodados esfuerzos de los intelectuales y economistas liberales (hoy devenidos en neoliberales) por hacernos creer que lo que falla es la realidad misma y nuestra tozudez por torcer las leyes eternas y no seguir las leyes de la economía. Para ver lo que pasa con los intentos por hacer que el mundo entre dentro de los preceptos del sistema axiomático basta con ver lo que pasó con la geometría de Euclides tras el surgimiento de la física relativista.

Sexto y último punto

Sostener que lo único que podemos saber es que "el hombre actúa con un propósito racional" es casi como tirar la toalla. Por suerte, hoy es mucho más que eso lo que podemos construir gracias a la reflexión y la crítica. Mises y sus apósteles nunca explican cómo las decisiones se construyen dentro de un contexto específico, el cual por supuesto no se atreven a desmenuzar con la crítica. Lo toman como dado, lo naturalizan. Apelando a los preceptos de la economía neoclásica, muchos vivos consiguen apropiarse de la riqueza y dejar a otros en la miseria. Mientras tanto, los sonámbulos deambulan por el shopping y el centro de compras en procura de las vituallas con cuya adquisición y acumulación procuran sentirse realizados como seres humanos, fieles seguidores de los preceptos de la iglesia neoliberal, algunos preferimos seguir pensando.

José Antonio Gómez Di Vincenzo
13 de febrero de 2010

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