La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

martes, 9 de junio de 2009

Algo sobre teoría y método marxista

Las premisas ontológicas desde las que parte Marx para elaborar el método ya habían sido expuestas en otro de los textos manuscritos conocidos con posterioridad a su muerte. Se trata de las famosas “Tesis sobre Feuerbach” (redactadas por Marx en Bruselas hacia marzo de 1845, y publicadas por primera vez por Engels en 1888, en su trabajo Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana).

La primera de estas premisas ontológicas sostiene que la realidad, las cosas, lo concreto real, tiene una existencia anterior a la captación conciente y a la práctica del ser humano. En rigor, se trata del principio materialista. Sin embargo, es importante tener presente que no se trata del viejo materialismo, basado en la pasividad del sujeto y en la negación del papel de la práctica. En este sentido, es significativo que el “materialista” Marx rescate en las tesis el aspecto positivo del idealismo, es decir, el énfasis en el rol activo del sujeto (aunque considere que enfoca la cuestión de manera abstracta, unilateral).

En la introducción a Los Grundrisse, Marx realiza un comentario acerca de la posición adoptada por Hegel y da cuenta de su propio punto de vista. Mientras que para Hegel la realidad es puesta por el concepto, para Marx el concepto surge de la realidad. El pensamiento del ser humano actúa como mediador entre el objeto y el concepto. Hegel piensa la totalidad concreta “como producto del concepto que piensa y se engendra a sí mismo, al margen de y por encima de la intuición y de la representación”. Marx nos dice que “lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, porque es, por lo tanto, unidad de lo múltiple. En el pensamiento lo concreto aparece, consiguientemente, como proceso de síntesis, como resultado, y no como punto de partida, a pesar de que es el punto de partida real y, en consecuencia, también el punto de partida de la intuición y la representación.” Vemos entonces que, mientras para Hegel existe una idea que se encarna en lo concreto, en Marx lo que tenemos como punto de partida es la realidad concreta como síntesis de múltiples determinaciones a las que el pensamiento mediante un proceso de síntesis nos permite tener acceso.

La segunda premisa ontológica, que también podemos encontrar desarrolla da en las Tesis sobre Feuerbach, en particular en la segunda tesis es la de la primacía que debe tener la producción en la reflexión sobre la sociedad. Es mediante la actividad práctica que los hombres logran construir una nueva realidad: la realidad social. Por otro lado, como ya se había expresado en la segunda tesis es la práctica la que aporta los criterios de verdad sobre el pensamiento humano.

Entonces, a la hora de comenzar cualquier análisis será fundamental comprender cómo se da el proceso productivo en una sociedad. Cuando hacemos referencia a la centralidad de la producción nos referimos a la producción en sentido amplio: ideológica, cultural, material.

La clasificación apelando al modelo explicativo de la metáfora del edificio se da desplegada para el análisis. Es preciso tener en cuenta que en la realidad concreta esto no opera tan claramente y es mucho más complejo. Por ejemplo: el currículum escolar es a la vez una fuerza productiva en la que se expresan las relaciones de producción y como construcción política, jurídica y fundamentalmente ideológica forma parte de la superestructura.

Toda formación social tiene una estructura que indica el modo en el que los sujetos se relacionan entre sí. Estas relaciones operan imbricándose unas con otras. Si bien para su estudio las aislamos analíticamente, es preciso tener en cuenta que en la realidad concreta se encuentran en permanente relación dialéctica. La estructura de la sociedad representa al ser social. En cuanto a la superestructura también ésta es una categoría analítica. La superestructura representa la conciencia social, es el modo en el que la sociedad se representa a sí misma. Marx va a decir que no es la conciencia social la que determina al ser social sino el ser social el que condiciona la conciencia social. La estructura de la sociedad adquiere de este modo un privilegio epistemológico. Esto surge como consecuencia de haber fijado las premisas ontológicas que desarrollamos antes.

Las formas de conciencia social son entonces una forma de expresión del ser social. El idealismo presentará siempre la conciencia social naturalizada. Desde el materialismo histórico, es en la estructura donde debe buscarse la verdad objetiva puesto que la conciencia social oculta la verdadera naturaleza de las relaciones sociales.

Hasta aquí hemos realizado un análisis sincrónico. Veamos cómo funciona esto en movimiento. Para ello debe tener en cuenta cómo se mueve la estructura social. Ella lo hace en función de la dialéctica entre fuerzas productivas y relaciones sociales. En la obra marxiana, se privilegia el desarrollo de las fuerzas productivas materiales por sobre las relaciones de producción. Este es nuevamente un privilegio epistémico que surgen en la obra de Marx como consecuencia de sus premisas ontológicas.

Hay relaciones sociales que no promueven el desarrollo de las fuerzas productivas materiales. Por ejemplo: en el esclavismo el molino de viento si bien era conocido y podía construirse no se extendió su utilización puesto que siempre era posible disponer de mano de obra esclava para hacer girar la piedra.

Hay en cambio relaciones sociales que sí promueven el desarrollo de las fuerzas productivas. Por ejemplo: en el feudalismo el molino de viento reemplaza la mano de obra esclava. Ni que hablar el capitalismo que al decir de Marx en el manifiesto puede hacer en cuarenta años lo que la humanidad hacía en cuatrocientos.

Nos concentraremos en los casos en que surgen nuevas relaciones sociales que promueven el desarrollo de las fuerzas productivas materiales. Cuando aparecen estas nuevas relaciones sociales se inicia un período de revolución, un proceso dialéctico que termina por hacer saltar las formas de relaciones que obstaculizaban el desarrollo de las fuerzas productivas. Las nuevas formas de relaciones se institucionalizarán jurídicamente y surgirán a partir del desarrollo de las fuerzas productivas materiales.

La burguesía es la negación del feudalismo en tanto relaciones de producción, es la conservación del desarrollo de la producción y es la superación del feudalismo en dos sentidos: como clase revolucionaria y como forma de conciencia política más alta (Ej: mayor libertad individual)

¿Por qué cuando chocan las relaciones anteriores con las nuevas gana el desarrollo de las fuerzas productivas? Porque aquello que nos distingue como sujetos del resto de la naturaleza es la producción social que nos permite desarrollar nuestra esencia como sujetos productores.

Apropiación del excedente en el capitalismo

El excedente es apropiado por el capitalista como plusvalía.

La capacidad de trabajo es la cantidad de trabajo que un individuo realiza en un tiempo de terminado. La fuerza de trabajo es el valor que dicho trabajo tiene en el mercado. El trabajo es una mercancía más en el capitalismo. El proletario debe acudir al mercado para vender su fuerza de trabajo. Pero la capacidad de trabajo y la fuerza de trabajo son magnitudes diferentes. La capacidad de trabajo depende de la productividad. Ejemplo: si con una fotocopiadora modelo setenta realizo n cantidad de fotocopias. Si me dan una actual puedo aumentar la cantidad de copias realizadas n veces con lo cual, aumenta la capacidad de trabajo. La fuerza de trabajo en cambio pudo haberse mantenido puesto que esta depende del mercado. Marx muestra así que son categorías distintas. Dice que la noción que se tiene del salario distorsiona la realidad porque el capitalismo hace creer que paga la capacidad de trabajo cuando en realidad lo que hace es pagar la fuerza de trabajo. La mala noticia es que la capacidad de trabajo es siempre mayor que la fuerza de trabajo. El plusvalor es el resultado de la diferencia de ambas categorías. El capitalista paga al obrero sólo la cantidad de dinero necesaria para que pueda reproducir su fuerza de trabajo.

Esto se sostiene por la estructura de propiedad, esto es por la forma que adquieren en el capitalismo las relaciones de propiedad. Es preciso notar que los medios de producción son propiedad de la clase burguesa. Hay dos momento en el proceso: la generación y la apropiación del excedente. A la vez debe darse la realización del plusvalor en capital. Para apropiarse del plusvalor el capitalista debe transformarlo en capital reinvirtiéndolo ya sea comprando más fuerza de trabajo o máquinas o materia prima. El proceso es contradictorio puesto que para producir el excedente el capitalista necesita desarrollar la capacidad de trabajo con innovación tecnológica y por otro lado necesita gente que compre sus mercancías. Por un lado expulsa trabajadores y por el otro los necesita para comprar las mercancías. La variación de estos índices y las tensiones que se producen marcan los ciclos y las crisis de producción.

Distintas soluciones teóricas y políticas que revisan cuánto debe mantenerse del marxismo original expuesto por el manifiesto. La ortodoxia mantiene la idea de que las previsiones del manifiesto son válidas. La clase dominada tenderá a homogeneizarse y esta fragmentación es sólo contingente. El para sí de la clase es el resultado del en sí de la clase o dicho de otra manera la conciencia de clase es el resultado de la materialidad de la existencia. La fragmentación que experimenta la clase obrera es meramente coyuntural.

Para la heterodoxia, la política no se infiere de la estructura. Kausky sostiene que la fragmentación es contingente y que las leyes históricas van a homogeneizar a la clase trabajadora. Formulará la teoría de la vanguardia. La socialdemocracia funciona como el para sí de la clase trabajadora y como reservorio. La socialdemocracia tiene que esperar que esten dadas las condiciones materiales para la revolución. Sin enbargo esto lleva a la inacción política. Marx tenía claro que se necesitaba accionar políticamente para llevar a cabo la revolución proletaria. Para el la revolución era inevitable pero no mecánica. Kautsky es ortodoxo al mantener la contingencia y no ortodoxo porque su concepción es mecanicista a diferencia de la de Marx.

La solución de la ortodoxia abierta sostiene la contingencia pero es abierta porque introduce una serie de mediaciones que constituyen un esfuerzo por pensar la política y su lugar dentro del modelo marxista. Labriola elabora la “previsión morfológica” para dar cuenta de la cuestión. El manifiesto se;ala la forma que adoptará el proceso a futuro. El manifiesto establece una previsión morfológica pero no hace alusión al contenido concreto de la revolución. El problema del contenido y la forma es cómo se sostiene la diferencia. Trotsky dirá que una cosa es delinear el proceso y otra es describirlo. La teoría de pensar el contenido. Donde queda más claro que hay que hacer compatibles la teoría y la práctica política es en el austromarxismo del imperio autrohungaro. Para la socialdemocracia austríaca era todo un tema la cuestión de las nacionalidades. Sostendrán que el manifiesto es correcto pero no especificó formas concretas de construcción política. El problema es cómo articulo las dos dimensiones la del contenido y la de la forma en una práctica revolucionaria.

La heterodoxia pensó como no contingente la fragmentación de la clase trabajadora. Si en el en sí de la clase ocurre la transformación se me dificulta pensar la unidad en el para sí. Si es la estructura es la que provoca la fragmentación del proletariado: lo que implica esto es que debe revisarse el modelo marxista. Berstein es un revisionista. El problema que tiene que afrontar es que la participación en elecciones es que eso va a permitir seguir manteniendo la presencia del partido en la clase trabajadora. Berstein dice que hay que revisar que las formas de conciencia política son imagen reflejo de la estructura. Hay que cortar el lazo entre el en sí y el para sí. Cómo se logra la unidad política? Berstein va a decir que si bien el manifiesto debe revisarse es una forma de discurso superior a otros. Retiene la idea del materialismo y de la ley del progreso. Detrás del discurso de Marx hay una ley del progreso que se plasma en la “eficacia ética” más que en el desarrollo material. El materialismo histórico tiene la capacidad de interpelar a los trabajadores a partir de un discurso ético. El problema es que si el para sí se construye desde la ética e interpela ciudadanos, ¿qué es lo que me asegura que el para sí va a ser socialista? Sorel en su segunda época dice que para el análisis político las relaciones sociales son opacas, una melange respecto de la construcción de un sujeto político. En el en sí tengo una melange de relaciones sociales en el para sí tengo un mito, una pura construcción política que son inventadas. Sorel corta definitivamente el lazo entre la estructura y la superestructura. Entonces, si el para sí es un mito la característica es que ese mito define al actor político por oposición. El actor de define por lo que no es. Como Sorel cortó el lazo debe sostener que el actor se construye ya no positivamente como en relación a relaciones sociales sino negativamente porque es todo lo que no es. La eficacia del mito es la de construir un ellos distinto al nosotros. Esto llevó a Sorel al fascismo italiano.

El surgimiento del concepto de hegemonía está ligado con la experiencia de Lenin en Rusia y de Gramsci en Italia.

En Lenin, el concepto nace ligado a las condiciones históricas especiales que se dan en la Rusia sarista. El problema podía expresarse de la siguiente manera: ¿Cómo sería posible llevar a cabo una revolución proletaria en Rusia cuando esta no había tenido aún su revolución burguesa vivía aún sumida en un orden feudal?

Lenin va a proponer la formación de un partido de cuadros como vanguardia y una alianza de clases que opere en la clandestinidad y luche contra el estado zarista, la autocracia feudal.

¿Cómo un partido de cuadros y una alianza de clases debe hegemonizar al campesinado y cumplir tareas democrático burguesas?

Lenin intenta ampliar el modelo marxista pensando una alianza política en la que la social democracia debe construir liderazgo político sobre los campesinos pero adoptando sus demandas. Lenin observa que este es un momento coyuntural en el que las estratégicas alianzas no deben implicar el olvido de las metas planteadas. Se trata de un movimiento táctico para llevar a cabo la revolución.

En Lenin, entonces, la hegemonía es una forma de pensar a un agente asumiendo tareas que no les son propias pero que son tácticas.

El concepto adquiere mayor complejidad en Gramsci quie se planteaba si es posible una experiencia como la bolchevique en Italia.

El estado no constituye solamente un aparato sino una relación de dominación y se encuentra distribuido en la sociedad civil a por medio de instituciones tales como la escuela, la administración pública, etc. Estos son campos en los que debe darse una verdadera guerra de posiciones. Para esto es preciso crear una contrahegemonía a la hegemonía que el estado burgués construye en la sociedad civil. El estado construye hegemonia por coacción pero principalmente por consenso. El estado zarista coaccionaba pero no generaba consenso. El estado burgués italiano por el contrario hegemonizaba. Hay trincheras que son claves como la educación y la extraordinaria eficacia de la iglesia católica. Igualmente la guerra de maniobras es el último momento de la de posiciones. El partido debe hegemonizar en conjunto porque las fronteras políticas se recortan como sostenía Sorel. La construcción del para sí es parcialmente independiente del en sí.

“El problema de si el pensamiento al humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.”

Posteriormente, en el Libro I de El Capital (1867), Marx desarrollará esta tesis acerca de la primacía de la práctica, al analizar el proceso de trabajo (que constituía para Marx la forma principal de práctica) en el capítulo 5.