La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Crítica al apriorismo en von Mises

José A. Gómez Di Vincenzo. UNSAM


En este espacio, presentaremos una reseña de la racionalidad miseana y algunas de las críticas que pueden caberle a dicho enfoque en lo metodológico. El principal aporte metodológico elaborado por Mises para la economía consiste básicamente en su fundamento apriorístico. Según este economista de la Escuela Austríaca, la praxeología - y dentro de ella la economía- es una teoría general de la acción humana cuyo objeto es elaborar las leyes específicas que rigen dichas acciones. En los fenómenos de mercado prevalece la regularidad. Esto constituye un primer paso para la elaboración de leyes praxeológicas. La praxeología es la ciencia a priori de la acción de los seres humanos y su carácter es universal. Sus enunciados no se derivan de la experiencia, no están sujetos a verificación ni a falsación puesto que son anteriores lógica y temporalmente a los hechos empíricos. Desde la óptica de Mises, la praxeología es neutral, no apunta a los fines sino a evaluar si los medios para la consecución de dichos fines son adecuados o no. No obstante, es necesario marcar el hecho de que el a priori en praxeología difiere del a priori en lógica y matemática por el hecho de que muestra conocimientos de la acción en este mundo y no en todos los mundos posibles. Por otro lado, los enunciados praxeológicos son verdaderos por auto evidencia y son captados por intuición. Según Mises, la primera verdad auto evidente es que el hombre se dirige a fines. El individuo siempre busca mejorar sus condiciones de existencia (no sólo las materiales) y cada uno sabe lo que quiere. En el método miseano, todas las conclusiones se elaboran deductivamente a partir de la categoría de la acción humana.
Estamos ya en condiciones de presentar las críticas a la posición apriorista miseana. En primer lugar, consideramos que la intuición no puede sostenerse como capacidad cognoscitiva para evaluar la verdad de los enunciados puesto que cualquier forma de intuición es subjetiva y se da en un contexto sociohistórico dado que puede modificarse con las circunstancias. Como sostenía Maquiavelo, “en un palacio no se piensa del mismo modo que en una choza”. Los frutos de la introspección dependen del individuo y difícilmente pueden cumplir con la condición de intersubjetividad.
Mises sostiene que a partir de la acción humana se deducen el resto de los principios y argumentos de la economía. Desde nuestro punto de vista, aquí incurre en un grosero error lógico puesto que resulta incorrecto deducir los enunciados a partir de un concepto. En la lógica deductiva las conclusiones, que son también enunciados o proposiciones, se deducen de otros enunciados, las premisas.
Por otro lado y suponiendo que, como decía Kant, existan los enunciados sintéticos a priori que promueven el desarrollo de las ciencias modernas, Mises no aporta ningún argumento que permita explicar todos aquellos repetitivos casos en los que la experiencia muestra lo contrario a lo que se expresa en la teoría. Mises no da cuenta de ninguna circunstancia perturbadora no tenida en cuenta como lo hacía Mill o de la introducción de una cláusula ceteris paribus; con lo cual, nos lleva a concluir que como sus principios son racionales y verdaderos, los errores surgen debido a la irracionalidad del científico que propone otra teoría basada en otros principios o del agente que no actúa según los postulados teóricos. De aquí se desprende que no exista forma de pensar el cambio teórico y el desarrollo de teorías rivales que disputen un espacio en el campo científico con la concepción meseana. La historia de la economía sería vista como una acumulación de errores ocasionados por científicos que no consiguieron por medio de la introspección alcanzar los a priori verdaderos o se empecinaron irracionalmente en ir por otra vía. Por último, las posiciones apriorísticas que se sustentan en ciertas formas de concebir la esencia humana – de larga tradición en la filosofía política- buscan legitimar y fundamentar teóricamente un statu quo y su carácter es puramente ideológico. Esto, en sí, no tiene nada de malo pero es importante tenerlo en cuenta a la hora de promover una reflexión sobre sus fundamentos epistemológicos en pos de desnaturalizar lo que se concibe como dado. Estas perspectivas no dan la posibilidad de refutar sus hipótesis alejándose de la actitud crítica racional propia de la ciencia cayendo en el dogmatismo.

5 comentarios:

Goliardo dijo...

José,a vos que enseás Hegel desde Dri, ahi te mando una nota sobre "la conciencia desgraciada" de la centro-izquierda, por Dri.

Soy un ex alumno de epistemologia, pero siempre te consulto. la otra vez te mostré un texto "Hegel y el cerebro", sobre la frenlogia en Hegel.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/136986-44151-2009-12-15.html

Wraith dijo...

Me pareció débil tu critica, no puedes analizar al hombre en un laboratorio, eliminando todas las variables, por lo que no puedes criticar el individualismo metodológico desde el punto de vista de una ciencia natural.

La economia es una ciencia social.

Al mismo tiempo no puedes criticar el "error económico" del individuo ya que esto representa un análisis con tu propia escala de valores, lo único que podemos saber es que "el hombre actua con un proposito racional" y de ahi deducir axiomas logicos.

El hombre determina a la economía, no al revés.

Jaime dijo...

...tened cuidado con tanto loco sectario austriaco que se ver por allí que el internet esta lleno de locos

– Lealtad absoluta
- Aislamiento del mundo exterior
– Inversiones económicas
– Confusión doctrinal
– Presión de los compañeros
– Conformismo
– Aceptación ciega
– Paranoia

Tincho Moretti dijo...

La critica no me ha gustado para nada. Mises en ningún momento habla de pensamientos. Si una persona es super rica y la otra super pobre, ambas actuan, ambas persiguen fines, no dados, y necesitan medios, siempre escasos, para satisfacer sus necesidades. Que "piensen distinto", como Ud dice, no quiere decir que no actuen ni que las implicancias de la acción se aplique a uno y no a otro. Mas bien ocurre lo contrario: el axioma es válido para ambos, para todos, en cualquier contexto. Goza de aplicación universal.

Además, si el axioma es válido, todo lo que se pueda deducir lógicamente de él, si en la cadena de razonamientos no ha habido errores lógicos, deberá ser igual de cierto, al poder retrotraerse siempre al indiscutible axioma de la acción. Pasa por ejemplo con la ley de utilidad marginal, la ley de rendimientos, la preferencia temporal, etc.

Mises se encarga, por mucho, de dejar todo esto bien claro. No me parece una buena crítica.

Richard Clayderman dijo...

No soy un filósofo constituido y formado. Sólo un estudiante de Derecho y curioso de fenómenos humanos y naturales. Pretendo tener más conocimiento que antes.
Estoy leyendo a Von Mises y ya puedo decir que algunos de sus postulados, axiomas me resultan ruidosos. Primero porque si bien es cierto que las ciencias sociales no se pueden estudiar como las naturales porque el hombre es disruptivo dentro del curso de la naturaleza, o al menos eso es lo que el estado actual de conocimiento permite aseverar....no es menos cierto que para llegar a ciencia, esos postulados, esos supuestos deben poder ser falseables, aunque el objeto de estudio sea el humano y no los fenómenos naturales. Y creo que es refutable, y digo creo porque no quiero la arrogancia de Von Mises. Refutable cuando extiende su premisa a que el todo hombre actúa con racionalidad buscando mejorar sus condiciones de vida. Me suena a la economía clásica con la ley de Say y el equilibrio perfecto. Patrañas. Existen muchos casos de hombres que bajo pulsiones de muerte o de autodestrucción llevan su vida hasta un punto de auto-aniquilación. Y esto jamás puede ser contrarrestado con un argumento tan débil como aquél que señala que en tal caso, para ese hombre lo mejor era morir. Es muy conveniente por otro lado, pues si estas pulsiones se extendieran -es una posibilidad de acción humana que no se puede descartar- el hombre quedaría extinguido. Y no habría más acción humana por analizar. Está claro que no podemos ser tan soberbios de arrogarnos el derecho a decidir qué es lo que los demás deben preferir, pero bajo un punto de vista lógico, la muerte no puede ser mejor opción que la conservación de la vida. Lo que sucede, es que en una sociedad perturbada por intereses egoístas de sectores minoritarios pero poderosos, tenemos guerra, contaminación, tenemos pobreza extrema y tenemos locura. Y si esos sectores minoritarios son los que han gobernado al hombre no ahora, sino durante gran espacio de tiempo y espacio, podemos concluir en una premisa, falseable por cierto, de que el hombre en general, si bien requiere de la sociedad en la gran mayoría de los casos para alcanzar sus fines, tiene esos mismos deseos egoístas que los que determinan y condicionan desde el poder. Hablo de general, hablo de probabilidad, hablo de mayoría de casos y no de universalidad. Porque un todo o un nada, un siempre o un nunca, son palabras que no concuerdan con la universalidad de los hombres. No todos actúan para mejorar sus condiciones -pulsiones de muerte, condicionamientos mentales, autosabotajes, acciones con un grado importante de impulso (no racional). Puedo decir que en general, el hombre actúa con racionalidad, que esa racionalidad no es perfecta, es suficiente o no lo es, y que si es suficiente, en general buscará mejorar sus condiciones de vida. Si le pretendiera dar un carácter de universalidad a ese "axioma", aún así no diría nada nuevo. Los atrevimientos de Von Mises en sus afirmaciones como verdades lógicas irrefutables tienen un único objetivo: pretender descubrir algo que ya está descubierto haciendo creer que no para que le demos espacio a esa forma de pensar. Y como es sistemática, le demos carácter de ciencia. Pero aún las que sí se podrían animar a llamarse ciencias sociales, como la economía, tienen premisas refutables para llegar a una mejor o para fortalecer la que tienen. Por ejemplo, la aludida ley de Say, fue refutada desde la sola observación de que la oferta no genera siempre la misma cantidad de demanda y que no existe tal equilibrio, y si existe, es un equilibrio, refiriéndonos por ejemplo al mercado de trabajo, de sub-empleo y no de pleno empleo como se formuló originalmente. Es muy arrogante tirar frases al vacío esperando que la aceptemos como verdades reveladas. Lo que podamos contrastar, natural o social, lo vamos a intentar contrastar....o validar.