La Persistencia de la Memoria

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Salvador Dalí

jueves, 2 de abril de 2009

El método cero de Popper

El método cero de Popper para las Ciencias Sociales

En líneas generales, la tradición anglosajona en filosofía de las ciencias tomó como referencia a las ciencias naturales para desarrollar sus conceptualizaciones. En este sentido, en la producción bibliográfica de aquellos intelectuales alineados con el empirismo lógico, existe muy poca producción teórica elaborada con el objeto de reflexionar sobre el status científico de las ciencias sociales, temas como la objetividad de sus estudios, a la metodología mediante la cual elaborarlos y demás problemas epistemológicos. De algún modo, fue Otto Neurath quien más se esforzó por incluir a la sociología en el esquema de la ciencia unificada apelando a la reducción al fisicalismo y proponiendo una sociología conductista que fuera capaz de construir leyes sociales que permitan elaborar predicciones acerca de los grupos humanos. Desde este punto de vista, el sociólogo realizaría predicciones apelando a leyes pero hablando siempre de estructuras que estén dadas en el tiempo y en el espacio. La sociología, como toda ciencia fáctica, buscará descubrir correlaciones causales que puedan ser utilizadas para realizar predicciones. Neurath, como miembro destacado del Círculo de Viena y representante del positivismo lógico, expresa claramente el ideal de ciencia propio del empirismo lógico discutiendo la distinción entre ciencias naturales y ciencias del espíritu. Desde su punto de vista, estas últimas carecen de sentido por estar construidas sobre bases metafísicas. Desde la postura neopositivista, las teorías científicas expresadas como un conjunto de enunciados pueden contener conexiones oscuras entre los mismos, sentidos equívocos o poco precisos que no se definen rigurosamente. Surge entonces, la necesidad de depurar el lenguaje científico obteniendo uno formalizado, lo más transparente posible. Se distinguen los términos fundados en la experiencia o con contenido empírico de los términos metafísicos carentes de dicha relación. Lo que sigue es que todos los enunciados que contienen términos provistos de contenidos empíricos pueden ser controlados en la experiencia. Aquellos no controlables empíricamente no serán considerados científicos a excepción, claro, de los lógico matemáticos puesto que por su estructura implican consecuencias surgidas de un grupo de axiomas.
Como quiera que sea, con el derrumbe de las posturas más fuertes del empirismo lógico, la dispersión de sus miembros y el cambio de perspectiva en la filosofía de las ciencias en general, el fisicalismo fue dejado de lado para dar paso a reflexiones que apuntaban más a describir lo que los científicos hacen que a prescribir cómo deben hacer ciencia.
No obstante, ya por fuera de la perspectiva neopositivista pero aún lejos de las epistemologías naturalizadas, fue Karl Popper quien esbozó un método específicamente ideado para ser puesto en práctica en los estudios sociales inspirado en su propuesta de conjeturas y refutaciones, tomando como referencia a la economía quien para él era la única disciplina social que había adquirido estatus de ciencia. El mismo Popper reconoce que su perspectiva metodológica de las ciencias sociales resultan a partir de su admiración personal por la economía y su pretensión de generalizar su método para ser aplicado a todos los estudios sociales. Según Popper, el escaso grado de desarrollo de las ciencias sociales se debe al uso de métodos esencialistas, a la influencia de la filosofía idealista de corte hegeliano, a falsas interpretaciones de los métodos de las ciencias naturales, a un marcado verbalismo, a la falta de publicidad de resultados y metodologías y al psicologismo.
Popper propondrá una unidad metodológica con ciertos matices, que en el caso de las ciencias sociales, permitiría la construcción de una ciencia objetiva distinta o independiente de la subjetividad de los sujetos. La preocupación por la constructión de una ciencia social lejana al subjetivismo no es nueva y puede rastrearse hasta Durkheim quien preocupado por las prenociones construye su sociología desde el modelo organicista funcionalista. Popper, como Durkheim, preocupado por depurar las prenociones, olvida tener en cuenta la ideología y cae también él en una forma de reduccionismo por pretender anclar la objetividad en el método. Por otro lado, pierde de vista cuestiones estructurales del orden de las relaciones sociales y del desarrollo de las fuerzas productivas que nos obligan a ir en el análisis más allá de la cuestión metodológica y que actúan como supuestos que no pueden soslayarse a la hora de construir un modelo para fundamentar es estatus de las ciencias sociales.
Popper criticó el empirismo neopositivista argumentando que no puede darse a las teorías científicas un carácter indiscutido capaz de colocarlas por encima de toda duda. Como sosteníamos más arriba, no le interesa el análisis lógico de las teorías sino más bien, la elaboración de una epistemología objetiva que supere el subjetivismo. La justificación del conocimiento no apunta a tratar las teorías como productos terminados o su estructura sino a analizar su comportamiento racional y método de construcción. Se trata de buscar una formulación canónica del método y establecer la falsabilidad como criterio de demarcación para distinguir ciencia de la pseudo ciencia.
Aunque formado en el ámbito neopositivista, Popper criticó fuertemente el principio de inducción y el fisicalismo aceptado por el empirismo lógico, negando que las observaciones empíricas puedan verificar los descubrimientos científicos. Este intelectual consideraba al principio de inducción como superfluo y como promotor de contradicciones lógicas puesto que no puede sostenerse una verdad respecto a un enunciado general a partir de un número determinado de observaciones particulares. Por demás, al apelar al principio de la regularidad de la naturaleza el inductivismo necesariamente cae en justificaciones metafísicas. Popper sostiene que no sólo debe sostenerse una postura metafísica para justificar la existencia de dicha regularidad sino también, para explicar el origen de las teorías dirigidas a describir un orden específico a cada sector de la naturaleza. Según Popper, puesto que observar todos los hechos es imposible, siempre se observa lo que se considera relevante respecto a un tema. Se puede inferir entonces, que existe una carga teórica o una influencia de los conocimientos previos antes de realizar el relevamiento de datos a partir de la observación.
Como criterio de demarcación, Popper sostiene el falsacionismo. Mientras que nunca puede establecerse cognitivamente la verdad de un enunciado científico o de un supuesto conocimiento sino su aceptabilidad provisoria, siempre es posible determinar su falsedad. Hay cierta influencia del racionalismo cartesiano en su postura puesto que para este autor cualquier conocimiento es cuestionable y debe cuestionarse, esto es falsarse. El falsacionismo da sustento al método hipotético deductivo tal como lo veremos a continuación.

Popper sostuvo el método hipotético deductivo para la construcción del conocimiento científico. Desde su mirada, el científico intenta explicar el mundo a partir del planteo de problemas y respuestas tentativas a las preguntas que les dieron origen. Como puede verse, para este intelectual la teoría guía la observación. Según este método fuertemente sostenido por la lógica deductiva, se puede demostrar haciendo uso de los resultados experimentales que una teoría es falsa pero de forma asimétrica no es posible demostrar que sea verdadera. Esto es lo que Popper llama racionalismo crítico.
Básicamente entonces, el método funcionaría de la siguiente manera: luego de formular un problema se plantea una hipótesis. Se ponen a prueba las consecuencias observables (enunciados derivados de la hipótesis y cuya verdad o falsedad pueden comprobarse empíricamente) que esta hipótesis trae aparejadas mediante un proceso de contrastación. Una vez contrastada, la hipótesis puede o bien ser refutada (cuando las consecuencias observables son falsas) o bien ser corroborada (cuando las consecuencias observables son verdaderas). Nótese que hablamos de corroboración y no de verificación puesto que no se puede sostener la verdad sino la verosimilitud de una teoría. Por otro lado y este no es un dato menor, es importante destacar que en la obra de Popper, no existe una explicación acerca del cómo se origina la teoría. Para él, no es relevante entender cómo se da el camino que lleva a la hipótesis entendiendo que pueden mediar en dicho camino, intuiciones, creatividad o la inspiración del investigador. Este aspecto no es tematizado explícitamente por el autor para quién el contexto privilegiado es el de justificación y no el de descubrimiento.
Popper elabora el método cero para las ciencias sociales basándose en la economía marginalista y, como expresáramos más arriba, resulta de extender a las ciencias sociales el método de las conjeturas y refutaciones con ciertos refinamientos. Popper contrapone su propuesta metodológica a las metodologías psicologistas en las ciencias sociales que llevan a la pérdida de objetividad. Para Popper, la lógica situacional garantiza la objetividad en la construcción de conocimiento social puesto que todo en ella es contrastable. De lo que se trata es de realizar un recorte de los social para atender aquellos fenómenos dados en las instituciones, de modelizar situaciones típicas. Estos modelos propuestos a partir del análisis situacional son susceptibles de ser llevados a una contrastación empírica.
Para Popper, existe una distinción entre las explicaciones en ciencias naturales y las ciencias sociales. No es lo mismo explicar acontecimientos singulares por medio de leyes universales que explicar clases de acontecimientos; explicaciones en las que necesariamente, debe apelarse a la construcción de modelos teóricos. Las ciencias sociales pueden comprender pero no explicar o predecir. Aquí, Popper se acerca a la visión weberiana. Un modelo está compuesto por las condiciones iniciales típicas más leyes generales adecuadas a cada caso. Todos los modelos funcionan como teorías pero no todas las teorías son modelos. La investigación, entonces, se desarrollará a partir de la construcción de modelos por medio del análisis de las situaciones sociales típicas. Popper construye un modelo de objetividad basado en el principio de racionalidad. Desde su perspectiva, los sujetos llevan a cabo acciones orientadas a fines y las decisiones que toman tienen por objeto la resolución de problemas puntuales tal como los agentes los ven. Si bien, Popper acepta que cualquier modelo es una simplificación puesto que omite mucho y exagera otro tanto, la puesta a prueba empírica del mismo hará que el modelo sea corroborado o refutado debiéndose abandonar uno luego de una serie de refutaciones clara y persistente. El problema es que tanto el motivo de las acciones en Weber y su modelo individualista y la racionalidad para la solución de situaciones en Popper no pueden explicarse sin caer en el subjetivismo psicologísta, cosa que el epistemólogo inglés no está dispuesto a conceder. Paradójicamente, Popper repite con su método cero aquello de los cual quiere distanciarse. Tira por la puerta la subjetividad pero esta se le cuela por la ventana.
Concretamente, el método de investigación propuesto por Popper consiste en el cumplimiento de tres pasos los cuales, pueden darse en tres momentos:
Lógica situacional
Tecnología social fragmentaria
Ingeniería social
El objetivo de toda investigación en el campo de las ciencias sociales es, entonces, resolver los problemas sociales. Los problemas sociales siempre suceden en un ámbito concreto: la escuela, el hospital, la cárcel, etc. Justamente, las acciones sociales se desarrollan en un ámbito concreto con el objeto de resolver problemas o situaciones específicas de los agentes. Con lo cual, para Popper un problema social es específico y es posible ubicarlo temporal y espacialmente en un lugar concreto: en una institución. Para hacer que dicho problema sea tratable desde el punto de vista de las ciencias sociales, hay que separar analíticamente al agente, los objetivos del agente y las variables que hay que considerar.
Las acciones de los sujetos deben considerarse como acciones orientadas a metas puntuales. No importa el aspecto subjetivo ni ninguna cuestión psicológica que exprese emociones, etc. Para hacer posible el tratamiento de los problemas sociales, es necesario suponer que los agentes actúan racionalmente. ¿Qué significa que los agentes actúan racionalmente? Significa que actúan de modo tal de maximizar la consecución de ciertos objetivos. Para Popper, actuar racionalmente es actuar siguiendo la lógica de mercado.
El científico social procederá, entonces, abstrayendo los motivos de las acciones y dejando las variables relevantes; es decir: razones que requieren acciones y se agregará el supuesto racional. A esta altura debe quedar claro que todo esto tiene cierto “tufillo” weberiano. Es clara la influencia del individualismo metodológico acerca de la investigación social en la postura popperiana que llega de la mano de la economía, la primera de las ciencias sociales en apelar a dicho modelo epistemológico. Como en toda variante del modelo individualista se parte de la hipótesis de que los fenómenos sociales se comportan como los sujetos individuales. Desde esta perspectiva, la lógica situacional pretende mediante el empleo de modelos teórico – prácticos construidos a partir del principio de racionalidad y el análisis situacional comprender los fenómenos sociales a partir de las conductas individuales.
Popper sigue la lógica hempeliana de la explicación científica; sólo que introduce modificaciones específicas, dadas por la característica que las ciencias sociales adquieren al no poder explicar y predecir acontecimientos individuales y tener que apelar a modelos que sí permitan explicar clases de acontecimientos. Desde esta perspectiva, no se debe hablar de leyes en ciencias sociales ni buscarlas puesto que las mismas no pueden ser empleadas en las explicaciones de hechos sociales. Por su parte, propone que debe apelarse al análisis situacional, el principio de racionalidad y los modelos teórico-prácticos para realizar las explicaciones. Popper pone el análisis situacional en las condiciones iniciales reformulando el modelo nomológico de la explicación científica hempleliana puesto que como sugiere, el científico no puede sino mantener un principio metodológico similar al de la causalidad. Se trata de no resignarse y tomar esta regla como base para el método. Las teorías sociales no deben expresarse, exclusivamente, en términos de causas y efectos pudiendo adquirir importancia también las metodologías que apelan a las estadísticas. Para Popper el principio de racionalidad es lo que tenemos y si bien es dudoso, constituye una buena herramienta para acercarnos a la verdad.
Es preciso remarcar esta apelación popperiana a dar por supuesto el principio de racionalidad y detenernos un poco para aclarar que no criticamos el principio de racionalidad puesto que es indiscutible que los seres humanos actúan siguiendo este principio. El tema es cómo lo llevamos a cabo y cuándo, en qué contexto opera la ideología en la toma de decisiones. Popper no ignora el hecho de que los sujetos no siempre siguen tal principio. Fundamentalmente, no puede ignorar el hecho empírico de que no siempre lo siguen cuando se trata de cuestiones sociales. Lo que Popper no quiere aceptar es que los sujetos ven el mundo desde cierta forma y que esta forma de ver el mundo se encuentra íntimamente ligada a un posicionamiento ideológico consecuente con la posición que el sujeto ocupa en la estructura social.
Pero aún hay otra cuestión relacionada con el proceder de la ciencia. Lo que los científicos, y específicamente, lo que los economistas hacen es sustituir casos reales por un modelo ideal. Tampoco podemos criticarle a Popper el argumento de la importancia metodológica dada por la utilización de un modelo ideal porque dicha crítica nos llevaría a no reconocer gran parte de la actividad científica. En realidad, creemos que el eje de la crítica debe girar en torno al uso que Popper hace del principio de racionalidad.
Habría que comenzar por considerar si dicho principio es falsable puesto que este es uno de los requerimientos fundamentales del falsaconismo popperiano. Indudablemente lo es. Pero... ¿Está falsado? Popper nos sugiere que es “potencialmente” falsable pero no “abandonable”. La solución que plantea es meramente retórica. Popper tiene que aceptar la existencia de principios falsables y falsados dentro de su propuesta. Este es el problema en el que cae el normativismo extremo – del que Sir Karl hace casi un dogma- y la falsabilidad como criterio de demarcación para definir qué es ciencia y qué pseudociencia. El desastre del normativismo, lo que no ve, es que no se abandona una teoría porque resulta una refutación. El hecho de que exista una refutación puede ser condición necesaria para abandonar dicha teoría pero no es una condición suficiente. Popper sabe esto y es por este motivo que toma un criterio cualitativo que consiste en la apelación a los “test severos”. Pero este tipo de pruebas que se definen como aquellas que son las que se pueden repetir representa un caso de inductivismo muy claro. El mismo inductivismo que Popper echó por la puerta, ahora se le cuela por la ventana.
El científico social recomienda determinadas acciones como reglas para actuar: tecnologías sociales aplicadas. Son técnicas puntuales para la resolución de problemas sociales. Popper tiene el problema de no creer que haya leyes transhistóricas. Pero si no hay tales leyes, entonces, en qué deberíamos basarnos, como científicos, para resolver problemas sociales. Popper apela a la siguiente consideración: dice que la decisión para aplicar la tecnología social se basa en ciertas cosas asentadas empíricamente o en tendencias empíricas. Y nuevamente, a Popper se le cuela el empirismo por la ventana.
Popper no puede aceptar que la metodología de las ciencias sociales sea diferente de la de las ciencias naturales. Sin embargo, su pretensión de transpolar el método de las segundas a las primeras lo lleva a desvirtuar el original e inventar un segundo método muy alejado del propuesto en Conjeturas y refutaciones y más cercano al inductivismo. En definitiva, el método propuesto para la investigación social ya no es el mismo. Popper pretende legitimar la objetividad de su método apelando al principio de racionalidad y el proceder racional de las ciencias. Pero la propuesta que nos trae está muy cercana al individualismo metodológico, no viendo a la sociedad como una totalidad con sentido propio. Popper no puede ver que el sentido de las acciones se enmarca en un conjunto de relaciones sociales específicas que condicionan todo aquello que los agentes pueden expresar como motivo de sus acciones individuales y que en otros tiempos los intelectuales no teníamos miedo por llamar ideología. Popper borra de un plumazo categorías tales como clase y conflicto de clase y pretende ver en todos los individuos, agentes o como quiera que se les llame las mismas motivaciones y los mismos problemas.
Popper dice que si el método científico es definidor de racionalidad y si el método en las ciencias sociales es gradual en el sentido que recorre una camino hacia la verdad toda alteración de dicho método va en contra de la razón científica. Por ejemplo: pretender pasar a otro modo de producción es ir en contra del gradualismo y proceder irracionalmente puesto que desde el punto de vista de Popper la democracia liberal capitalista representa el punto culminante de una evolución social y todo intento por superar dicho sistema es un acto supremo de irracionalidad. Este punto de vista expresando en varias oportunidades por el filósofo no es más que una manifestación de la falacia del falso dilema.
Como quiera que sea, lo que tenemos es un intento por reducir la racionalidad al método científico y una muestra clara de cientificismo en la propuesta popperiana. Marcuse tiene razón cuando dice que hoy la ciencia y la tecnología son la ideología o representan en la densidad de sus propuestas la ideología dominante. Esto se dio de esta manera porque operó una clara reducción de la razón humana a una razón instrumental.
Si todo se reduce a la comprensión de las acciones orientadas a objetivos concretos entonces, una vez postulados los objetivos de los agentes son los ingenieros sociales quienes deben diseñar las técnicas que permiten resolver los problemas sociales que impiden la consecución de los objetivos y provocan los conflictos en la sociedad. Todo problema social, desde el punto de vista de Popper, se resuelve con una buena matemática e ingeniería. De este modo, en su concepción de la política, los problemas sociales se solucionan gracias a la intervención de un especialista y no ya de un político. Cualquier parecido con lo que nos pasó en la Argentina de los 90, cuando cargos como el de ministro de educación o salud eran ocupados por técnicos de la economía es mera coincidencia.
Apelando a la tesis 11 sobre Feurbach escrita por Marx en 1945, no se trata de describir ni comprender ni interpretar sino de transformar. El método cero no permite ni siquiera una comprensión de los motivos de las acciones puesto que pierde de vista los condicionamientos estructurales propios del modo de producción y de esta manera parece tender a legitimar las condiciones dadas. En realidad, el método pretende fundamentar más una práctica política que un discurso científico objetivo.

3 comentarios:

HomoVidenS dijo...

Muy interesante!
en realidad no entendí un pomo, pero si ve a mi amigo Ariel Mayo (al que jamás conocí personalmente) envíele un saludo de mi parte.
Muchas gracias!

Male Urrutia dijo...

muy buen material! soy estudiante de filosofía de la ciencia y me fue de mucha ayuda

Dr. José A. Gómez Di Vincenzo dijo...

¡Me alegro mucho!
¡Muchas gracias Male!