La Persistencia de la Memoria

La Persistencia de la Memoria
Salvador Dalí

domingo, 1 de marzo de 2009

Tecnología o tecnocracia. Una reflexión que nos debemos en las instituciones educativas.

José Antonio Gómez Di Vincenzo. UNSAM

La cultura electrónica puede convertir a los sujetos en individuos desposeídos de su capacidad de reflexión y transformación de las circunstancias o traer consigo las más utópicas promesas de liberación para la humanidad. El desafío es interesante porque no se trata de negar el desarrollo de las fuerzas productivas sino de transformar las circunstancias, optando por un sistema que permita a todos los seres humanos desarrollarse en plenitud sacando provecho de los avances tecnológicos en el campo de la información y comunicación. La discusión parece girar en torno de múltiples ejes. Entre ellos, resulta relevante destacar las problemáticas epistemológicas - relacionadas con el análisis del tipo de actividades cognitivas que involucran y qué formas de conocimiento pueden ayudar a construir estas tecnologías, qué tipo de subjetividades o estilos de pensamiento promueven y si es posible, en todos los casos, promover la reflexión acerca de su uso tomándolas como objeto de análisis- junto con una serie de planteos políticos referidos a la democratización de la nuevas tecnologías.

¿Cómo promover la reflexión a partir del uso? ¿Cómo hacer para que las tecnologías no se conviertan en un fetiche y sus usuarios autómatas? ¿Podrán las futuras generaciones elegir libremente entre las distintas opciones tecnológicas teniendo en cuenta sólo aquellas que sean funcionales al desarrollo del ser humano o consumirán acríticamente lo que les imponga el mercado? Estas son algunas de las preguntas que pueden surgir a partir de la reflexión epistemológica y política siempre en el poco explorado terreno de la filosofía de la tecnología.

Los cambios tecnológicos y las formas de percibirlos

Es innegable que los avances tecnológicos en el ámbito de las comunicaciones han modificado las formas de relacionarnos y de interactuar con el contexto. El paso de la cultura oral a la escrita puede ser un buen ejemplo de ello. Estos cambios siempre trajeron consigo distintas apreciaciones sobre el futuro. Por un lado, encontramos a aquellos sujetos que aceptan las novedades tecnológicas y ven en ellas las más idealistas promesas de salvación. Por otro lado, tenemos a quienes elaboran las más terribles utopías negativas. Tecnofílicos y tecnofóbicos se cruzan con quienes sostienen posturas neutralistas y ven a las nuevas tecnologías como algo que no es ni bueno ni malo en sí sino que depende del uso que se les dé siguiendo la vieja tradición aristotélico-tomista.

En este breve ensayo, nos proponemos elaborar una propuesta superadora al imperativo tecnológico. Creemos que es posible encontrar una salida crítica insertando el desarrollo tecnológico en el marco estructural de la producción humana; es decir, dentro de un modo específico de producción de la vida material en el que las relaciones sociales pueden trabar o propiciar el desarrollo de las fuerzas productivas. Entendemos que toda innovación tecnológica es producto del trabajo humano y que el mismo se desarrolla en el marco de un determinado modo de producción: actualmente, el modo de producción capitalista. Esto no es gratis y trae consigo un buen número de consecuencias. Analizaremos aquella que entendemos es la más negativa puesto que sería imposible por una cuestión de espacio analizarlas todas. Se trata de la fetichización de la mercancía tecnológica y la objetivación del sujeto que la utiliza. Para ello, debemos dar un rodeo y detenernos un poco en el desarrollo de estas categorías.

Con Marx, vemos que el proceso ideológico podría definirse como la existencia alienada de la relación entre los individuos. Sería largo exponer aquí cómo surge la categoría y se desarrolla en el pensamiento marxiano pero para sintetizar mucho las cosas y ajustarlas al espacio que disponemos, podríamos decir que Marx toma la idea de alineación de Feuerbach expuesta en su obra “La esencia del critianismo”; esto es, la escisión de la existencia real y la proyección imaginaria en un reflejo fantástico: dios, dioses, magos, etc. Posteriormente, Marx detalla cómo sucedió esto en la historia exponiendo los distintos modos de conciencia característicos de cada etapa o forma de propiedad y Estado con la división del trabajo como hilo conductor. Con ella, los intereses particulares de las clases dominantes se generalizan. Marx da dos explicaciones para justificar esta proposición. La primera tiene que ver con que no hay división del trabajo sin un Estado que la legitime en instituciones. La segunda, es la división del trabajo en manual e intelectual o lo que Balibar (2006) llama diferencia intelectual. En términos de Marx y Engels en La ideología Alemana:

“La división del trabajo sólo se convierte efectivamente en tal a partir del momento en que se produce una división del trabajo material e intelectual. Desde ese momento, la conciencia puede imaginarse verdaderamente que es otra cosa que la conciencia de la práctica existente, y que representa realmente algo sin representar nada.” (Marx y Engels)

Entonces quienes realizan tareas intelectuales se convierten en ideólogos y con el tiempo también en la clase que detenta el poder de los medios de producción con lo cual su pensamiento particular se universaliza.

El concepto de ideología es abandonado por Marx puesto que descubre que el discurso teórico de los intelectuales economicistas burgueses no puede incluirse en la categoría de ideología. Tras largos estudios de la economía política desarrollará un nuevo concepto: el fetichismo de la mercancía. Balibar (2006) explica claramente el concepto.

“ El ‘fetichismo de la mercancía’, nos dice Marx, es el hecho de que una ‘relación social determinada de los hombres adopta (...) para ellos la forma fantasmagórica de una relación entre cosas’. O bien: ‘Las relaciones sociales que mantienen sus trabajos privados aprarecen a los ojos de los productores (...) como relaciones impersonales entre personas y relaciones sociales entre cosas impersonales’. (Balibar,2006: 66)

El dinero como forma desarrollada del equivalente general se presenta frente a las mercancías. Su precio que expresa su valor de cambio es representado por la moneda. El dinero parece ser el valor de cambio mismo y tener la facultad de poner en contacto las mercancías. Así el dinero parece tener una cualidad sobrenatural y la habilidad de encarnarse en mercancías. Pero también esta capacidad del dinero se naturaliza en las instituciones. La fluctuación de los precios en el mercado hace que los hombres deban encontrar leyes objetivas para la comprensión de este movimiento lo cual, lleva a que los hombres perciban que estos cambios no se dan en virtud de sus decisiones sino a la inversa. El mercado toca la música, los individuos bailan y olvidan por acción de la danza ritual que esas mercancías son producto de su trabajo y creatividad. De aquí lo que sigue es que el mercado creado por los hombres sea percibido por los mismos con una existencia objetiva. Los hombres, por otro lado, se cosifican puesto que se ven a sí mismos como objeto consumidor que obedece las reglas del mercado y no como sujeto.

Hasta aquí el desarrollo de conceptual que no tuvo otro objetivo que el de introducir la discusión. Veamos qué sucede con la tecnología y la fetichización del objeto tecnológico.

La fetichización de la mercancía tecnológica y la cosificación del usuario.

El uso de la tecnología va modificando nuestra capacidad de percepción del usuario y el propio uso que hacemos de la misma. La tecnología se vuelve invisible y al hacerlo, se transforma en un objeto desprovisto de historia. Los objetos ya no nos pertenecen ni son tratados como fruto de nuestro trabajo. Nos parece interesante rescatar, el concepto relacional para el análisis. La tecnología no es algo externo al ser humano. Pero además, en el capitalismo, las tecnologías se plasman en mercancías puesto que nadie regala nada. La dificultad de separar medios y fines agregada a la fetichización del producto humano propia del modo de producción capitalista; la potentísima capacidad de transformación de la percepción y el conocimiento (traigo aquí a colación los aportes de Walter Ong, Castell y Mc Luhan) y los tremendos cambios en las pautas de consumo hacen que debamos mantener una permanente vigilancia sobre los efectos del impacto tecnológico.

Consideramos que el gran desafío para las futuras generaciones es encontrar la manera de escapar a la parálisis mental a la que nos lleva este marco estructural mediante el desarrollo de una actitud crítica capaz de interpelar las apariencias. ¿Será esto posible en el marco de la cultura electrónica? ¿Cuáles son las trabas que se imponen desde el marco estructural y que hacen que el desarrollo tecnológico sea funcional al sistema impidiendo toda transformación del mismo? ¿Cómo influye la permanente revolución de medios tecnológicos apoyada por la creencia de que lo nuevo es lo mejor a reproducir el discurso hegemónico de la clase más revolucionaria de la historia? ¿Podremos escapar a la trampa de la objetivación y del consumo irreflexivo o nos transformaremos en idiotas útiles a quienes el poder mantiene vivos en una realidad virtual muy sensual pero fantástica y artificial?

En una oportunidad, estábamos observando una clase en la que un docente secundario se encontraba reflecionando con sus alumnos acerca del tema de la fetichización de la mercancía, ideología y el consumismo. Habíamos visto junto a ellos la película “Matrix”. Los alumnos habían estado discutiendo en grupos. Después de destacar claramente la analogía entre la matriz y la irrealidad del consumo como satisfacción de las verdaderas necesidades humanas, un panelista le preguntó a una de sus compañeras presentes si prefería vivir “feliz” en la realidad virtual inconsciente o conocer “la verdad de la milanesa” (estas fueron las palabras que usó) pagando el precio que esto implica. La alumna contestó que ni lo dudaba, que prefería vivir feliz en la matriz y que no le importaba que sea un sueño porque de última, esa era la manera de estar bien. Todos sus compañeros aplaudieron... Traemos a colación la anécdota porque nos parece que muestra claramente cómo los jóvenes se encuentran aturdidos por el consumo. Dentro de este consumismo irreflexivo, entran como objeto las nuevas tecnologías; no de un modo inocente sino potenciando la incapacidad de reflexión.

Por otro lado, es paradójico el hecho de que en este momento quien escribe este ensayo se encuentre sentado frente a la PC escribiendo este trabajo. Como docente e investigadores utilizamos la informática como herramienta porque no desconocemos su potencial a la hora de servir de apoyo al desarrollo de una actitud crítica y transformadora. Es importante profundizar en este punto para dar cuenta de que nuestro acceso a la tecnología siempre se dio en el marco de una cultura fundamentalmente escrita. Es por esto que, entre otras cuestiones, la capacidad de reflexión que surge como resultado de un proceso de construcción de significados hace posible un enfoque crítico del medio y una contextualización permanente sin perder de vista que no se trata de usar la tecnología por el uso mismo y hacer por hacer. Es precisamente por habernos educado en la cultura escrita que podemos elaborar esta clase de abstracciones. Entendemos que haber sido educados desde una modelo fuertemente anclado en la moderna idea de que el conocimiento nos lleva al progreso y que ese conocimiento se logra construir profundizando en la lectura y escritura en todas sus manifestaciones – desde las literarias hasta los lenguajes científicos- es una condición necesaria para el desarrollo de la actitud crítica. Por supuesto, no es suficiente. Existen otras cuestiones que se nos escapan ahora y que demandarían un espacio mayor para ser descritas y desarrolladas como por ejemplo, la reflexión acerca del tipo de subjetividades y formas de pensamiento que promueve el uso de las tecnologías de la información y como las mismas se imbrican y potencian los estilos de vida actuales y las pautas de consumo. Pero como quiera que sea, creemos que aún estamos a tiempo de reflexionar junto a los demás docentes e intelectuales de la educación, la ciencia y la tecnología para problematizar sobre el uso de los medios tecnológicos sin perder de vista la importancia del rescate y profundización de la cultura escrita como medio a través del cual, construir una actitud crítica. Desde esta perspectiva, rescatamos también el rol docente en el acompañamiento del alumno como guía en el proceso de aprendizaje y su capacidad para instalar temas de reflexión.

Veremos si podemos hacer algo para lograr que las generaciones futuras adquieran herramientas simbólicas que les permitan buscarle “la quinta pata al gato” para ver qué se esconde detrás del potente aparato publicitario materializado en distintos medios que adormece las mentes y reproduce una lógica de la existencia humana en la que ser es consumir y dejarse llenar de contenidos con escasa profundidad. Si no será como decía Luca Prodan: “El tiempo pasa, nos vamos poniendo tecno.”

Tratamos de presentar aquí una opción crítica como para empezar a hablar sobre estas cuestiones para hacerlas visibles, para comenzar a discutir cuestiones relacionadas con la poco difundida filosofía de la tecnología. Se trata de un intento por mostrar lo invisible por comenzar, no digo a cambiar las circunstancias sino por lo menos, a molestar. No esperemos que las fuerzas del mercado detengan su marcha para evaluar hacia dónde vamos, avancemos nosotros también introduciendo en su dinámica otras perspectivas y formas de concebir el progreso tecnológico puesto que ningún cambio surge de la nada y ninguna transformación se opera desechando el desarrollo histórico alcanzado.

1 comentario:

castro dijo...

Estuve leyendo la nota y me pareció que hay mucha verdad con los del consumismo pero para mi pasa porque todo fue muy de golpe como que no te da tiempo para comprender el verdadero uso. Uno lo quiere usar ya, uno ve un celular que saca fotos y le quiere sacar fotos a cualquier cosa yo después me di cuenta que se podía usar también para no copiar y sacarle una foto al pizarron (cualquiera). Pero por ahí tiene un uso practico y no te das cuenta es como el fotolog que la idea era hacer una historia de mundo en fotos, y que pasa salen los flogger y hacen cultura de una simple pagina. jaja.
La conciencia se va a ir generando de a poco, con el tiempo uno se da cuenta de la verdad.
Encima todas las cosas tiene su lado bueno como su lado malo
con la energía nuclear, con las tecnologías pasa lo mismo es tan cómodo usar una computadora o un celular que termina por ser un individuo cerrado.



estuvo buena la nota un poco larga
estabas buscando un contador de visitas te dejo un link http://www.contadorgratis.es/ espero que funcione.
segui haciendo estas notas que a veces son muy utiles para hace un debate con tu viejo jaajaj